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Política EL MIEDO AL EFECTO CONTAGIO

Preocupa a La Rosada la suba en las encuestas del PRO en Capital

Manejan una encuesta en la que dan al macrismo más cerca de ganar el primera vuelta el próximo 5 de julio, cuando se vota para Jefe de Gobierno. La fórmula de Recalde-Santoro, en baja. El “factor Massa” como escudo para contener la fuga de votos. 

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En las últimas horas llegó a algunos despachos de La Rosada la confirmación de lo que sospechaban: el aplastante triunfo del candidato del PRO en la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta (@horaciorlarreta), en las próximas elecciones del 5 de julio, en la puja por la jefatura de Gobierno porteño.

Pero eso era lo esperable. Lo que llamó la atención fue la baja perfomance de su propio candidato, Mariano Recalde (@marianorecalde). De acuerdo a esas proyecciones, el PRO estaría más cerca que antes de ganar en primera vuelta. Larreta hoy promedia los 44 puntos en intención de voto según el sondeo, es apenas tres puntos menos que la suma de sus votos y los de Gabriela Michetti (@gabimichetti) en las últimas PASO porteñas, donde el PRO alcanzó el 47,3% de los votos. 

Ese resultado y la diferencia le serviría al actual jefe de Gabinete para encabezar el tercer mandato del partido liderado por Mauricio Macri (@mauriciomacri).

En el segundo lugar se ubicaría Martin Lousteau (@gugalusto) con un importante 25% que mejora el 22% que se llevó en las internas de ECO. Pero el dato que borró cualquier signo de esperanza de una buena elección fue el de Frente para la Victoria. De acuerdo a los números de las encuestadoras que responden al kirchnerismo, la fórmula Recalde-Santoro arañarían apenas un 16% cayendo casi tres puntos en comparación con lo que obtuvo en las PASO.

La lectura de estos números le sirve al oficialismo para confirmar la errada jugada de llevar varios candidatos a las internas, desparramando así el voto oficialista y entregando otros a la propuesta de Lousteau. El temor más grande es que la diferencia que sacaría el PRO en las elecciones de Capital pueda contagiar a algunos dirigentes dubitativos con la “enfermedad” del panquequismo. Y envalentonarlos par jugar en contra del Gobierno en las elecciones generales de octubre.

Sobretodo de aquellos peronistas, desencantados con los K, que aún se mantienen dentro del massismo y podrían volcar su simpatía a las huestes de Macri. Por eso, el trabajo que vendrá entre los operadores del kirchnerismo es intentar que esos dirigentes indecisos no se unan la oposición y que –por otro lado– Sergio Massa (@sergiomassa) llegue a las elecciones generales sin bajarse. Aunque sea con la fuerza de un “respirador artificial”. ¿El objetivo detrás del Gobierno del sutil apoyo a Massa? Que le “coma” la mayor cantidad de votos posibles al macrismo y que ayuden a que Daniel Scioli haga una mejor elección para el kirchnerismo.