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Cuando Buenos Aires competía con Nueva York: un rascacielos porteño cumple 85 años

Se celebra el 85 aniversario de su inauguración por el quiebre que significó en la fisonomía de Buenos Aires en la década del 30. 

Un 8 de septiembre pero en 1933, Avenida Corrientes fue confundida con Nueva York. Es que en la todavía calle angosta con sueños de Broadway ese día inauguraba el rascacielos más alto de Sudamérica: Edificio Safico.

Todavía faltaban dos años para el ensanchamiento de esa arteria con ínfulas de avenida trasnochada. La aparición del gigante de hormigón fue un impacto fortísimo. Por ser esbelto como una aguja refulgente y con un remate escalonado, fue inevitable la comparación con el Empire State Building. Es que Buenos Aires y “la ciudad de los rascacielos” tuvieron un desarrollo simultáneo.


El Edificio Safico fue levantado por G.E.O.P.E, la misma constructora que hizo el Obelisco (en 1936), el primer subterráneo, el Correo Central, el Colegio Nacional de Buenos Aires y el estadio de Boca Juniors. Racionalista y viva expresión de Art Decó no se parecía en nada a los palacios de estilo francés que predominaban en esa época.     

Así, en esa escisión que se produce dentro del acervo patrimonial, Buenos Aires vuelve a exhibir sus caprichos arquitectónicos. Una vez más, la ciudad busca en la mezcla un estilo absolutamente propio.

El Edificio Safico ostenta dos récords: altura y celeridad de construcción. Fue el edificio más alto hasta la llegada del Kavanagh y demoró solo 10 meses en estar terminado.

Su ideólogo, fue un productor y exportador de granos oriundo de Alemania. A pesar de sus permanentes viajes de negocios, los cimientos del Edificio Safico representaron para él una forma de echar raíces en suelo argentino. 

La analogía entre raíces y cimientos se aviene perfecta para reflejar aquella voluntad de esfuerzo y perseverancia tan propia de quienes portan genes con heridas de guerra. 

Para el europeo, el legado material no es más que símbolo de lo que se quiere inculcar a las generaciones futuras: el aprendizaje de que el trabajo construye futuros tan fuertes y sólidos como edificios. 

 

HOMENAJE

Este es el mensaje implícito en las paredes del edificio de Corrientes 456 si se aprende a leer su composición maciza y firme. Hasta las historias tejidas a su alrededor están sumamente alejadas del frío del hormigón ya que el edificio tuvo siempre vocación de cuidado y poca rotación de personal y de inquilinos. 

A 85 años de su nacimiento, aún se habla por los pasillos del desfilar de prestigiosos periodistas ya que en sus inicios se instalaron allí agencias de noticias como Reuters, la alemana DPA, France Press, EFE, BBC, Financial Times, New York Times y Washington Post.  

Por otra parte, su ubicación estratégica le permitió registrar tanto momentos irrepetibles como ceremonias cotidianas: desde el paso del Graf Zeppelin, hasta la vista de la silueta de la ciudad de Colonia, Uruguay, desde lo alto. 

Las imponentes formas blancas ascendentes parecen todavía querer recordar la energía nacional optimista de la época y, en particular, el júbilo de los porteños cuando aquel 8 de septiembre de 1933 elevaron la mirada y por un momento creyeron estar en Nueva York. 

EDIFICIO SAFICO recibirá un reconocimiento por parte de la legisladora Carolina Estebarena y de la Asociación Amigos de la Avenida Corrientes el próximo lunes 10 de setiembre, en el marco de la celebración del 85 aniversario de su inauguración por el quiebre que significó en la fisonomía de Buenos Aires en la década del 30, incluso antes de la construcción del Obelisco. Ubicado en Av. Corrientes al 400, el EDIFICIO SAFICO es sinónimo de vanguardia; un verdadero ejemplar de arquitectura Racionalista y estilo Art Decó. 

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