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"Pasé por una guerra y ahora estoy viviendo otra": ex combatiente de Malvinas lleva dos días encadenado en Chaco

Agustín Frías tiene 58 años, luchó en Malvinas y está encadenado en el Monumento a los Caídos de Resistencia en reclamo de que le devuelvan su puesto de trabajo. 

El 2 de abril no es una fecha más para el pueblo argentino. Aquella jornada, pero de 1982, la dictadura cívico-militar inició el desembarco de tropas en las islas Malvinas, usurpadas por Inglaterra desde 1833, con la intención de ocultar la gravísima situación social, política y económica a la que habían conducido al país. La guerra dejó un saldo de 649 bajas de jóvenes argentinos, pero ya son más de 500 los suicidios motivados por secuelas y traumas de posguerra.

El 22 de noviembre del 2000, el Gobierno nacional estableció el 2 de Abril como el Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas con el objetivo de "honrar a los soldados muertos en esa guerra, conocer los hechos históricos relacionados con Malvinas, informar sobre la situación sobre los reclamos argentinos" y, sobre todo, mostrarles el reconocimiento merecido a aquellas víctimas de la dictadura que volvieron y hoy luchan por seguir adelante.

Esto último está lejos de ocurrir en Resistencia, provincia de Chaco: Agustín Frías tiene 58 años, pero a sus 18 fue morterista en el Regimiento de Infantería 5 en Paso de los Libres, Corrientes, y desde hace más de dos días se encuentra encadenado en el Monumento a los Caídos en Malvinas que está ubicado en la entrada de Resistencia, sobre Sarmiento, en reclamo para que le devuelvan su puesto de trabajo, aquel que fundó hace más de 22 años.

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Todo comenzó al volver de la guerra. Como el sueldo del veterano era "muy bajo", decidió fundar su propio puesto de comida de "Panchos y hamburguesas" al que bautizó como "Malvinas". Desde hace 22 años, Frías le dio trabajo a sus hijos, nueras y nietos en la Plaza 25 de Mayo, en Resistencia, hasta que debido a la pandemia de coronavirus tuvo que suspender sus ventas y comenzar a "sobrevivir". "Es una lucha más. No la estoy pasando bien", le explicó el ex combatiente a BigBang.

Cuando la situación de la pandemia se regularizó y los distintos comercios de la zona volvieron a reabrir sus puertas, la familia Frías decidió hacer lo propio con el objetivo de poder generar ingresos estables después de casi un año de lucha. Pero se toparon con que el gobierno municipal, a cargo del Intendente Gustavo Martínez, se negó a firmarles la renovación de la resolución que les permitía trabajar en la plaza.

Según le contó Gabriel Frías, hijo del ex combatiente, a este portal, al reabrir los negocios, decidieron comenzar a trabajar una vez más y el 21 de noviembre del año pasado fueron desalojados a la fuerza. "Mi papá creo este trabajo para sus seis hijos. Tenía 17 años cuando empecé a trabajar ahí y me puso a cargo. Por una decisión del lado del municipio no me firmaron la resolución que un día me dio Jorge Capitanich para que podamos trabajar", explicó.

Y siguió: "No me quiso renovar por el tema de la pandemia: al reabrir los negocios, nosotros comenzamos a trabajar y al mes nos desalojaron a la fuerza. Nos destruyeron nuestra herramienta de trabajo. Teníamos una casilla de 2,50 x 2,50 y fue destruida. ¡Nos destruyó todo! Nos dejaron en la calle. Desde entonces estamos luchando y pidiendo explicaciones por este atropello a un veterano de guerra".

El hombre de 36 años explicó que a cinco meses de su reclamo, todavía no tuvo respuestas de parte del gobierno a pesar de que ya mantuvo tres reuniones con Capitanich, gobernador de la provincia del Chaco. "En las tres reuniones me prometió la devolución del dinero y que nos iba a reubicar para que podamos seguir trabajando. Nosotros no le pedimos bonos ni asignaciones, queremos seguir trabajando", dijo.

