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A 50 años del lanzamiento del primer álbum de Black Sabbath, fundacional del heavy metal

El álbum debut de la banda les ganó el cariño del público pero no de la crítica. 

Eran espesos, densos y oscuros. Y, por sobre todas las cosas, no se parecía a nada de lo que el rock había producido hasta ese momento. Los primeros acordes de Black Sabbath, la canción que daba inicio al disco debut -bautizado de manera homónima- de la banda inglesa del mismo nombre establecían no sólo una atmósfera, sino también el nacimiento de todo un género musical. 

Cambio de época

Formados en la ciudad de Birmingham, eran un grupo ciertamente singular. La voz de Ozzy Osbourne era enfermiza y perturbada, lejana a los orgullosos aullidos usuales de los héroes rockeros de la época, como Robert Plant de Led Zeppelin o Ian Gillan de Deep Purple. El guitarrista, Tony Iommi, había perdido las puntas de dos de los dedos de su mano izquierda en un accidente laboral, y decidió construirse prótesis fundiendo una botella plástica de detergente. El combo se completaba con el potente baterista Bill Ward y con un imaginativo bajista, Geezer Butler, responsable de casi todas las letras de la banda.

¡Y qué letras! Escenas de cine clase B, historias de terror, alucinaciones oscuras producidas por las drogas, ocultismo y fantasías de ciencia ficción nacían de la pluma de Butler y, a través de aquel álbum debut, entraron en las casas de cientos de jóvenes alarmando a sus padres. 

"Ahora te tengo conmigo, bajo mi poder/Nuestro amor se vuelve más fuerte a cada hora/Mírame a los ojos y verás quién soy/Mi nombre es Lucifer, por favor toma mi mano", podía leerse -por ejemplo- en la canción N.I.B, una de las que formaba parte del disco.

La solidez y el monolítico sonido de la banda en el álbum se vuelve aun más notable cuando se tiene en cuenta el hecho de que fue elaborado en apenas dos días: uno de grabación y otro de mezcla. "Grabamos tocando en vivo con Ozzy cantando al mismo tiempo en una cabina separada", recuerda Iommi. "Nunca pudimos repasar por segunda vez la mayoría de lo que hicimos". 

Con un inesperado suceso comercial para una banda debutante con un sonido nada convencional (se llevó Discos de Platino en Inglaterra y Estados Unidos), el álbum Black Sabbath recibió demoledoras críticas de la prensa especializada, lejana aún a entender que básicamente asistían a la colocación de la piedra fundamental del heavy metal. Así, Lester Bangs de Rolling Stone describió a las canciones como "improvisaciones discordantes" en las cuales los instrumentos nunca "encontraban sincronía". 

Nada de eso importó, desde ya. El sello discográfico Vertigo quería más y lo antes posible: el segundo álbum de Black Sabbath, War Pigs, llegó apenas seis meses después, en septiembre de 1970. Un día antes, en una triste coincidencia, fallecía Jimi Hendrix tal vez también marcando metafóricamente algo que el sonido de los ingleses anunciaba: la era del flower power también había muerto.

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El álbum debut de la banda les ganó el cariño del público pero no de la crítica.