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"Somos una gran familia": la increíble historia de vida del argentino que rescata refugiados del mar

Francisco Gentico es un argentino de 38 años que dedica su vida al rescate de refugiados en el Mar Mediterráneo. Cómo llegó hasta allá y qué lo impulsó a ayudar.

Por Joaquin Perez Laudizio

En el mundo hay muchas personas que son obligadas a dejar sus hogares, sus familias y su país por persecuciones políticas, étnicas, religiosas, problemas sociales o crisis económicas. Estos individuos, cuyos países no los protegen y por ende deben exiliarse para poder sobrevivir, son considerados como refugiados. Cuando las naciones a donde se dirigen y las entidades internacionales como la ONU o la Unión Europea no ayudan, son distintas ONGs las que toman el timón antes de que el barco se hunda, para evitar así un naufragio.

Con la ayuda de voluntarios de diversas partes del planeta, estas ONGs intentan ayudar a los refugiados, que no tienen nada más que su cultura y sus historias, a encontrar un lugar para poder vivir tranquilos. Uno de estos voluntarios es Francisco Gentico, un argentino de 38 años que se dedica desde el 2016 al voluntariado en el Mar Mediterráneo. Aunque en su momento estudió administración de empresas en la Universidad Católica Argentina y trabajó en las oficinas de YPF en la sección administrativa, un día decidió cambiar el saco y la corbata por un chaleco salvavidas. Francisco dialogó con BigBang y además de hablar de la problemática de los refugiados, contó también sus experiencias como voluntario.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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En septiembre de 2016 decidí ir a Atenas (Grecia) por dos semanas para hacer un voluntariado y cuando terminé esas dos semanas, decidí quedarme dos semanas más, después otras dos y así sucesivamente hasta que estuve dos años y medio en Atenas”, recuerda Francisco al inicio de la charla, y en seguida cuenta que empezó a ayudar en el campamento griego “Eleonas”, el cual está bajo la supervisión de la ONG Project Elea.

En 2016, vivían allí 2200 personas de 26 grupos étnicos distinto pero Francisco dice que “es un campamento familiar, donde las personas se involucran mucho en todas las actividades, e incluso muchos de ellos son voluntarios, por lo que la relación no es de una organización que ayuda y de beneficiarios, sino de una gran familia”.

En un principio lo que se proveía principalmente era ropa y comida, pero cuando la situación se estabilizó comenzaron a realizar diversas actividades. “Ya hay más de 30 actividades por semana, entre ellas clases de inglés y alemán. Después tenés desde clases de fútbol a través de la fundación Barcelona, hasta clases de skatebording, teatro, arte y un kindergarten. Por otra lado tenemos una hora para la mujer donde cada día de la semana tienen actividades diferentes. Tratamos de estar en todos los detalles específicos para que la comunidad esté integrada y se sientan bien”, explica el voluntario a este portal.

Además de estar en los campamentos, una de las partes más difíciles y peligrosas es el recate de personas que escapan a nado o en pequeñas embarcaciones a través del Mar Mediterráneo, las cuales sin la ayuda de los voluntarios, muy posiblemente morirían. 

“Los barcos de rescate que a esta hora están frenados por Europa, hacían un trabajo denominado ‘Search & Rescue’, búsqueda y rescate de personas", indica Gentico y añade que una de las ONGs que realizaba esta tarea era “OpenArms” de España.

Ellos inicialmente rescataban a los migrantes que se desplazaban de Turquía a Grecia, hasta que como cuenta Francisco, la Unión Europea le pagó a Turquía 6000 millones de dólares para que controlara la frontera y no pasaran más migrantes. Por este motivo el flujo migratorio pasó a Libia. Más tarde comenzaron a desplazarse hasta Italia y España, hasta que ambos países también empezaron a negar la entrada de refugiados.

"Por ejemplo, en Grecia una persona puede estar hasta 2 años para recibir una confirmación o negación de asilo, y mientras tanto no tienen apoyo del gobierno. Hay países que se jactan de que tienen refugiados, pero tenerlos y no ayudarlos en la inserción social no sirve de nada, es como tener gente casi en situación de calle. Hay que incluirlos para que trabajen y aporten como los demás", asegura.

