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Flojo en catecismo: Macri se volvió a equivocar mientras se persignaba en el Tedeum

El presidente quiso hacer la señal de la cruz pero volvió a confundirse. El año pasado le ocurrió lo mismo.

Volvió a ocurrir. El año pasado, Mauricio Macri protagonizó un traspie religioso en pleno Tedeum por el aniversario de la Revolución de Mayo: al momento de persignarse, el Presidente se equivocó. Y en la religión, a diferencia de las matemáticas, el orden de los factores sí altera el producto. Esta mañana, al encabezar la ceremonia religiosa en la Catedral Metropolitana al mandatario le volvió a ocurrir. 


Es que tras escuchar al arzobispo Mario Poli, Macri leyó una oración religiosa. Al finalizar, debía persignarse. Sin embargo, volvió a afectarlo el mismo error que hace exactamente 12 meses: la ubicación de las manos para persignarse. El Presidente se lleva la mano al hombro izquierda, luego al pecho, después a la boca y luego al hombro izquierdo otra vez. Así, el mandatario "olvidó" llevar la mano para hacer el toque en la cabeza que simbolizaría "en el nombre del Padre". 

LO QUE OCURRÍA EL AÑO PASADO

Se toca la nariz, la boca y el mentón. ¿Qué le pasa a Mauricio Macri? Digamos que, aparentemente, el Presidente no conoce del todo bien el macanismo de la señal de la cruz. Al menos eso es lo que parece desprenderse de algunas imágenes del Tedeum de la Catedral metropolitana de la mañana del 25 de mayo de 2017.  

Captura Tedeum
Gesto vacilante, señal de la cruz fallida, cámaras que todo lo detectan.

La señal de la cruz, o el acto de santiguarse, consiste en el trazado de una cruz vertical sobre el cuerpo con la mano derecha, que suele ser acompañada por un recitado oral (como "en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo"). Se usa para invocar a Dios, para iniciar y cerrar oraciones, para saludar ciertos lugares considerados "santos", e incluso para expulsar demonios y –en el caso de algunos futbolistas cristianos– celebrar goles.

La señal fallida de Macri

Desde luego, lo que deja al descubierto el hecho es lo que todos sospechábamos: que a Macri le importaba bien poco la ceremonia religiosa, que hubiera preferido quedarse durmiendo en su casa.

Curso para santiguarse

No es grave: algún fundamentalista católico puede llegar a ofenderse, algún tuitero puede utilizar el hecho para hacerse el gracioso, algún periodista puede usarlo para escribir unas líneas en un portal de noticias. 

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