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En el castillo de balmoral

Cajón abierto y diez días de ceremonias: el "operativo Puente de Londres" para la muerte de la Reina

Los médicos de la monarca anticiparon que se encuentra muy delicada de salud y la familia real está en alerta.

El príncipe Carlos, su hijo William, y los principales miembros de la reina Isabel II de Gran Bretaña, la acompañan en su residencia del Castillo de Balmoral en Escocia, luego de que los médicos que la atienden reflejaran preocupación en los informes sobre su salud.

Todos fueron convocados y gran parte de ellos se acercaron con helicópteros oficiales, por lo cerca que podría estar el desenlace de la monarca. Su nieto Harry, y su pareja la actriz Meghan Markle, fueron los últimos en llegar a encontrarse con sus otros familiares, con el desenlace del reinado de su abuela más cerca que nunca.

"Tras una nueva evaluación esta mañana, los médicos de la Reina están preocupados por la salud de Su Majestad y han recomendado que permanezca bajo supervisión médica. La Reina permanece cómoda y en Balmoral", comunicaron desde la Familia Real.

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Ella perdió a su roca

El 9 de abril de 2021 falleció Felipe, el duque de Edimburgo, y pareja de Isabel II. Su partida significó un golpe durísimo para la Reina, según dieron a conocer diferentes medios de prensa locales.

Con la partida de su pareja "ella perdió a su roca", reconocieron desde la Corona Británica. Y los hechos indicarían esto, ya que la primera vez que se la vio con bastón en una situación pública fue seis meses después de su muerte.

Hasta ese día, una de las características más importantes de Isabel II era su salud. En su historial se registraban pocas enfermedades y su constitución era algo que los médicos reales elogiaban cada vez que podían.

La Operación Puente de Londres

Casi 70 años pasaron desde la coronación de Isabel II como reina de Gran Bretaña. Durante esa ceremonia en 1953, nadie podía imaginar que el reinado que venía iba a ser tan importante, tanto en hechos políticos como en tiempo al frente de la nobleza local.

Aunque, una vez entraron en la década del 60, desde la gestión protocolar de la corona comenzaron a prepararse para algo que, tarde o temprano, sería inevitable: el funeral de la reina Isabel II, y el ascenso del príncipe Carlos como nuevo monarca.

Esto que podía ser una especulación y nada más, pasó a ser un hecho ayer cuando se filtró la Operación Puente de Londres, el plan oficial para dedicar 10 días de distintas ceremonias, tanto en homenaje a la futura difunta, como para su hijo, el nuevo rey.

En su momento la filtración fue calificada como "cruel" e "inmoral" por parte del Palacio de Buckingham, aunque es conocido que por cada miembro importante de la nobleza hay un proyecto similar, con nombres de distintos puentes típicos de Inglaterra.

 ¿Cómo será el Día D?

A los 10 minutos de que la Reina fallezca, todas las banderas de Gran Bretaña pasarán a estar a media asta. Luego vendrá un mensaje televisivo del nuevo rey, el príncipe Carlos, quien después partirá a una gira por todo el territorio.

Al mismo tiempo, una ceremonia para ministros se dará en la Catedral de San Pablo, con el objetivo de que parezca algo espontáneo y descontracturado. Aunque no serán los primeros fuera de la nobleza quienes se enteren. Ese rol lo tendrá la Primera Ministra, a quien se le enviará un mensaje escrito: "Acabamos de ser informados de la muerte de Su Majestad la Reina. Se requiere discreción".

El destino de la fallecida monarca será la cripta familiar en el Castillo de Windsor, donde descansará junto a su marido Felipe, aunque antes deberá pasar por un funeral que se realizará 10 días después de su partida, y luego de tres jornadas en el Palacio de Winchester, donde estará a cajón abierto las 72 horas correspondientes.

Por el amor que le tienen a la Reina, se espera que durante el décimo día, cuando ya esté en su funeral, el transporte en la ciudad de Londres atraviese un caos nunca antes visto, con millones de ciudadanos británicos intentando llegar.

Además, si bien será un día de duelo nacional, no será un día festivo y, en caso de que sea durante un día de semana, será cada empleador quien deberá determinar si les da el día libre a sus trabajadores.

Todo parece indicar que, finalmente, el plan que tiene más de 60 años se aplicará en los próximos días. Pero no hay ninguna duda sobre algo: nadie en Gran Bretaña está preparado para la partida de su reina, la más longeva de su historia, y la más querida también.

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