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Caso Nancy: la filtración del 911, los medios y la relación de las Fuerzas de Seguridad con las mujeres

Entrevista a Sabrina Calandrón, licenciada en sociología, doctora en Antropología y rectora del Instituto Superior de Seguridad Aeroportuaria (ISSA).


“Buenas tardes, yo quiero aportar una información anónima de Nancy Videla”. Así comenzó el llamado al 911 que se convirtió en la clave para encontrar el cuerpo de la mujer que era buscada con intensidad en Ingeniero Budge, Lomas de Zamora. Ese audio nunca tendría que haber salido a la luz. Nadie tendría que saber cómo empezaba esa comunicación.

 

Durante la charla entre la persona que denuncia y la operadora, se repite un solo pedido: que todo sea anónimo. Eso no se cumplió. Alguien que pertenece al sistema 911 filtró el audio y muchos medios de comunicación, principalmente los canales de noticias, reprodujeron la llamada sin borrar la identidad de la persona, ni los datos que la comprometían.

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Para muchos esto puede ser una forma de adoctrinar a aquellas víctimas, y sobre todo mujeres, que quieren realizar una denuncia de manera anónima. Hoy quedó claro que eso no se cumple. Mientras tanto, el ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández publicó en Twitter: “Una mujer llamó al 911 para ofrecer información sobre la desaparición de Nancy Videla. La condición irrenunciable en estos casos es, preservar la identidad. Sin embargo, un infiel, que trabaja en el 911 de CABA, lo hizo público a través de un canal de aire. Deleznable actitud”.

Y agregó sobre las medidas que tomó: “No solo se convierte en condición peligrosa en manos del asesino sino además, desalienta la vocación de  toda mujer de bien, que pretenda se repare una situación oprobiosa como la presente. Acabo de instruir al Jefe de Policía Federal para que efectúe la denuncia penal pertinente”.

 

¿Eso alcanzará para borrar esos comportamientos en el 911 y en los medios de comunicación? No lo sabemos. Pero alguien debe dar el primera paso. En ese sentido, BigBang entrevistó a Sabrina Calandrón, que es doctora en Antropología, licenciada en Sociología, Investigadora del Conicet, autora del libro Mujeres armadas y ahora es rectora del Instituto Superior de Seguridad Aeroportuaria (ISSA). Hasta hace pocos días, Calandrón fue subsecretaria de Derechos, Bienestar y Género del Ministerio de Seguridad de la Nación, para tener su mirada sobre el casos Nancy Videla y la filtración del audio que cambió la causa. 

 

-¿Cuál es tu mirada sobre la filtración del audio de la denuncia al 911 vinculada al femicidio de Nancy Videla? ¿Es una forma de desalentar las denuncias anónimas?

-En principio creo que tenemos que tener conciencia de la responsabilidad social que tenemos frente a situaciones como estas. Y ahí, necesariamente, tenemos que poner en el centro de estos temas tanto a quienes atienden ese tipo de llamados, a los operadores y las operadoras que están en función de esos servicios, pero también, y en esto se notó muchísimo, al periodismo, a la comunidad del periodismo que tiene una función muy importante, que está prácticamente educando ya que constantemente recibimos noticias que producen los medios, con lo cual el manejo de la información es vital. Nosotras, yo estuve en el Ministerio de Seguridad hasta hace unos días, donde fui subsecretaria, nos dimos un trabajo de generar información que tenía que ver con datos, sobre todo estadísticos, con criminalidad con perspectiva de género. Para ello, hicimos el trabajo de convocar a periodistas para hacer una especie de puesta en común, capacitación y sensibilización sobre el uso y la lectura de esos datos. Me parece que eso lo tenemos que alimentar, sobre todo para apuntalar la responsabilidad que tenemos a la hora de comunicar, manipular y en este caso, un audio de este estilo.

 

-Sin dudas la publicación del audio fue responsabilidad de parte del periodismo. Pero te consulto, técnicamente, ¿la grabación de las denuncias quedan grabadas y tienen acceso solo las autoridades del 911?

-En ese tema desconozco los aspectos técnicos específicos del lugar. El 911 es un sistema federal que se administra en cada jurisdicción. Los llamados, por una cuestión de seguridad y por constitución de la carta, quedan grabados y tienen acceso operadores y operadoras, es decir quienes atienden las llamadas, y toda la línea de funcionamiento del 911 del lugar. Desconozco en qué instancia y en qué forma se filtró ese audio. No tengo ninguna información.

 

-¿Cuáles son los puntos cruciales que ves en el tratamiento del caso Nancy Videla?

-Este caso es sensible por dos temas. El primero es por unas series de políticas que se llevan adelante el Ministerio de Seguridad que tiene que ver con una parametrización, o generar ciertos parámetros para poder medir las situaciones de riesgo en las que están las personas cuando haya una denuncia o como en este caso aportan información para una denuncia. Ahí se hizo un trabajo muy grande en los últimos dos años, que generó un documento que pueda establecer algunos estándares genéricos útiles para medir ese nivel de riesgo en el que se encuentran las personas que denuncian o que aportan información en una causa. Por el otro lado, y lo hablo desde mi lugar de formación las policías y los policías, en relación a la importancia de la capacitación para la toma de denuncias, como la reconstrucción de esa situación de denuncia y en el tratamiento de las personas denunciantes, para evitar la revictimización o para evitarla sobreinterpretaciones o que se manipule erróneamente la información. Eso se da dentro de los protocolos de actuación. Y cuando la información es sensible, como en este caso que la persona pide que quiere mantenerse a resguardo, como eso es parte del derecho que tienen las personas. 

