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La palabra de Mariana Gómez tras la condena por besar a su mujer y cómo se vivió el fallo

La joven de 26 años ya adelantó que su abogado apelará a la medida. Además fue muy critica con la decisión de la jueza Marta Yungano.

Luego de cinco audiencias y de 20 meses de espera, este viernes la Justicia condenó a un año de prisión en suspenso a Mariana Gómez, la joven acusada de haber cometido el delito de "resistencia a la autoridad" en un confuso episodio que vivió en octubre de 2017 con dos oficiales de la Policía de la Ciudad, quienes la llevaron detenida e iniciaron una causa contra ella.

Según declararon los dos policías implicados, la chica de 26 años se enfrentó a ellos de manera violenta después de que le pidieran que apagara su cigarrillo en una zona del subte C de la estación Constitución donde está prohibido fumar. Sin embargo, el relato de Gómez es muy diferente, ya que durante el juicio la joven declaró que el episodio que vivió fue producto de un hecho de discriminación contra ella por su orientación sexual.

A pesar de su relato, esta mañana la jueza Marta Yungano decidió condenar a la acusada, lo que generó una enorme bronca de todos los que estuvieron presentes en el momento que se hizo público el veredicto. "Los pedófilos tienen que estar en cana, no nosotras", gritó la joven, y luego rompió en llanto, lo que derivó que al salir del tribunal, se desmayara frente a los militantes que la habían ido a acompañar.

Mariana Gómez fue condenada a un año de prisión en suspenso por "desacato a la autoridad".

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La última audiencia del juicio contra la acusada comenzó hoy a las 10.30, cuando la jueza irrumpió en la sala de audiencias del Tribunal Oral en la Criminal N°26 para preguntarle a Mariana Gómez si quería decir sus últimas palabras. Acompañada de su esposa, su abogado y de sus padres, la chica manifestó que deseaba hablar, y seria y muy nerviosa, explicó que solo quería aclarar que el día de su detención ella se defendió "de un acto discriminatorio de la Policía de la Ciudad".

Después de eso, Yungano anunció que se iba a tomar una hora para hacer público el veredicto, y en un clima de sorpresa, algunos protestaron por lo bajo mientras la jueza y la fiscal Diana Goral se retiraban de la sala. En el periodo de espera, la joven acusada y su esposa salieron a la vereda, lo que despertó una serie de cantos y gritos de apoyo de parte de las personas que habían ido a acompañar la causa.

Mariana Gómez y su esposa hicieron un "besazo" antes de conocer el veredicto.

"Es para Marian la absolución", se escuchaba a través de un megáfono y en compañía de bombos que sonaban sin parar, la joven se besó con su esposa ante las cámaras y le agradeció a todos por estar presentes. Ya un poco más relajada, a las 11.20 Gómez volvió a la sala, y 15 minutos después entró la jueza, quien sin mediar palabra, se puso a leer su veredicto.

"He resuelto condenar a Mariana Gómez a la pena de un año de prisión en suspenso", sostuvo Yungano, y en medio de miradas desconcertadas, afirmó que además la acusada deberá pagar los gastos del proceso judicial. "¡Injusticia!", "¡No puede ser!", gritaron algunos de los presentes en el juicio, por lo que la jueza y la fiscal de la causa se retiraron rápidamente de la sala para evitar disturbios.

Desconcertada, la joven de 26 años se largó a llorar, y con mucha bronca acumulada, gritó: "Los pedófilos tienen que estar en cana, no nosotras". Durante algunos minutos fue consolada por sus familiares, y entre gritos de bronca, intentó salir de la sala para hablar con los medios, pero no pudo porque se desmayó y debió ser atendida por una medica que estaba en el lugar.

El juicio tuvo lugar en el Tribunal Oral en la Criminal N°26.

Durante varios minutos Gómez estuvo acostada dentro del tribunal, y con ayuda de sus allegados y una médica, se logró recomponer. En la calle y dentro del lugar, el silencio era total. Todos los jóvenes que habían ido a acompañar a la chica se miraban y no podía creer lo que había pasado. Algunos se quejaban por lo bajo, otros lloraban de bronca, y el resto parecía paralizado por el desmayo de "Marian", como la llaman sus conocidos.

Al conocer el veredicto Gómez de desmayó.

"Me siento mal, con bronca", dijo a BigBang la acusada, ya recuperada y en compañía de su esposa Rocío Girat. "Este veredicto me parece una falta de respeto, es una vergüenza que esté pasando esto, sabiendo que hay tantos casos que realmente necesitan ser llevados a juicio con una condena", aseguró, al mismo tiempo que confirmó que los fundamentos de la sentencia se sabrán recién el próximo 5 de julio.

"Esto es realmente nefasto, pero que la gente me haya acompañado es la parte más linda de todo esto", aseguró con una sonrisa, y adelantó que junto a su abogado apelarán a la medida.

Por su parte, Girat comentó a este portal que el hecho de que la jueza haya decidido condenar a su esposa el Día Internacional del Orgullo Gay es "un adoctrinamiento para toda la comunidad". "Nosotras desde nuestro lugar pedimos la destitución de la jueza Yungano porque no puede representar a nadie. Es una persona que no está especializada en género y que durante las audiencias se equivocó el género y la nombró como 'Mariano' ", contó enojada, y por último agregó: "Nos parece un circo que el estado haya estando gastando plata en esto, cuando quedó a la vista en las primeras dos audiencias qué es lo que pasó y cómo nos trató la policía".

El caso

Según declaró Gómez durante el proceso, mientras esperaba que la lluvia parara, se puso a fumar un cigarrillo en compañía de su esposa. Cuando se estaban por despedir con un beso para cada una ir a hacia sus respectivos trabajos, un empleado de Metrovías le llamó la atención y le dijo que dejara de fumar. Ella se negó, porque vio que todos los demás hacían lo mismo y nadie les decía nada. Por eso, para acomodar la situación, el policía Jonathan Rojo intervino, y mientras la trataba de varón, le pidió que apagara el cigarrillo.

Por su parte, en su testimonio Rojo aseguró que en todo momento se dirigió hacia la acusada como mujer, y que incluso siempre la trató de "señorita" por lo que nunca le faltó el respeto a ella ni a su esposa. Además, en su relató explicó que en medio de la charla que mantuvo con las jóvenes, escuchó que Rocío Girat dijo que su mujer se había puesto violenta, por lo que él entendió que debía poner en marcha el protocolo por violencia de género, y por eso detuvo a Gómez, al pensar que entre ellas había una discusión por un problema previo.

En cuanto a la policía Karen Villarruel, quien esposó a la joven, declaró como víctima, porque en el forcejeo que mantuvo con Gómez, se le arrancó pelo de la cabeza. En su descargo, explicó que la detenida no la quiso lastimar apropósito, pero que mientras se resistía a ser apresada, la agredió. Los otros dos testigos del hecho solo explicaron que vieron la situación de manera confusa, y que como los oficiales habían esposado a la chica, decidieron filmar la situación para hacerla pública.

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