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"La crisis climática afecta a los más vulnerables": las secuelas del cambio climático y cómo frenarlo

Quiénes son los más conscientes respecto al cambio climático, las consecuencias de la problemática, y cómo empezar a mejorar.

El cambio climático es una de las mayores amenazas a las que debe enfrentarse el planeta Tierra, y aunque hace años hablamos de este problemática, la realidad es que la urgencia no cesa y lo que se hace en el mundo para frenar la situación no es suficiente.

La crisis climática empezó a tener visibilidad cuando comenzaron a notarse las primeras consecuencias que trajo la variación del clima a nivel global. De hecho, Nicole Becker, ambientalista e integrante del movimiento social Jóvenes por el Clima, explicó que desde la etapa preindustrial se aumentó más de 1,1° la temperatura media global, aunque las predicciones son aún más alarmantes e indican que si seguimos produciendo y consumiendo de esta forma, estaríamos en camino a aumentar la temperatura a 4°.

Becker será una de las oradoras del Festival de Innovación y Tecnología Social (FITS) que es organizado por la ONG Wingu y se llevará a cabo el 16 y 17 de junio de manera virtual, donde expondrán también más de 100 personas. En este contexto, y preparándose para su charla sobre la revolución ambiental en las redes, es que conversó con BigBang.

Desde Jóvenes por el clima luchan para concientizar sobre el cambio climático.

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-Se habla mucho de la crisis climática, pero quizás no todos saben de qué se trata. Cuando hablamos de crisis climáticas, ¿de qué hablamos en verdad?, ¿a qué afecta esta crisis?

-Hablar de crisis climática es realidad hablar de cambio climático, pero agregarle la palabra crisis agrega este sentido de urgencia tan importante. Y cuando hablamos de crisis climática nos referimos a la variación global del clima de la tierra, porque desde la etapa pre industrial se aumentó más de 1,1° la temperatura media global. Es decir, desde que empezó la industrialización, aumentó 1,1° y según las predicciones, según un estudio del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático ) que se llama el 1.5 lanzado en 2018, lo que dice es que pasar el aumento del 1,5° podría tener consecuencias mucho más graves. Según las proyecciones, si seguimos produciendo y consumiendo de esta forma, estaríamos en camino a 4°. Esto por ahí parece algo lejano, hablar de un grado más parece que no es mucho, pero hay que pensarlo más como una fiebre, tener 37° no es lo mismo que 38°.

Las consecuencias que esto tiene es que afecta principalmente a las personas y no a todos por igual, sino que a los que más afecta históricamente es a los países y sectores más vulnerables. La crisis climática trae sequías, olas de frío o de calor, inundaciones, incendios, y cuando me refiero a que afecta a los humanos y que el foco tiene que estar en eso, me refiero a por ejemplo, una inundación, donde afecta más a aquellos que no tienen vivienda, que son quienes la van a pasar peor y quienes a su vez hicieron menos para llegar a esta situación. A esto nos referimos cuando decimos que no hay justicia social sin justicia climática.

-¿Qué aspectos y cosas se necesitan cambiar de manera urgente?

-Lo primero que tiene que cambiar es el sector energético, porque es el más contaminante. Todo lo que hacemos implica al final de cuentas energía, y hoy en día sigue siendo a base de combustible fósil, que es justamente lo que más contamina. Por eso se tiene que transicionar hacia otro tipos de energías que sean más limpias.

Otra cosa que hay que hacer, por ejemplo, tiene que ver con parar la deforestación. Por los datos que brindó la ONU (Organización de las Naciones Unidas) hace poco, se dice que cada 3 segundos se deforesta una superficie de bosques de una cancha de fútbol, lo que es una barbaridad. Y los bosques, además de los océanos, tienen un rol fundamental en cuanto a la absorción de estos gases contaminantes, por esto también es tan importante preservalos.

-Se sancionó hace poco la ley de Educación Ambiental en la Argentina, ¿en qué aspectos permite avanzar esta norma?

-La sanción de la ley permite avanzar en cuanto al cambio cultural que se tiene que dar, y también brinda información, que si uno no la tiene, no puede preocuparse de lo que está pasando. Creo que por eso es un gran paso, pero es básico. Hay que festejarlo, porque además no abundan las buenas noticias dentro del mundo ambiental, pero sí creo que es importante entender que por haber sancionado la ley de educación, no estamos un paso avanzados al real cambio de paradigma, pero que sí empezamos a dar más herramientas. Creo que es un paso a ese cambio cultural que hay que dar y también a dar más herramientas para que las futuras generaciones puedan también hacerse cargo del futuro que van a heredar.

-¿Qué políticas públicas aún faltan y son una deuda? ¿Cuáles se necesitan de manera urgente?

-En cuanto a lo legislativo, una ley de humedales es fundamental. Son un ecosistema de Argentina que representan casi un cuarto del país y a diferencia de los bosques, que sí tienen una regulación con la Ley de Bosques, que si bien no se cumple ni se le da el presupuesto asignado, sí están regulados, la realidad es que los humedales no tienen esto. Cumplen una función esencial de la absorción de los gases contaminantes, y por ejemplo, esto está muy relacionado con los incendios del año pasado, porque si bien la ley de humedales no es la solución a los incendios, sí sería un gran avance que se lo regule.

