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El femicidio que cambió todo

La nueva vida que planeaba Alicia Muniz junto a otro hombre antes de que Monzón la asesinara

La uruguaya estaba conociendo a otro hombre. Dónde iba a vivir y cómo fueron las últimas horas antes del femicidio.

Por Manuela Fernández Mendy

Poco quedaba de la "vieja Alicia" aquel sábado 13 de febrero de 1988 en el que llegó a Mar del Plata. Tenía dos objetivos: reencontrarse con su hijo, Maximiliano, y terminar de una vez por todas con el control que Carlos Monzón seguía ejerciendo sobre su vida, pese a que llevaban ya dos años separados. Empoderada tras nueve años de golpes y maltratos, la uruguaya no sólo había decidido ponerle los puntos al boxeador, sino que ya tenía planificada su nueva vida. Estaba de nuevo en pareja, planificaba casarse e instalarse de nuevo en Uruguay, lejos de los celos y la furia del "campeón".

Alicia quería soltarlo a Monzón para poder empezar otra relación"

"Alicia estaba comenzando a ver a alguien", reconoció en diálogo con BigBang Myriam Caprile, una de las mejores amigas de Alicia. Tenía 32 años y ya había firmado contrato para desfilar en el Hotel San Rafael de Punta del Este, en donde había comenzado a trabajar en enero. "Alicia estaba feliz porque sintió que se le había abierto algo muy positivo, porque esa persona la iba a ayudar no solamente como ser humano, sino también la iba a apoyar en el tema judicial (con Monzón)", sumó otra de sus amigas, Sandra de Bara.

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Respaldada e ilusionada con la idea rehacer su vida sentimental, Alicia necesitaba dar un último paso para poder ponerle fin al calvario al que la sometía Monzón: que el boxeador le firmara un permiso para poder instalarse con Maxi en Uruguay. "En ese tiempo, la patria potestad en la Argentina era sólo del padre. Si él no firmaba, el niño no salía", recuerda Myriam. La avanzada judicial ya estaba en marcha: Muniz contrató los servicios del abogado Roberto Vega Lecich para que se encargara de "terminar todo con Monzón". Esto implicaba resolver la cuota alimentaria y conseguir la autorización para poder regresar a Montevideo.

Mientras Alicia ultimaba los preparativos para rehacer su vida, Monzón vacacionaba desde enero junto a Maxi en la casa que había aquilado Adrián "Facha" Martel sobre la calle Pedro Zanni, en el barrio de La Florida. Nada sabía del plan cuando la obligó a viajar a Mar del Plata para forzar el que se convertiría en el último encuentro. "La intención de Alicia era que fuera a buscarlo su mamá, Alba. No quería encontrarse con Monzón. Pero él le dijo: 'Vos lo trajiste, vos te lo llevás. Sos la madre, no se lo voy a dar a otra persona'", reconstruye Sandra.

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Alicia se moría si no lo tenía a Maxi y Monzón lo sabía. De hecho, ella estaba desfilando en Punta del Este cuando me contó que tenía que ir a Mar del Plata". "Voy porque no me devuelve al nene y llevo treinta días sin verlo. No puedo vivir más sin Maxi y me dijo que la única forma de entregármelo es si viajo”, le explicó Alicia. Así fue como Muniz pidió una licencia en el trabajo, armó las valijas y partió el sábado 13 de febrero rumbo a la ciudad balnearia. "Vuelvo el domingo o a más tardar el lunes", le prometió a su entorno. "Su intención no era quedarse, ni reconciliarse. Estaba muy enojada con él. Tampoco le gustaba que Maxi estuviera con los amigos de Monzón, sabía que estaban en drogas y esas cosas”, suma CaprileAlicia nunca más regresó a Uruguay.

Aunque desde el entorno del boxeador se intentó instalar la hipótesis de la reconciliación, quienes conocieron a Alicia aseguran de modo tajante que no fue así. "Ella quería soltar la relación con Monzón para poder empezar otra relación. Había otra persona. Fue la que la indujo a ella a ir por lo judicial, para poder soltar por medio de algo escrito; para que no la tenga más atada", reconoció Sandra

Este año me caso sí o sí, pero no con Monzón; con otro"

La propia Alicia se encargó de contarlo. Lo hizo horas antes del femicidio. El boxeador había arrancado la "gira" en el cumpleaños número 48 de Sergio Velasco Ferrero en el restó Los Amigos y después se dirigieron al Hotel Provincial. Ese fue el momento en el que se sumó Alicia, que cautivó a todos con su vestidito tipo hindú. El grupo tenía una mesa privilegiada en el Provincial. Pidieron siete botellas de champagne Baron B y jugaban a la ruleta. Alicia, lejos de Monzón, pasó la noche con María Eugenia Zorzenón, pareja de Velasco Ferrero. Esa noche, Monzón no paró de perder. Una y otra vez, la ruleta le daba la espalda. A pocos metros, su ex mujer, que lo miraba con absoluta indiferencia.

"Me acuerdo que me dijo: 'Este año me caso sí o sí, pero con otro'. No se besaron en toda la noche, ni hicieron cualquier otra demostración de afecto como darse de la mano", recordó años después Zorzenón, al tiempo que sumó: "Decía que se iba a casar y lo miraba a Monzón. Lo repetía una y otra vez. Yo le dije que tuviera cuidado y le hice una broma cordobesa, pero muy en serio: 'Tené cuidado que los dientes están caros. Tapate la boca'. ¿Qué le podía decir? Que se cuidara. Estaba segura de que después se iban a pelear".

La noche siguió en el Club Peñarol. Desde ese momento, lo único que se sabe es la versión de Monzón y la del taxista que los dejó en la puerta de la casa de Pedro Zanni. Ya estaban discutiendo. "Quizás Alicia se lo mencionó (la nueva relación) a Monzón, pero lo que hablaron esa noche se lo llevaron a sus tumbas". El diálogo nunca se conocerá, pero la Justicia fue contundente: esa madrugada, Monzón le pegó una trompada, la agarró del cuello, la asfixió y cuando ya casi no presentaba signos vitales la arrojó desde el balcón del chalet. El boxeador fue condenado a 11 años de prisión por "homicidio simple", dado que para la Argentina de 1988 nada los unía: ni nueve años de relación, ni un hijo en común.

Monzón cumplió sólo siete años. Murió en 1995 el Renault 19 gris que manejaba a casi 140 kilómetros por hora chocó en la Ruta Provincial 1. Acababa de recibir el beneficio de las salidas transitorias. Aquel domingo, el auto mordió la banquina y perdió el control. El "campeón" murió en el acto, a diferencia de Alicia, quien fue asfixiada durante 50 segundos antes de que el boxeador arrojara su cuerpo ya inconsciente al vacío. Monzón murió sin pedir disculpas, ni asumir la responsabilidad del femicidio de la madre de su hijo. Muchos lo despidieron al grito de "Dale campeón". Hoy, la historia vuelve a escribirse.

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