De acuerdo con sus dichos, la explicación que les dio el gobierno para echarlos del lugar fue la de "recuperar" el espacio verde de la plaza. "Nos sacaron de ahí con la excusa de querer recuperar el espacio verde, mientras que los bares de los alrededores ponen mesas y sillas sobre la plaza. Yo le daba trabajo a tres hermanos, a mi hijo, que tiene 18 años, para que pueda pagar sus estudios, y a mi señora", contó.

En vísperas del 2 de abril, Gabriel remarcó que el gobernador le pidió que esperara hasta el 2 abril, justamente el día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas, para encontrarle una solución a sus problemas. "Yo no puedo esperar, estoy en una situación económica mala. Tengo a mi hijo en segundo año de contabilidad, a mi hija en el secundario y hoy se me llevaron el medidor", reveló.

Al ver por la situación, dura por cierto, que atravesaba su hijo, Frías decidió ponerse su antiguo uniforme y se emprendió a una nueva lucha: se encadenó, junto a su hijo y nuera, en el Monumento a los Caídos en Malvinas.  Esta vez, no lucha por la patria, sino por el amor que le tiene a su familia. No pelea para recuperar las Malvinas, sino algo tan importante como las islas: la fuente de trabajo que él creó y que actualmente era el sustento de sus hijos.

Consultado por este sitio, el veterano resaltó que lloró al ver cómo la infantería le destrozaba el puesto que fundó hace más de dos décadas. "Lloré, pero más que nada por mi hijo. La infantería lo reprimió y le tiraron gas pimienta. Lamentablemente lo que anda pasando es muy triste. Me dio una lastima tremenda ver cómo destruyeron nuestra casilla. Nos dejaron sin un peso y sin trabajo ¡Sin nada!", afirmó.

El puesto de trabajo tenía por nombre "Malvinas" y en él, Frías exhibía con orgullo una foto que tenía junto a sus compañeros de armas. "Teníamos una foto de los soldados allá y a ellos no les importó destruirla. ¡Hasta me empujaron! Tampoco les dio la cara para decirnos que nos iban a dar otro espacio porque no les gustaba que trabajemos allá. Solamente nos echaron y hoy estamos encadenados, como perros. Esto me trae dolorosos recuerdos", explicó.

El ex soldado de 58 años le contó a este portal que recibió colaboración de un gran número de personas, que le acercan arroz y plata para sobrevivir. "Pero nosotros no queremos eso, nunca vivimos así y siempre nos ganamos la moneda. Yo a mi hijo no le enseñé eso. Le enseñé a trabajar. No quiero la lastima de la gente. Es una lucha más. No la estoy pasando bien, pasé por una guerra y ahora estoy viviendo otra más con mi hijo, con mi nieto y mi nuera", aseguró.

Y con una tristeza que le desbordaba de los poros, cerró: "Me da pena tener que pasar este aniversario encadenado. No me gusta vivir así. Este intendente y este gobernador, que hace años que está, no tienen corazón. Cuando llega el 2 de abril se hacen los buenos, se llenan la boca con nuestros héroes. Y hoy se olvidaron de los veteranos. Sólo pedimos poder seguir trabajando". 

Su hijo Gabriel, remarcó que desde la Municipalidad los trataron de "anarquistas" y hasta les llegaron a tirar tierra. "Como hijo, ver a tu papá tres días encadenado y que no lo asistan me duele muchísimo. Ayer vinieron con la máquina de cortar pasto y nos tiraron el pasto encima. Y al rato vino un camión y nos tiro la tierra para rellenar los pozos con la finalidad de restaurar el Monumento. Esto está abandonado y siempre a falta de dos días lo quieren arreglar", manifestó.

Finalmente, reveló que para sobrevivir tuvo que vender sus dos motos y que actualmente utiliza la plata que venía ahorrando años atrás, aunque aclara: "Ya se me acabó. Vendo otras cosas para ayudar a mis hermanos porque ellos trabajaban conmigo. Hoy me mantiene mi papá y algunos colegas que tienen su puesto y nos brindan una ayuda. El intendente nos trató de anarquistas al ver qué había mucha gente apoyando. Nos persigue este gobierno y tenemos tres veteranos más que están pasando por lo mismo que por nosotros. Hasta el 2 de abril nos vamos a quedar acá y si es necesario que el veterano pase ese día encadenado, lo va a hacer", sentenció. 

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