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A usted no le tengo respeto: el nefasto comentario en una nota sobre Ángeles Rawson que no vamos a dejar pasar

Respuesta a una lectora que atacó a la familia de una víctima.

El pasado miércoles, con motivo del quinto aniversario de la primera marcha por el Ni una menos en la Argentina, este sitio publicó una entrevista a Jimena Aduriz, mamá de Ángeles Rawson. El foco fue el análisis sobre el descarnado modo en el que los medios de comunicación cubrieron la noticia del femicidio de la joven de 16 años, en manos de Jorge Mangeri; el portero condenado a cadena perpetua por el crimen. Corría el año 2013, las "reglas del juego" eran otras y, a lo largo del mano a mano, Aduriz revivió el calvario al que la prensa sometió a toda su familia. Las infundadas acusaciones contra su marido y su hijastro; la falta de "perspectiva de género" de la que hoy tanto se habla y escribe. Todo sobre la mesa, con el dolor que implica para una madre revivir no sólo el asesinato de su hija, sino la violencia mediática que apuntó sin piedad contra su propia familia.

Así como en la nota se cuestionó el rol de los medios de comunicación, también se analizó la evolución de una sociedad que, sólo dos años después del femicidio de "Mumi", colmó por primera vez la plaza del Congreso en reclamo por la ola de femicidios en el país. En esa misma marcha, se denunció la "violencia mediática" a la que se sometía a las víctimas -y sus familias-. En estos cinco años, avanzamos, empezamos a deconstruirnos, nos equivocamos, aprendimos, nos tropezamos, nos volvimos a levantar; pero, por sobre todas las cosas, empezamos a decir: "¡Basta!".

Basta de Justicia patriarcal.

¿Cuánto vale la verdad?
Tu apoyo es fundamental

Basta de revictimizar a la víctima.

Basta de romantizar las violaciones.

Basta de violencia machista.

Basta de "normalizar" los mandatos patriarcales.

Basta a nefastos titulares del estilo: "Era fanática de los boliches y apareció muerta".

Haber dejado de hablar de "crímenes pasionales" para emplear la figura del femicidio no fue un paso menor y fue una batalla que costó mucho dar entre quienes ejercemos este trabajo. Las mujeres dejamos de "aparecer muertas" y "buscarle el punto débil" a la víctima ya no es una práctica celebrada entre colegas. Escribo esto el 7 de junio, "día del periodista"; pero también día en el que volví a hablar con Jimena tras la publicación de la entrevista.

 

El comentario de una lectora de BigBang fue el disparador de la charla. "Con todo respeto a esta joven asesinada", arrancaba el posteo, que no voy a reproducir, pero que le hizo revivir a la familia de "Mumi" lo peor de nuestra sociedad. En el mismo, pese a que la Justicia ratificó en todas sus instancias la condena a perpetua de Mangeri por el femicidio, la lectora insistió en la culpabilidad de la familia en términos tan despectivos, como desagradables e infundados. 

La Justicia actuó. Las pruebas contra Mangeri fueron contundentes: era su ADN el que se encontró debajo de las uñas de Ángeles, que peleó hasta el último segundo de su vida. Y aún así, casi siete años después, la familia de "Mumi" tiene que seguir tolerando ataques infundados. Acusaciones que la Justicia ya probó que eran falaces. Dolorosas mentiras que, al día de hoy, siguen lastimando como lo hacían en junio de 2013.

¿Qué respuesta se le puede dar a una mamá que lee algo así? ¿Qué nos pasa como sociedad?

Deconstruirnos no es ya una opción, es una obligación moral"

Deconstruirnos no es ya una opción, es una obligación moral; que nos atraviesa tanto a quienes trabajamos en medios de comunicación, como a cualquier ciudadano. Tenemos que dejar de replicar las viejas estructuras que intentamos demoler y que se reproducen en el día a día. Atacar así, encima desde el anonimato de las redes sociales, sólo lo hace un cobarde. A ellos, les decimos y les seguiremos diciendo: "¡Basta!". 

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