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Secretos de una noche de incertidumbre y tensión en el PRO

Política El ballottage porteño

Secretos de una noche de incertidumbre y tensión en el PRO

Macri y Rodríguez Larreta esperaban entre ocho y diez puntos de diferencia. De todas formas, no salieron del libreto y, con retraso, subieron al escenario a festejar. El futuro del nuevo jefe de Gobierno electo. 

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La música seguía a todo volumen. Rock nacional, algo de cumbia y pop internacional. Sin embargo las caras y la afluencia, lenta, de dirigentes y ministros al búnker de Costa Salguero preanunciaba que los primeros datos que se cargaban a gran velocidad con el sistema de boleta electrónica no eran los mejores.

La tensión se hizo sentir ayer por la noche, luego de que las encuestas a boca de urna que atesoraba Mauricio Macri le otorgaban entre ocho y diez puntos de ventaja. Horacio Rodríguez Larreta suspendió la primera aparición que iba a realizar su jefe de campaña, Fernando de Andreis, pasadas las 19 y esperó a que la tendencia sobre su triunfo sea contundente para, recién pasadas las 20, aparecer él con su compañero de fórmula, Diego Santilli.

Macri en su alocución. 

Fueron momentos complicados. En el búnker del PRO había pocos funcionarios y las caras eran de preocupación. Entre la ausencia de votantes (las vacaciones de invierno fueron claves) y el crecimiento de Martín Lousteau, quien se llevó el voto kirchnerista, se opacó el festejo que, se suponía, sería el empujón que necesitaba Macri para relanzar su campaña presidencial. Larreta había llegado hasta el búnker junto a su mujer, Bárbara Diez, y sus dos hijas, Manuela y Paloma. Si bien fue una victoria ajustada, en el macrismo había quienes veían el vaso lleno: “Se ganó, aunque sea por poco”, repetían muchos de los operadores cercanos al jefe de Gabinete porteño.

Mientras tanto, el abundante catering arrancó con medialunas y muffins, y luego mutó hacia mini calzones capresse y empanadas de carne. Agua, Coca y Coca Light eran las bebidas que acompañaban la comida. 

El futuro

De ahora en más el desafío que tendrá Larreta por delante será construir su propio perfil de “gestor” bajo la premisa que, si bien es una clara continuidad de Macri, deberá tener su impronta.

Globos y festejo.

Por lo pronto, ya le adelantó a gran parte del gabinete que aún no está garantizada su continuidad sino que, por el contrario, es altamente probable que haya un fuerte recambio del elenco ministerial.

A excepción de algunas áreas, como Desarrollo Social, Transporte o Educación, el resto del gabinete dejará lugar a “los que vienen de abajo”, tal como le planteó el propio líder del PRO. Caras nuevas para un nuevo Gobierno porteño será la premisa.

Entre otras cosas, Larreta tiene pensado apuntar a lo social. Para ello está preparando un plan de viviendas, una agenda vinculada al trabajo en villas y al sur de la Ciudad. 

Por otro lado, deberá gobernar sin mayoría legislativa (tiene 28 de los 31 legisladores porteños) con la novedad de que la primera minoría opositora ya no será el Frente para la Victoria sino que ECO tendrá 14 diputados desde el 10 de diciembre. Así, también habrá que ver cómo sigue jugando Martín Lousteau de cara al futuro, una figura nueva para el electorado porteño.