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#144 violencia de género

Harto del bullying en el instituto militar, recibió el diploma vestido de mujer

El pasado 17 de diciembre, se entregaron los diplomas de graduados en el Instituto de Tecnología Aeronáutica de las Fuerzas Armadas en Brasil. En la ceremonia, todos vestían formales, de traje y zapatos lustrados. Pero cuando llamaron a Talles de Olivera Faria, todo cambió. Este joven de 24 años, acaba de recibirse de ingeniero en informática y recibió su diploma vestido con tacos altos, vestido y maquillado.


Cuando estaba a mitad de camino, se arrancó el vestido y dejó ver una remera en la que se leía su protesta contra la intolerancia que sufrió en el Instituto durante toda su carrera.
“Desde los 12 años escucho cosas maravillosas sobre este instituto. Que es una de las mejores universidades del país, que te abre una cantidad de oportunidades. Estudiar aquí era mi sueño. No sabía que iba a ser la mayor decepción de mi vida”, escribió Talles en su Facebook.

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Talles y su remera de protesta.

El posteo se viralizó y todos pudieron saber más sobre la vida de este chico gay, que no difiere demasiado de la de otros tantos jóvenes que pasan por su misma situación: “Hice la secundaria en una escuela militar y ya fui con miedo de que descubriesen mi orientación sexual y me echasen. Desde chico nos enseñan que ser lesbiana, gay, bisexual o transexual es algo vergonzoso y después tardamos mucho en superar esas heridas. Cuando llegué a la Universidad, decidí que ya era suficiente. O me aceptan por lo que soy o van a ser expuestos por lo ustedes son”.

El joven se convirtió en un ejemplo.

Lo que pasó no fue bueno: “No me aceptaron. Fueron violentos conmigo, se rieron de mí, intentaron que me volviese invisible”, cuenta en su Facebook. Lo que piensa Tales es que este comportamiento obedece a un patrón tóxico que expresa la intolerancia que hay en las Fuerzas Armadas. “La homofobia se manifiesta a través de la invisibilidad, la burla y la expulsión de los que osan revelar su orientación sexual. Pasan los años y los homosexuales que estamos ahí tenemos que vivir marginados para que no nos descubran”.

Mientras cursaba el tercer año, Talles empezó a cranear la venganza, “Ahí ya sabía que, cuando me graduara, iría vestido de mujer”, le explica a la revista Ego. “Mi primera idea fue llevar algo glamoroso, una cosa bien rebuscada. Pero, como había tanto que denunciar, me pareció que más importante que estar lindo era llamara la atención sobre los problemas”. Así fue que eligió hacer la remera con la lista de denuncias.

En Brasil la homosexualidad está aceptada por la ley, pero no en las calles, cda vez más conservadoras y evangelistas. Es por eso que Talles se convirtió en un héroe, que no para de dar entrevistas y recibir aplausos, “Tuve un apoyo muy grande, de personas que se sienten amenazadas. Pero por otro lado están los militares, a los que no les gustó nada. Recibí un odio muy grande de parte de ellos”.

Las frases que guarda este joven en su memoria son horribles: “Si fuese por mí, lo fusilaba”, “Y pensar que estas son personas que de aquí a dos años van a asumir cargos de poder en muchas instituciones”, por citar ejemplos.

Ahora, el ejemplo es él, que se puso los tacos y camina su vida como quiere.

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