También habría que incluir dentro del Código Penal los delitos ambientales. Hoy en día si robás una manzana es un delito, pero si deforestás o incendiás, no. Entonces, ¿qué pasa? Si se pone solamente una pena que sea civil, donde solo haya que pagar, una empresa grande lo pone dentro de sus costos. Entonces es necesario que empiece a cambiar ese paradigma, porque creo que sería algo súper interesante y es una deuda que estaría bueno salvar.

Y después, algo más macro, que no tiene que ver con lo legislativo porque el cambio tiene que ser estructural, es en general entender la crisis climática como una prioridad y como una política de Estado a la hora de pensar cualquier política, porque si se queda en el ministerio de Ambiente, no se llega ni a la esquina.

-¿Cómo potencian desde Jóvenes por el clima su lucha a través de las redes sociales? ¿Qué buscan desde el movimiento?

-Una de nuestras principales herramientas tiene que ver con la comunicación a través de las redes sociales que, sobre todo en pandemia, fueron muy importantes. De hecho, fue lo que nos hizo nacer. Nosotros éramos un grupo de amigos que fuimos incorporando a gente, que creamos un Instagram y como nadie hablaba de la crisis climática hasta febrero del 2019, que es cuando surge Jóvenes por el Clima, sosotros creamos un Instagram para contar lo que estaba pasando y llamamos a la primera movilización el 15 de marzo y ahí los seguidores nos crecieron mucho. En poco tiempo sumamos 10.000 y era realmente una locura y eso es porque nosotros teníamos la libertad de decir lo que queríamos, por más que en ese momento no contábamos con medios de comunicación que nos entrevistaran. Hoy en día tenemos más de 150 mil seguidores con los que nuestras redes sociales son claves a la hora de pensar acciones, para difundir información y para decir lo que queremos con libertad. Es una gran herramienta que también nos ayudó mucho en las acciones que hicimos en persona, creo que el activismo de redes no es lo que buscamos porque al fin y al cabo puede ser superficial, pero en un contexto de pandemia fueron una herramienta esencial

-¿Son hoy en día los jóvenes los más conscientes respecto a lo que está pasando con la crisis climática?

-Me parece que en general a los jóvenes es a quienes más le importa la crisis climática, obviamente hay a quienes no, pero sí en comparación a las generaciones adultas, porque creo que tenemos otro chip. El problema es que no tenemos tiempo para esperar a que esta generación esté en la toma de decisiones, sino que las decisiones se tienen que tomar hoy, y hay mucha desinformación dentro de la dirigencia política, por más que se sancionó el año pasado la Ley Yolanda, que es justamente capacitar a todos los que están en la dirigencia política. Aún así, creo que en nuestra generación sí hay una preocupación, porque al fin y al cabo, lo que estamos exigiendo es tener un futuro habitable. Hay un miedo, hay una preocupación de cómo va a ser ese futuro que vamos a heredar. Además, creo que hay algo que es que la juventud se permite mucho más cuestionarse desde cero un montón de cosas. ¿A qué llamamos progreso? ¿A qué llamamos desarrollo? ¿Está bien, es normal, que mi forma de vida contamine el planeta? ¿Lo que como está bien? ¿Podría comer de otra forma? Como estas, creo que hay un montón de preguntas que nos animamos a hacernos y que incomodan, y que es más difícil ver en las generaciones adultas.

Las consecuencias de la crisis climáticas ya son desastrosas.

-¿Cómo podemos empezar, cada uno desde nuestras casas, a cambiar las cosas?

-Creo que cada uno desde su casa lo primero que tiene que hacer es informarse. Hoy en día hay bastantes formas de hacerlo, escuchando podcast, documentales, libros, programas de radio, redes sociales. Las formas abundan y ese es el primer punto, porque una vez que tenés la información, vas a hacer lo imposible y cualquier cosa que lo requiera, porque nadie quiere que pasen todas las consecuencias que se proyectan que van a pasar.

Y después, se puede ayudar uniéndose a la acción colectiva, yendo a una marcha, sumarse a las acciones que se hagan desde los movimientos climáticos, y además, replantearse todos los patrones de consumo, desde lo que comés hasta con lo que te vestís. Un eje es no comprar cosas de más. No tenemos dimensión del impacto social y ambiental que tienen muchas de las cosas que consumimos, por ejemplo, para hacer un jean se necesita la misma cantidad de agua que lo consume una persona en 7 años, ¿y cuántos jeans compramos que nunca usamos y cuánta gente hoy no tiene acceso al agua? Este es un dato de la ONU.

Después también se puede pensar qué proyectos hay en la comunidad más cercana, sea la familia, el trabajo, la escuela, un grupo de amigos. Hay muchas cosas que se pueden pensar y que no sea solo luchar por un proyecto de ley o un cambio estructural o una acción meramente individual, como puede ser llevar tu bolsa para no comprar una de plástico. Creo que hay un punto intermedio interesante que tiene que ver con pensar un cambio para adentro de tu comunidad.

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