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Científicos argentinos: de la investigadora que se financió por TV, a la producción nacional de 63 de los 64 insumos de la pandemia

Los avances tecnológicos en los últimos dos años, el nuevo sistema de financiamiento para los investigadores y las cuatro vacunas argentinas; entre otros destacados.

Corría mayo del 2019. Había pasado tan sólo un año desde que la administración de Mauricio Macri eliminó el ministerio de Ciencia y Técnica y lo redujo a una secretaría. Durante esos cuatro años, el presupuesto destinado se ajustó en términos reales en un 38 por ciento, mientras que en el Conicet en particular se avanzó con un desfinanciamiento del 27,7 por ciento, que se completó con la caída del 56,5 por ciento de los gastos del organismo, lo que paralizó la investigación en el país. Los números eran públicos y oficiales, pero no fue hasta que muchos argentinos vieron a la investigadora Marina Simian participar del programa televisivo ¿Quién quiere ser millonario? para poder financiar su laboratorio que el debate en torno al desfinanciamiento se impuso en la agenda mediática.

Tan sólo diez meses después de la aparición mediática de Simian, la Organización Mundial de la Salud declaró la pandemia de Covid-19 y expuso las secuelas del desfinanciamiento en cada una de las áreas del Estado. Mientras la puja mundial pasaba por qué país se hacía de más respiradores, se frenaban vuelos con insumos sanitarios importantes y la Argentina corría contrarreloj para robustecer su sistema sanitario, los científicos argentinos regresaron al centro de la escena para ponerle una vez más el hombro a la delicada situación y los resultados de sus avances llegaron incluso a la portada del New York Times.

"Una de las últimas encuestas que se realizan sobre la percepción de la ciencia por parte de la ciudadanía ha expresado un salto importante en el reconocimiento a nuestros científicos y científicas argentinas. Es la contra cara de la pandemia, que expuso la importancia de tener de pie al sistema de ciencia y tecnología, porque fue lo que nos permitió y seguirá permitiendo ampliar las posibilidades de la Argentina", resaltó en diálogo con BigBang Fernando Peirano, presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación.

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El refinanciamiento de la Agencia permitió no sólo el avance en el desarrollo de tratamientos contra el Covid-19, la fabricación de respiradores en territorio nacional a cargo de Pymes y que al momento haya en desarrollo cuatro vacunas argentinas. También se pasaron a elaborar kits de detección, sensores de Co2 (para detectar los niveles de ventilación), cápsulas de bioseguridad para el traslado de los pacientes críticos, termómetros infrarrojos, dispositivos para facilitar la intubación (y ayudar así a los por entonces desbordados terapistas) y hasta la producción nacional de los hisopos nasofaríngeos, que hasta ese momento debían ser importados.

"Los hisopos que se usan en los testeos se importaban a dos empresas: una con sede en Italia y otra en Estados Unidos. Era un insumo que para muchos podía parecer trivial, pero que podía frenar todo el proceso de testeos, tan importante para el manejo de la pandemia. Impulsamos a una Pyme de Coronel Brandsen, con amplia trayectoria en insumos médicos, que se vinculó con la Universidad de La Plata y comenzaron a producirlos en el país. Son hisopos con características especiales, porque no usan algodón; sino que necesitan una matriz de un plástico especial", destacó Peirano.

¿Cómo fue entonces que la Argentina pasó de tener que importar jeringas a ser productora de 63 de los 64 productos clave que según la OMS cualquier país necesita y necesitó para enfrentar la pandemia de Covid-19? La respuesta es múltiple, pero tiene dos principales protagonistas: los y las científicas argentinas y el regreso del financiamiento para sus investigaciones. "La Agencia administra más de ocho mil proyectos, apoya con financiamiento a 25 mil investigadores que pueden así sostener su rutina de trabajo. Eso también se extiende al plano productivo, que incluye cerca de 1.700 pymes que desarrollan tecnología. Lo que hicimos fue mejorar las condiciones de los apoyos".

Para este año, el presupuesto se actualizó con una suba del 87 por ciento en comparación al 2020 y se incorporó una cláusula que actualiza los montos asignados por inflación. "De esa forma se puede garantizar el derecho de poder investigar con el mejor presupuesto vigente. Todo investigador que ha obtenido la ayuda, va a poder contar con la actualización presupuestaria. Para poner un ejemplo claro: un científico que obtuvo la ayuda en el 2017 vio cómo su presupuesto anual se licuó por la inflación. Extendimos además la duración de las investigaciones a cuatro años y mejoramos la situación de los becarios".

"Levantamos el piso institucional y les dimos nuevos derechos y reglas a los becarios, para que trasciendan esta gestión y se consoliden en el tiempo. El objetivo es trabajar desde un nuevo piso. Es la contracara de lo que me mencionaban de la científica en televisión. Hemos podido dar vuelta la página a un capítulo muy triste para los investigadores. Sólo en este año volvieron al país más investigadores que durante toda la presidencia de Macri", resaltó Peirano

Los números hablan por sí solos: el año pasado regresaron a la Argentina 25 investigadores, mientras que en el 2020 esa cifra era de 22. En 2019, durante el último año de la administración de Macri, sólo ocho científicos abandonaron sus carreras en el extranjero para retomar sus investigaciones en suelo nacional. El retorno responde, en parte, al relanzamiento en diciembre del 2020 de "Raíces", un programa creado en 2003 para la repatriación de investigadores y que hasta el 2015 permitió el retorno de 1.322 profesionales argentinos. En la actualidad, hay más de cincuenta solicitudes en evaluación de cara al 2022.

