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Los tres meses de Macri en el poder: de la triple fuga a los fondos buitres

Política Balance

Los tres meses de Macri en el poder: de la triple fuga a los fondos buitres

Los primeros meses del nuevo Presidente estuvieron signados por las crisis. Entre despidos, inflación, tarifas, docentes y los condenados del Triple Crimen. Pero también aciertos: retroceso del DNU de jueces de la Corte, Ganancias, reducción de IVA a los sectores más vulnerables. La clave: el acuerdo con los fondos buitres.

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Apenas pasaron 90 días desde que Mauricio Macri asumió el gobierno en medio de una desopilante crisis sobre el traspaso presidencial del 10 de diciembre. Aquello fue un patético espectáculo que por primera vez, en 32 años de democracia, mantuvo en vilo a los ciudadanos. Pero fue un aviso. Casi no hubo respiro.

El 10 de diciembre Mauricio Macri asumió la Presidencia.

Inmediatamente después, cuando aún los ministros se acomodaban a sus despachos y encontraban un monumental desbarajuste- herencia de las trampas caza bobos que dejó el kirchnerismo como estrategia política-, debió lidiar, en medio del calor, las fiestas y los precios que no paparon de aumentar, con la triple fuga de los protagonistas del Triple Crimen de General Rodríguez.

La crisis generada por el escape de los presos, que durante un mes puso al descubierto las falencias del nuevo gobierno y las turbias conexiones de la política y el mundo del hampa- enquistada hace décadas-, hizo que el Gobierno tomara la primer decisión.

Arrasar con aquellas mañas, de las que se enriquecen personajes que siempre merodean las tinieblas, no sería nada fácil y llevaría mucho más tiempo del que se pueda imaginar.

Martín Lanatta es detenido en un paraje de las afueras de Santa Fe, a mediados de enero.

La telaraña de delito, barrabravas, coimas, narcotráfico, política, fuerzas de seguridad y justicia quedó al descubierto. Habrá que ponerle nombres y apellidos.

No será fácil. Mucho más cuando, en plena crisis, le informaron mal a Macri que los tres prófugos estaban capturados y este lo tuiteó. No fue cierto. Se trató de un gran papelón que le hicieron pasar al propio Presidente. Escondidos en aquella telaraña oscura, algunos festejaron.

Martín y Cristian Lanata, Vítor Schillaci, los tres prófugos que pusieron en vilo al Gobierno.

En paralelo, otro conflicto estalló en las calles. Después de una semana de cotidianos cortes de la Autopista Ricchieri, que interrumpieron por completo los accesos al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, el gobierno tomó el toro por las astas y decidió desalojar a los trabajadores de la empresa Cresta Roja, que protestaron allí en defensa de unas tres mil fuentes de trabajo. Hubo imágenes transmitidas en directo, por TV, del enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y los trabajadores por vencer en la batalla. 

Los trabajadores de Cresta Roja permanecieron una semana en la Autopista Ricchieri.

También de este conflicto se tomó nota. Por un lado el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, convocó a los trabajadores para comenzar a buscar una solución al reclamo. Eso hizo que bajara la tensión. Por el otro, desde el ministerio de Seguridad, que conduce Patricia Bullrich, comenzaron a trabajar en un protocolo, para evitar que se corten las calles y los peticionantes puedan ejercer su reclamo sin complicar la vida de los anónimos.

Detrás del conflicto de Cresta Roja quedaron en evidencia más pruebas del clientelismo, el despilfarro y los retornos ocultos de las operaciones comerciales que dejó el kirchnerismo, en este caso con la Venezuela chavista.

Finalmente, la Gendarmería los corrió de la ruta por la fuerza. Hubo heridos yu disturbios.

También, en aquellos aciagos primeros días, se comenzaron a revisar unos 25 mil contratos de empleados del Estado. Hubo polémica y debate al respecto. También el kirchnerismo, gran beneficiado con aquella política de empleo a cambio de militancia, aprovechó para poner a sus jóvenes en las calles, protestando frente a cada repartición. Desde el Centro Cultural Néstor Kirchner hasta los empleados del Congreso. A tres meses del comienzo, y según cifras estimadas por el propio Gobierno, ya quedaron desafectados entre 6 mil y 8 mil agentes, según la fuente.

Según el ministro de Modernización, Andrés Ibarra, la revisión continúa y no para. Según las encuestas que manejan en el macrismo, la medida tiene un alto porcentaje aceptación en la gente.

Trabajadores del Centro Cultural Néstor Kirchner, protestan por los despidos.