 

-A partir de esos datos, ¿se elaboró algún tipo de sistema para poner en práctica?

-Con esos parámetros hicimos un documento que se elaboró junto con el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, y el Ministerio de Justicia, para poder establecer esos datos y saber en qué situaciones la persona está en un riesgo alto o uno medio. Ese documento existe y lo que hacemos es generar intercambios con las provincias, que son las encargadas de conducir a sus propias Policías y comisarías. Desde Nación no hay un trabajo concreto en eso sino que hay una articulación con cada una de las jurisdicciones. 

-¿Cómo ves la preparación de las Fuerzas de Seguridad ante estos tipos de casos?

-La capacitación en las fuerzas es contante, es dinámica pero requiere que todos los días, todo el tiempo, se actualicen la responsabilidad y el conocimiento para las situación de violencia por motivos de género. Hay algunas capacitaciones orientadas de toma de denuncia, es decir en la atención de situaciones de violencia. Y también hay capacitaciones que tienen que ver con la modificación de vínculos hacia el interior de las Fuerzas donde también a veces se viven situaciones de violencia o discriminación hacia las mujeres o hacia personas LGTBIQ+. Con lo cual hay una capacitación y una sensibilización que se tiene que hacer todos los días. 

 

-¿Cómo es la situación de las mujeres que integran las Fuerzas?

-Hay un proceso de transformación que lleva unas décadas, que es muy visible. Hace 20 o 30 años había una expulsión de las mujeres de muchos lugares de las Fuerzas. Eso fue cambiando a partir de mucho trabajo de gestiones distintas y la conexión con el movimiento feminista. Me parece que eso cambió mucho. Hoy hay una integración mayor. Hay mujeres que llegan a jerarquías más altas, hay algunas políticas para la integración de mujeres sobre todo en las primeras etapas, sobre todo para las más jóvenes, que por ahí quedan embarazadas o tienen hijos chiquitos. Eso antes era casi una causa de despido de las Fuerzas. Hoy no es así afortunadamente. Pero, por supuesto, que en la vida cotidiana de algunas unidades, de algunos destacamentos, de algunas comisarías, la discriminación es fuerte, es clara y es visible. Con lo cual hay que seguir esforzándose para lograr condiciones de equidad para que las mujeres puedan quedarse, quieran quedar y puedan crecer en las Fuerzas. Eso es lo más importante. 

 

-Hace pocos días también vivimos un caso que conmovió a la sociedad y fue el asesinato de Lucio. Tras la detención de la madre del nene y de su pareja se vieron reacciones de lesboodio. ¿Cómo es la relación de las Fuerzas de Seguridad con aquellas mujeres que son detenidas?

-Ahí la relación con las Fuerzas es tal vez menor porque las Fuerzas participan en la instancia inicial, en la aprehensión inicial o en la detención inicial. Después en las cárceles se hacen casos los servicios penitenciarios provinciales o el federal, que es además, el lugar donde corresponde que se cumplan las penas o la orden del juez. Las comisarías, en ese sentido, tienen que ser lugares donde las personas estén pocas horas y sean derivadas porque no hay condiciones para poder generar la vida con privación de libertad y mantener el resto de los derechos. Las comisarías no están en condiciones por lo general. Pero como te decía, el vínculo con las Fuerzas de Seguridad es menor, es un lugar de tránsito. Y también lo que juega en casos como este es que hay un odio que proviene de otros lugares y está vinculado al hostigamiento de la ciudadanía. También tiene que ver con la opinión pública que es muy fuerte y que los policías no son quienes llevan adelante eso. Pero no son ajenos a la sociedad tampoco. Entonces hay una situación más compleja que en otros casos. 

 

-¿Qué cambios se tienen que dar en la Fuerza en relación al vínculo con las mujeres?

-Tiene que profundizarse las prácticas de integración de las mujeres a las Fuerzas. O generar condiciones para que en los grados de responsabilidades de todas las mujeres, aún con tareas de cuidado en sus hogares que en general son quienes se hacen cargo de ello. Entonces, para que las mujeres puedan igual cumplir con sus funciones, ascender, ser llamadas a los cursos de capacitación para el ascenso. Eso es muy importante porque muchas veces, ocurre que no se tiene en cuenta la desigual distribución de tareas en el hogar, en la familia o en los espacios sociales que repercuten en la profesión. Después una política clara que es importante aunque no suficiente es seguir aumentando cualitativamente la instrucción de mujeres. Digo que no es suficiente porque no se acaba en eso, pero necesitamos que haya cada vez más mujeres, que cumplan con los requisitos, para poder modificar algunas prácticas machistas que se reproducen en las Fuerzas. 

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