Al comienzo de la pandemia, la Agencia volcó también sus recursos en acciones contra el Covid-19. "Ahora celebramos la convocatoria número 40 de esta gestión, cuando en 2019 había sólo tres instrumentos abiertos para el financiamiento. Realizamos nueve convocatorias especiales para el Covid, se adjudicaron 130 proyectos y todos dieron buenos resultados", detalló, al tiempo que puntualizó: "Entre estas iniciativas se encuentra, por ejemplo, el estudio para la secuenciación de las variantes, que es la técnica mediante la cual se puede detectar cuál es la que circula; como sucedió con la Delta o la Ómicron. Lo están haciendo científicos argentinos que no se dedicaban a esto".

"Pudimos tener variedades de kits de detección, los barbijos con nanotecnología; el tratamiento de suero equino hiperinmune y cuatro proyectos de vacunas en marcha. Se aprendió mucho durante estos años y se avanzó también", precisó Peirano

-¿Ya se está trabajando en lo que será la post-pandemia?

-Claro, estamos anticipándonos y vinculándonos con el sistema médico con programas para la evaluación de las secuelas de quienes han sufrido el Covid, por ejemplo. Esto va a mejorar la atención en los consultorios. En este momento se siguen investigando las secuelas, hay una biblioteca mundial enorme que hay que leer, evaluar, transformar.

-¿Tienen contemplado abordar también la salud mental?

-No sólo hay abordajes sanitarios, sino que también trabajamos en las secuelas psicológicas y sociales de la pandemia. Hemos avanzado con 19 proyectos desde las ciencias sociales y humanas que han analizado las consecuencias psicológicas, pensando ya en la post pandemia. Hemos organizado reuniones con seis ministerios. (Daniel) Filmus tomó mucho la iniciativa de vincular los resultados con otros colegas del Gabinete. Estamos viendo que aumentan los cuadros de ansiedad y de depresión; pero no se trata de un fenómeno individual, sino colectivo. Hay un informe en Estados Unidos, por ejemplo, que confirma que la vacuna no sólo tiene un efecto protector frente al virus, sino que se ha convertido en un elemento con alto impacto para mitigar esos cuadros de ansiedad. La salud también es psíquica y se le está prestando mucho atención a eso.

Las cuatro vacunas argentinas en desarrollo

Arvac Cecilia Grierson

  • A cargo de la investigadora Juliana Cassatoro y de la mano de la UNSAM, el Conicet y el Laboratorio Pablo Cassara, utiliza una plataforma de proteína recombinante.
  • Entre las ventajas se encuentra una mayor estabilidad, la facilidad de la distribución a nivel nacional (la temperatura de conservación es de 2-8 °C), es eficaz frente a las nuevas variantes.
  • Apoyo de la Agencia: $60.000.000, más otros $7.2 millones.
  • Vacunas similares: Novavaz, Soberana 01 y 02; ZF2001, Corbevax, KBP-201 y AKS-452.

Argenvac

  • Desarrollada por el Conicet, la UNLP, las FCEN y FFyB de la UBA; el INTI, el ANLIS-Malbrán, la empresa Gihon Laboratorios Químicos, ANLAP y Sinergium.
  • A cargo del investigador Guillermo Docena, trabaja con una plataforma de proteína recombinante y nanopartículas como vehiculizante con poder adyuvante.
  • Tiene un bajo costo de producción, una alta capacidad para satisfacer la demanda en tiempos cortos, mayor estabilidad, no emplea sistemas de conservación que dependen de ultrafreezers y es de fácil distribución nacional.
  • Apoyo de la agencia: $60.000.000.
  • Vacunas similares: Soberana 01 y 02 (en desarrollo).

Estudios preclínicos para el inicio de Fase 1/2A

  • Desarrollada por la Fundación Instituto Leloir, en conjunto con el Conicet y la empresa Vaxinz; la vacuna a cargo de Osvaldo Podhajcer trabaja con una plataforma de adenovirus (vector viral no replicativo) y es de una sola dosis.
  • Entre los beneficios se destaca su bajo costo de produccción, experiencia local para la elaboración y el incremento de las vacunas existentes para sostener la campaña de vacunación.
  • Es eficaz frente a las nuevas variantes y las vacunas similares son la Sputnik V, AstraZeneca, CanSino y Johnson & Johnson.
  • Apoyo de la agencia: $60.000.000

Desarrollo de vacunas de segunda generación a base de proteínas: etapa hacia los ensayos clínicos en humanos

  • La UNLP, VacSal IBBM FCE, IIBBA, el INTA, el INTI, el Conicet, la Fundación Instituto Leloir y el Instituto Maiztegui trabajan en la elaboración de la vacuna cuya plataforma se basa en una proteína recombinante y adyuvante comercial.
  • Con dos dosis, se destaca su bajo costo de producción, no emplea sistemas de conservación que dependen de ultrafreezers (lo que contribuye a su fácil distribución a nivel nacional) e incluye proteínas provenientes de dos de las variantes de Sars-Cov-2 que hoy son una amenaza.
  • Apoyo de la agencia: $60.000.000.
  • Vacunas similares: Novavaz, Vidprevtyn y Nanocovax.

