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Ser mujer es más caro: cómo funciona el "impuesto rosa"

Por Mabel Bianco*

Estudios realizados en el país y en el mundo, demuestran las desventajas que sufren las mujeres respecto de los hombres en temas como el salario, el acceso al mercado laboral o la presencia en puestos de responsabilidad (el llamado “techo de cristal”), tanto en el ámbito público como privado.


Las mujeres no solo ganan menos que los hombres por el mismo trabajo (según la Organización Mundial del Trabajo las mujeres ganan 23% menos que los hombres.). Víctimas de una especie de maldición divina, además, las mujeres pagan más caros que los hombres los mismos productos.

Esto se hizo de conocimiento masivo en 2014 cuando el colectivo feminista Georgette Sand (nombrado por la novelista francesa que escribió bajo el pseudónimo Gorge Sand) hizo un relevamiento de precios y lo denunció al Estado con una petición con más de 40 mil firmas denunciando la existencia de una política de precios sexista. El estudio hecho por el colectivo está en permanente renovación y enriquecimiento gracias al canal abierto en twitter, #womantax. En él muchos medios y ciudadanos siguen añadiendo comparaciones diversas con productos variados.

El problema claramento no era sólo en Francia. En diciembre de 2015 el Departamento de Asuntos del Consumidor (DCA) de Nueva York realizó un estudio de gender pricing (precios de género) donde comparó casi 800 productos con versiones masculinas y femeninas similares de más de 90 marcas que se comercializan en dos docenas de comercios minoristas de Nueva York, tanto on-line como en las tiendas. En promedio, DCA encontró que los productos para mujeres cuestan un 7% más que los productos similares para los hombres. Específicamente:

+7% para juguetes y accesorios

+4% para ropa infantil

+8% para la ropa para adultos

+13% para productos de cuidado personal

+8% para los productos para el cuidado de la salud de los ancianos y del hogar.

El Banco Mundial publicó un informe basado en datos del Boston Consulting Group y de publicaciones como la revista Harvard Business Review donde se estima que las mujeres toman aproximadamente el 70% de las decisiones de compra a nivel mundia. La decisión en las compras del 94% de los muebles para el hogar, 92% de las vacaciones, 91% de las viviendas, 60% de los automóviles y 51% de la electrónica por dar algunos ejemplos. En muchos de los casos esto tiene estrecha relación con que las mujeres siguen siendo las que más trabajo de cuidado y reproductivo realizan, lo que incluye encargarse de la mayoría de las decisiones de compras del hogar. El ser las más activas en el mercado las convierte en un target perfecto para dedicar el marketing y las estrategias de consumo.

Sabemos que el impuesto existe, pero es necesario difundirlo a gran escala para evitar que las mujeres sean engañadas por el marketing y para reclamar que esta diferencia de precios deje de existir. El trabajo es de TODAS. Necesitamos denunciar cada vez que veamos un mismo producto que en su versión para mujer sea más caro que la de hombre, así tendremos un relevamiento nacional del PINK TAX y se podrán exigir políticas públicas al estado para eliminarlo.

*Presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer


 

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