Secciones
Actualidad Opinión

Las 5 razones para pasar la luna de miel en Aruba

Por Esteban Goldammer

Difícilmente vuelva a casarme, ya cometí ese infortunio una vez. Pero si se me ocurriera chocar con la misma piedra nuevamente, es muy probable que lo hiciera en Aruba por dos sencillas razones: la primera porque el destino es realmente mágico para vivir este tipo de experiencia y la segunda porque si el matrimonio fracasa, me quedará el recuerdo de esas playas de arena blanca y mar tibio que enamoran aún más que cualquier pareja.

Si me preguntan hoy si acepto a Aruba para amarla y respetarla hasta que la muerte nos separe, respondería sin dudar “Sí, acepto”. Y esto sería así incluso sin siquiera pensar que conocí el destino rodeado de siete bellas mujeres, lo cual lo transformó en paradisíaco. Sí, siete, como describo en “Siete lenguas”, uno de los relatos de mi libro. Pero no me quiero distraer de lo importante, del destino y por qué se presenta como inmejorable para celebrar un casamiento o para disfrutar de una luna de miel inolvidable.

Aquí van mis razones

  1. Porque no hay mejor marco que la playa para jurar amor eterno. Sí, a mí también me suena un poco cursi, pero el arrullo del mar, el sol o la luna, la brisa fresca y saber que estás en una de las playas más lindas del mundo (vale destacar que Eagle Beach está siempre en el top five), hacen de este país un lugar de ensueño. Si a eso le agregamos que Aruba tiene 360 días de sol, estamos ante “el lugar” para una luna de miel o vacaciones exitosas.
  2. La segunda razón es la pequeñez de la isla, lo que se traduce en un clima constante de intimidad. La posibilidad de comportarse como tortolitos está a la orden del día. No me digan que no se imaginan buceando junto a sus parejas en las aguas tibias, azules y transparentes del mar Caribe. Idílico, tanto como la variedad de especies marinas y arrecifes de coral que podrán observar.
  3. Dicen que no hay mejor forma de conquistar una pareja que por el estómago. Y en este tema, Aruba también se destaca. Hay una gran cantidad de restaurantes que conjugan sabores internacionales con el encanto de la cocina local. El difícil y exigente paladar argentino encontrará una gran variedad de propuestas. Dos recomendaciones, si se me permite: Papiamento, con alta cocina y una cava interesantísima que incluye vinos argentinos, y Faro blanco, ideal para degustar pasta italiana y disfrutar de una inolvidable puesta de sol. Me hago el recio, pero tengo mi cuota de romanticismo!
  4. La gente. Sí, los locales, siempre con una sonrisa. No por nada se asocia a Aruba con el slogan “One happy island”. Y es que es así, la buena onda se respira en las calles, en la playa y ni que hablar en los hoteles. Además, a la excelente disposición al turista, se suma además otro factor importante: prácticamente todos los arubianos hablan cuatro idiomas (español, inglés, holandés y papiamento, el idioma local), así que no habrá que desempolvar el inglés para manejarse con absoluta tranquilidad y dedicarse a disfrutar de este reducto caribeño.
  5. Porque la diversión está garantizada. Sí, en algún momento hay que salir de la habitación, amigos! Hay mucho para hacer en la isla y como el buen clima siempre acompaña y la brisa marina es constante (es una bendición, acuerdensé de lo que les digo), no hay posibilidad de aburrirse. El amante de los deportes extremos, el fanático del casino, el de las compras libres de impuestos, de la aventura o del relax, encontrará en Aruba un espacio ideal. Y si encima se comparte con la persona que se ha elegido para toda la vida, la experiencia resultará realmente inolvidable.

Bueno, espero mis razones sean de utilidad para ustedes. Vieron que estas cosas son siempre un poco subjetivas. Recuerden que yo viajé con siete mujeres, por lo que mi experiencia y percepción del lugar pueden haberse visto alterados. Me gustaría contarles cómo fue compartir la isla con una peruana, una brasileña, una chilena, una venezolana, una colombiana, una mexicana y una arubiana, pero por un tema de espacio de la columna tendré que dejarlo para la próxima. Ya tengo dos cosas pendientes, contarles esto y por qué viajo gratis por el mundo y mi libro se llama como se llama. Sigo en deuda con ustedes. ¡Hasta la próxima!

*Por Esteban Goldammer

Publicista, escritor y viajero. Autor de Relatos de un HDP que viaja gratis por el mundo.

Comentarios