-¿En qué etapa están las cuatro vacunas de producción nacional?

-Se está trabajando en versiones superadoras que puedan atender a cualquiera de las variantes y que se puedan combinar con las vacunas de la gripe. Así, si vamos a avanzar hacia un calendario de vacunación anual, vamos a contar con vacunas de producción nacional.

-Producirlas en el país no sólo permite el "ahorro" de los dólares de importación, sino que garantiza la soberanía sanitaria al asegurar la producción en la Argentina y no depender de los calendarios de los laboratorios como el año pasado

-Cuando la ciencia se junta con la producción aparecen las soluciones masivas. Es lo mismo que sucedió con los respiradores o los insumos durante la pandemia. El barbijo de nanotecnología está vinculado a la industria textil, por ejemplo. Pero para esto, el rol de las pymes y de las universidades fue y es clave. Tenemos que entender que la ciencia con la producción nos permite tener un impacto fuerte. Habla de las bases de un futuro país más interesante, con una soberanía redefinida. Es un camino que no va a venir, es un camino que ya estamos transitando y vamos viendo los resultados. Al ahorro de dólares, que es un recurso que no nos sobra, se le suman también pequeños casos de exportación, lo que nos posiciona de otra manera también en el comercio exterior.

"Que la Argentina hoy esté produciendo 63 de los 64 insumos señalados por la ONU es un gran logro. La pandemia también expuso la importancia de organismos como la ANMAT, que es una pieza clave en todo este sistema por las certificaciones", destacó Peirano.

-¿Qué les pasa a los científicos cuando los principales medios internacionales se hacen eco de sus avances y en la Argentina no tienen la misma repercusión?

-Hay una Argentina solidaria y luminosa que convive con otra argentina. De todos modos, creo que el boca a boca tiene otra agenda de muchísimo más agradecimiento para con los científicos y las científicas nacionales. Que los argentinos radicados en Miami usaran los barbijos del Conicet no fue noticia, pero sucedió, se vivió, se palpó. En Navidad se cumplieron cinco años de la toma de la explanada del Ministerio por parte de los trabajadores del Conicet por la fuerte crisis presupuestaria e institucional. El destrato, la apuesta por no tener ciencia en la Argentina; ese fue el modelo. El cuestionamiento a las universidades, fue todo un sistema que tuvo como objetivo mandar un mensaje desde el más alto nivel de gobierno muy fuerte. 

-¿Cuáles son los nuevos derechos y beneficios para los becarios?

-Además de aumentar el financiamiento yd e multiplicar las líneas, también le estamos imprimiendo valores que hoy no son mayoritarios: la perspectiva federal, ambiental y de género. En esa clave, hemos hecho transformaciones concretas. El directorio, por ejemplo, es paritario; además, más de la mitad de sus miembros no duermen en la Ciudad de Buenos Aires. En esa clave, lo que buscamos es reescribir la formación de los becarios e institucionalizar los derechos, que los conozcan y que además tengan las herramientas para hacerlos valer. En el nuevo reglamento de becas, por ejemplo, está explicitado el reconocimiento al período de maternidad y paternidad de cuatro meses. Además, no hemos dado de baja las becas durante la pandemia para no afectar los plazos de formación y eso requirió de un esfuerzo presupuestario enorme. Nos inscribimos en la idea del Gobierno de la ética del cuidado y de no recargar la crisis sobre los más débiles que, en este caso, son los becarios. Estamos subiendo el piso institucional para que este camino trascienda a esta gestión.

-Dejaste la agencia en 2015, ¿con qué te encontrarse al regresar?

-Fueron cuatro años a contramano y con el pie en el acelerador (en términos de recortes). Queda claro que hoy todos hablan a favor de la ciencia, pero los únicos gobiernos que toman decisiones al respecto son los gobiernos peronistas. Los demás, cuando les toca gobernar, hacen todo lo contrario. Hoy logramos un consenso a quince años. Además, quiero destacar que en plena pandemia se aprobaron dos leyes muy importantes: la de Promoción de la Economía del conocimiento y la del Financiamiento plurianual a la Ciencia y la Tecnología.

-Por fuera del avance en las investigaciones ya mencionadas, ¿cuál es el otro eje principal del 2022?

-Una de las acciones de este año va a ser la de vincular a la ciencia con los alimentos. El desarrollo que permita que los productores no se queden al margen de los mercados, pero que puedan sustituir los procesos productivos; poner en valor la calidad de los alimentos, un tema que hoy nos preocupa a todos. Hoy todos nos preocupamos por lo que comemos. En Ciencia y Tecnología trabajamos contra el hambre y acompañamos los proyectos de la nueva agenda.

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