Con el mes de enero, llegó la feria judicial, el receso legislativo, el fin de las clases y las vacaciones. Comenzó a aparecer la política del nuevo Gobierno apurada por la ansiedad de los comunicadores oficiales que querían dar buenas noticias y signos de “quien manda ahora”. Por un lado se abrieron las puertas de la Quinta de Olivos, para recibir a todos los gobernadores en un almuerzo en el que se dejaron de lado resquemores antiguos y se abrió para todos un canal de diálogo directo.

Foto de familia. Todos los gobernadores posan con el Presidente en los jardines de Olivos.

Todos debieron acostumbrarse a prácticas que habían sido dejadas de lado unos 12 años atrás: el diálogo, abierto y franco, cara a cara. Lo propio se hizo con el grupo de legisladores que representarán al gobierno en el Congreso agrupados en Cambiemos. Radicales, PRO, lilitos se vieron las caras, el Presidente los alentó y arengó y todos contentos. Comenzó el rumor de que los radicales se sentían destratados.

En lo que fuera el Quincho de Olivos, Macri recibió a los bloques de Cambiemos.

Por aquellos días, el diablo metió la cola, y el Presidente decidió elaborar una serie de Decretos de Necesidad y Urgencia, que indignó a propios y extraños. Uno de ellos, el que nombraba en comisión a dos jueces para completar el número de cinco miembros de la Corte Suprema levantó polvareda en el peronismo. Hubo críticas, duras pero precisas. También desde la propia tropa legislativa, la voz cantante la llevó Elisa Carrió, autoproclamada “creadora de Cambiemos”.

Elisa Carrió, dijo que “forma parte del Gobierno” pero marca límites y errores.

Tras la protesta y la crisis política desatada por los DNU, sabiamente el Gobierno optó por retroceder. La lección dejó en claro que hay que cuidar y respetar a los aliados, hasta en las formas.

Al mismo tiempo y en silencio, los emisarios del ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, se tomaron un vuelo a Nueva York para comenzar a destrabar el conflicto con los Holdouts, tomar contacto con el mediador, Daniel Pollack, puesto allí por el maléfico juez Thomas Griesa. En silencio se abrió el diálogo con representantes de los fondos buitres.

Llegar a un arreglo, en el tema de esa deuda, fue, y es, la prioridad para echar a andar la rueda del plan del Gobierno de Macri.

El secretario de Finanzas, Luis Caputo, se cargó la negociación con los Holdouts.

En esos días se incrementaron los chat telefónicos y diálogos cara a cara, con Sergio Massa, se limaron asperezas y se decidió avanzar. El aliado, fue invitado por el Presidente al Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, y rodeados de nieve, Macri se lo presentó a empresarios y presidentes extranjeros como el líder de la oposición”. Todo un símbolo político y quizá la primera gran jugada del Presidente.

Davos, Suiza. Sergio Massa y Mauricio Macri dialogan con Marcos Peña y Susana Malcorra.

Una mala una buena. Por aquellos días el ministro de Energía, Juan José Arenguren, anunciaba el fin de los subsidios, el pase a facturas mensuales y un aumento en la tarifa que alcanzaría a 500%. Son puntos que se sumarán a la inflación, un eterno problema que aún no encuentra ni plan ni solución de parte del Gobierno y quizá sea la gran deuda de los primeros 90 días.

Juan José Aranguren, anuncia en la Casa Rosada, el aumento en las tarifas de electricidad.

Con febrero se inició la larga y extenuante paritaria docente, que atravesó al país a lo largo y a lo ancho. Hubo otra “gaffe” que casi hace volar los trabajosos acuerdos por las nubes.

Fue cuando tras una reunión con los gremios docentes el ministro de Educación, Esteban Bullrich, anunció en el Palacio Pizzurno, sede del ministerio, que se había llegado a un acuerdo y ningún docente ganaría menos de $8500 mensuales. Y dobló la apuesta: dijo que a partir de ese acuerdo ningún docente del país iba a ganar, nuca más, un 20% arriba de lo que fije el salario Mínimo Vital y Móvil. Enseguida, los gremios salieron a decir que “el acuerdo se acerca a lo que pretendemos, un 40% de aumento”.

Los docentes anuncian que el aumento ronda el 40%. 

A lo mejor sin darse cuenta, los dichos de Bullrich contradecía lo que pocos días atrás habían señalado los ministros de Hacienda y de Trabajo: las paritarias no podían superar un 25%.

¿Cómo harían en ese marco las provincias para desembolsar semejante suma de dinero con las arcas de cada distrito en rojo? Error de comunicación. Finalmente el acuerdo no se firmó, las consultas y pases de facturas internos arreciaron por doquier, y el acuerdo estuvo a punto de caerse.