El proceso de búsqueda y rescate empieza cuando los barcos se acercan a aguas internacionales y detectan por radar o alguna señal de auxilio a personas a la deriva. “Lo primero es asegurar la zona, darle a cada persona chalecos salvavidas y después trasladarlas al barco. Una vez que el barco está completo se llama a Italia para ver a qué puerto hay que llevarlos. Se les da alimentos, abrigo y auxilio médico en caso de ser necesario”, cuenta Francisco.

Pese al esfuerzo de los rescatistas, dos de cada 100 personas mueren a la deriva y sus cuerpos, de ser encontrados, son recogidos y llevados a la costa para enterrarlos. Debido a la reciente prohibición de rescate de la Unión Europe (UE), Francisco estima que el número de fallecidos aumentará considerablemente. “Lamentablemente, la situación está así, la gente sigue saliendo, se siguen ahogando y no hay nadie que pueda atestiguar qué está pasando”, se lamenta.

Además, uno de los momentos más difíciles y emocionantes que atesora Gentico es un parto que se dio a bordo de una nave, en medio de un rescate. “Fue bastante estresante, en medio de un rescate a unas personas de Ghana, una mujer, que tenía nueve meses de embarazo, empezó a descomponerse y dar a luz, los que estábamos tuvimos que atenderla, así que junto al médico a bordo, un marinero y yo tratamos de asistirla”, dice y agrega: “Debido a las circunstancias del momento la beba nació con un paro cardiorrespiratorio y tuvimos que hacerle reanimación, hasta que por un milagro se recuperó. Evacuamos a la madre y la recién nacida, y al padre lo llevamos al puerto”.

Por fortuna, recientemente le informaron a Francisco que el bebé goza de buena salud, que ya tiene dos años y que, además, posee la nacionalidad italiana. Por supuesto, su nombre no podía ser otro más que “Miracle” (Milagro).

Al compartir tanto tiempo y tantas experiencias con las personas del campamento y los voluntarios de rescate, Francisco siente que se generó un vínculo casi familiar. Pero esta segunda familia que formó en el campamento no evita que sus allegados dejen de preocuparse por él. “Mi familia siempre me apoyó en los proyectos que hice y están orgullosos de que trabaje en causas sociales. Pero sí, cuando estoy en lugares más peligrosos trato de suavizar la información o contarla después de haber estado en el lugar, para no preocuparlos todavía más”, se confiesa.

Para compartir un poco de todo lo vivido y transmitirlo al mundo, sus compañeros de campamento y él lanzaron un libro de recetas llamado “Recipes Welcome”, distribuido por Amazon, y como cierre del lanzamiento y acto de publicidad, convinieron en llevárselo al Papa Francisco, quien se mostró muy interesado en el material y por eso los felicitó. “El libro contiene 36 recetas de 36 refugiados que vienen de 14 países distintos. La idea surgió con los residentes del campamento de Grecia, así que nos juntamos con aquellos que cocinaban rico y tradicional para realizarlo. Muchos estaban muy entusiasmados en contar su propia historia y en compartir un poco de su cultura a través de la comida”, asegura.

 

“Trabajando ahí la primera palabra que se aprende es “chai” que es té, porque generalmente son culturas muy amables y anfitrionas, y te invitan un vaso de té o algo de comer, por eso queríamos reflejar esta forma de integrarse a través de la comida y de agradecer a través de ella. Es algo que todos los migrantes aportan a los países que emigran", sostiene y suma: “Por ejemplo, nuestra comida argentina es una mezcla de platos franceses, españoles e italianos y hoy en día empezaremos a tener más comidas venezolanas. Esta es una manera para dejar de ver la migración como una amenaza y en su lugar verla como un aporte cultural”.

Al finalizar la entrevista con BigBangFrancisco Gentico hace una dura crítica contra los gobiernos y la prensa que ignoran estos problemas: “Los gobiernos prefieren aislarse y usarlo como un juego político diciendo que las crisis económicas se deben a los extranjeros, y la prensa tampoco lo muestran. La mejor forma de que no haya problemas es no visibilizarlos. La prensa tendría que visibilizar a los gobiernos que no se ocupan, mostrar a los que si lo hacen y concientizar. Finalmente ante todo son personas”.

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