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Política CAUSA AMIA

"Nisman era como una ratita que seguía a los fiscales", dijo la ex mujer de Telleldín

Fue durante otra audiencia del juicio por encubrimiento del atentado contra la sede de la AMIA, ante el Tribunal Oral Federal 2. Denunció amenazas para respetar el “pacto de silencio”. 

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En una nueva audiencia del juicio por la AMIA, Ana Boragni, ex mujer de Carlos Telleldín —el ex reducidor de autos acusado de ser el entregador de la camioneta bomba que voló la mutual judía—, confirmó que recibió los 400 mil dólares destinados a su marido.

“Todos fuimos títeres de un gobierno corrupto y de una mierda de SIDE", expresó entre sollozos ante los integrantes del Tribunal Oral Federal 2, al tiempo que agregó que “todo lo que me hicieron sufrir desembocó en una enfermedad de mierda que me está matando. Nada de lo que digan o me pregunten me va a afectar”, aseguró en relación al cáncer de útero que la aqueja.

Boragni también se refirió al fallecido fiscal Alberto Nisman, quien quedó a cargo de la Unidad Fiscal AMIA (UFI-AMIA), Boragni dijo que lo veía "como una ratita que seguía a los fiscales" Mullen y Barbachia. "Era como que se arrastraba para quedarse con la causa; se veía que era una lacra", expresó.

Carlos Telleldín y su ex mujer, Ana Boragni. Ambos están imputados en la causa. 

Vale recordar que Boragni está imputada por el delito de “peculado” por haber recibido el pago de la SIDE, la misma figura por la que está acusado Víctor Stinfale, ex abogado de Telleldín, quien se excusó y dijo que prefería declarar más adelante.  

La ex mujer de Telleldín contó que recibió dos amenazas para respetar el pacto de silencio, una cuando el juicio oral por la conexión local ya había comenzado y ella estaba citada a declarar, y la segunda el mismo día de su declaración.

“Se te acerca el momento, no te olvides de la palabra que diste, vos seguí la línea que te indicamos” y “ya sabés lo que tenés que hacer, no te olvides que tus hijos quedaron en casa”, fueron las palabras que usaron para intimidarla.

“Y así declaré, titubeando, con ganas de patear el tablero. Puse la mejor cara de tarada que encontré. Yo tenía que seguir viva. Hice lo mejor que pude. Y la pagué”, concluyó