Solo 48 horas antes del comienzo de clases, y tras la intervención del Presidente, se pudieron firmar los acuerdos, hubo paz y las clases comenzaron el 29 de febrero, salvo en unos pocas provincias.

Esteban Bullrich y su par de Trabajo, Jorge Triaca (h) firman el acuerdo.

Alertados, los gremios  de otras especialidades comenzaron a levantar la voz. Macri reunió a los caciques sindicales en la Casa de Gobierno, los escuchó, tomó nota y se puso a trabajar. Estaban Hugo  Moyano, Antonio Caló, Luis Barrionuevo (las tres CGT), entre otros. Luego se conoció que los empleados de Comercio cerraban su paritaria por seis meses con un 20% de suba. Algo similar negocian los mecánicos de SMATA.

Macri junto a las tras tres CGT y sindicalistas de UOCRA y Comercio.

Hubo otras concesiones: el gobierno del devolvería las millonarias sumas del fondo de compensación de Obras Sociales que el kirchnerismo tuvo pisados desde la ruptura con Moyano: unos $ 15 mil millones. Y también una suba del mínimo no imponible de Ganancias que llegó, el mínimo, hasta salarios que superen los $ 30 mil. Lo envió por DNU.

Otra a favor: tras 19 años sin pisar la Argentina el primer ministro italiano Mateo Renzi llegó al país en visita oficial. Pocos días después el presidente de Francia, Francois Hollande, también llegaba de visita. Y enseguida el gobierno anunció la visita oficial de Barack Obama, y su familia, para los días 23 y 24 de marzo, tras su histórica visita a la isla de Cuba.

El presidente francés, Francoise Hollande, y Macri vistian La Bombonera.

En los últimos días de febrero comenzó, hacia dentro del Gobierno, un extenso debate sobre si el Presidente debía, al inaugurar el 134° período de sesiones ordinarias del ante la Asamblea Legislativa, contar y dar detalles del estado de situación en que recibió el Gobierno.

Para algunos era necesario hacerlo para justificar algunas cuestiones más vinculadas a la economía. Para otros, el ala menos política pero más cercana al modo de comunicación oficial, “a la gente no le gusta revolver en la basura”, según los dichos del asesor Jaime Durán Barba.

El 1° de marzo, en su discurso, el Presidente dio pautas del estado de situación que recibió. Fue a rasgos generales, pero lo suficientemente contundente como para que desde las bancas del kirchnerismo le griten en la cara y en medio de un acto protocolar.

1° de marzo. Asamblea Legislativa. Macri habla de la herencia y del futuro.

También tomó cuerpo, ya en forma oficial, la oferta realizada a los Holdouts, la aceptación de estos a una quita del 25% y los términos del acuerdo.

Se inició entonces el trámite legislativo en las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Finanzas. El kirchnerismo anticipó que no daría quorum. El 8 de marzo se obtuvo dictamen de comisión, con firmas en disidencia de aliados como el massismo, los diputados que representan a los hermanos Rodríguez Saá y el Bloque Justicialista, que liderados por Diego Bossio, son las bancas que se escindieron del Frente Para la Victoria. El martes será tratado en el recinto y ya se aprestan a tratarlo los senadores. Todo hace prever que, más allá del trámite en esas comisiones, la urgencia de los gobernadores hará que se apruebe antes del 14 de abril, fecha impuesta por Griesa para efectuar el pago y cerrar el tema.

Luciano Laspina, flanqueado por Eduardo Amadeo, Mario Negri y Darío Giustozzi.

Para el Gobierno la deuda es la llave que abrirá otras puertas. Mucho más después de enterarce que desde su descanso en El Calafate, Cristina Kirchner, dijo: “Si este arregla con los buitres se queda por doce años”.

 Apuestan a la llegada de inversiones y al consiguiente derrame que llegue hasta los bolsillos de los ciudadanos. Se planifican obras de infraestructura y  se sostiene que hacia mediados de junio, después de la liquidación de la cosecha de soja y otros granos, ingresen más dólares a las flacas arcas del tesoro. Habrá que ver para creer.

El perro Balcarce y su célebre fotografía en el sillón presidencial.

En los primeros 90 días, que parecieron muchos más, no faltó nada. Desde la aparición del ex espía Antonio Stiuso y la vuelta a las tapas de los diarios del Caso Nisman, hasta la foto en el sillón presidencial del perro Balcarce. Noventa días intensos, sin respiro, y para el Gobierno de gran aprendizaje político. Aún falta conocer un plan antinflacionario, que parece, no lo hay.