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Científicos repatriados en pandemia: "La idea de devolver lo aprendido siempre está vigente"

Entrevista con Julián Naipauer, doctor en Ciencias Biológicas y licenciado en Genética, que volvió a vivir a Argentina.

Durante 2020, en medio de la pandemia de coronavirus, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación relanzó el Programa Red de Argentinos/as Investigadores/as y Científicos/as, Tecnólogos/as en el Exterior (RAICES). Este plan fue declarado política de Estado (Ley N° 26.421) y uno de sus tantos objetivos es “incentivar el retorno de los/as investigadores/as argentinos/as que residen en el exterior y vincular a redes de científicos/a argentinos/as que viven en el exterior con el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación”.

La historia de este programa se remonta a 2003, cuando fue creado durante la presidencia de Néstor Kirchner, bajo la órbita de la entonces Secretaría de Ciencia y Tecnología. En 2008, durante la presidencia de Cristina Fernández, el programa fue institucionalizado a través de la Ley 26.421. En octubre de 2013, se celebró la vuelta de la científica número 1000 al país. 

El relanzamiento del Programa durante 2020 contó con una serie de actualizaciones en su normativa, el monto de los subsidios para la repatriación y el proyecto de conformación de nuevas redes en la región. Para lograr la repatriación de los investigadores, RAÍCES cubre el pasaje de regreso del científico y de su familia; brinda una suma fija mensual y en diversos casos también se contempla el reintegro por exceso de equipaje, envío de bibliografía, gastos de mudanza, traslado de equipo científico y también compra de equipamiento para investigación e impuestos aduaneros. Hasta octubre de 2021, habían regresado 80 científicos. En los últimos meses, esa cifra aumentó de manera significativa. 

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Algunos de los tantos científicos que volvieron al país durante 2020 y 2021 fueron el Dr. en Ciencias Químicas, Javier Jaldin Fincati, desde Canadá, donde emigró en 2015, y se relocalizará en el CIC-CONICET-Instituto de Patología Experimental de la UNSA; el Dr. en Sistemas Neurocientíficos Informática, José Fernández León Fellenz, desde los Estados Unidos, emigró en 2006, y se reubicará en el CIC-CONICET-Centro de Investigaciones en Física e Ingeniería del Centro de la Provincia de Buenos Aires (CIFICEN/UNICEN); la Dra. en Física, Josefina Alconada, desde Israel, emigró en 2018, y se relocalizará en el CIC-CONICET-Instituto de Física de La Plata (IFLP); la Dra. en Biología Molecular, Sabrina Sánchez, desde los Estados Unidos (2013) y se reubicará en el CIC-CONICET-Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA); la Dra. en Ciencias Químicas, Estefanía González Solveyra, desde los Estados Unidos (2013) y se trasladará al CIC-CONICET-Instituto de Nanosistemas de la UNSAM; la Dra. en Ciencias Biológicas, Belén García Fabiani, desde los Estados Unidos (2017) y lo hará en la empresa startup, CASPR BIOTECH, conformada por científicos del CONICET; y el Dr. en Ciencias Biológicas, Alejandro Buren, desde Canadá, donde emigró en 2004, y se prevé su relocalización en el CIC-CONICET-Instituto Antártico Argentino, entre muchos otros. 

Otro de los científicos que volvió al país durante el último año fue Julián Naipauer. Él es doctor en Ciencias Biológicas y licenciado en Genética. Su disciplina científica es la Bioquímica y Biología Molecular. En 2014, viajó a Miami, en Estados Unidos, para hacer un pos-doctorado. Vivió en el exterior durante siete años. El 6 de marzo de 2021 regresó a Argentina con su esposa Manuela y sus dos hijos. 

Su retorno estuvo marcado por un hecho significativo: su ingreso al CONICET. Ahí aplica, día a día, todo lo que aprendió durante estos años para que la ciencia nacional siga creciendo, dentro del equipo del doctor Omar Coso. En una entrevista con BigBang, Naipauer hizo un repaso de su historia.

Me formé en una escuela pública, estudié en una universidad pública y uno siempre estuvo presente devolver lo que me dio este país de manera pública y gratuita"

“Mi relación con la ciencia empezó en la secundaria, en la Escuela  Normal, en Mercedes, provincia de Buenos Aires, donde nací. Cuando estaba en 4° año, una profesora de apellido López, en Biología, que me empezó a despertar interés por la biología y sobre todo, por la genética. En aquel entonces, ella nos enseñó algo y me empezó a interesar. Empecé a averiguar donde se podía estudiar y el único lugar por entonces era en la Universidad de Misiones”, rememoró el doctor en Ciencias Biológicas. 

-¿Terminaste la secundaria y te fuiste?
-Sí, pero primero averiguamos bien con una chica de Mercedes que estaba estudiando en Posadas. Ahí empecé a organizar mi vida para irme a estudiar a Misiones y arrancó mi carrera vinculada a la Biología y a la ciencia en general. Viví en Misiones durante seis años y ahí conocí a mi esposa Manuela. Para recibirme tenía que hacer una tesis. Entonces mi tesis de licenciatura en Genética tenía que hacerla en Buenos Aires. Me fui a vivir a Capital durante un año porque hacía mi tesis en el Instituto Malbrán, donde estudié sobre el hantavirus, en el laboratorio de la doctora Paula Padula. Cuando terminé mi tesis, obtuve la licenciatura. 

-¿Cómo siguió tu historia profesional?
-Me di cuenta que me gustaba la ciencia y que quería seguir. Entonces empecé a buscar lugares para hacer el doctorado. Así me contacté con los doctores Omar Coso y Edith Cordon, de la Facultad de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Ellos estaban buscando un becario para hacer su tesis doctoral, tuve una entrevista y me eligieron. Así comencé a hacer mi doctorado en Biología Molecular en el instituto de Fisiología Biología Molecular y Neurociencias que estaba en ese momento en la Facultad de Exactas. Realicé mi tesis doctoral con ellos como mentoras y estudié, utilizando Biología Molecular y con la glándula mamaria como modelo, mecanismos que regular la expresión génica y que pueden llevar a producir cáncer. Eso fue mi tema de tesis. A todo esto, con Manuela nos casamos y comencé a averiguar por un pos-doctorado en Estados Unidos. Entonces el Dr. Coso es muy amigo del Dr. Enrique Mesri, que estaba en la Universidad de Miami, le comentó que buscaba una persona para hacer un pos-doctorado, me entrevistó y así nos fuimos para Estados Unidos. 

-Era en 2014, ¿qué fuiste a estudiar?
-El dr. Mesri estudia un virus que es el virus del sarcoma de Kaposi que es un herpesvirus que produce cáncer. Entonces fue como que junté dos temas anteriores: en mi tesis de licenciatura estudié un virus, que era el hantavirus, y en mi tesis doctoral estudié mecanismos moleculares que producen cáncer y en el post-doctorado reuní esos dos tópicos que me gustaban. Así comencé a estudiar un virus que produce cáncer. Fue una experiencias muy interesante. Estuve con Enrique en Miami durante siete años. En esa ciudad, con Manuela, mi esposa, tuvimos dos hijos: Luca, de siete años, y Ámbar, que tiene dos años y medio. 

-¿Pensabas en volver a Argentina?
-Cuando nos fuimos, siempre fue con la idea de tener una experiencia fuera del país y en la cabeza siempre tuvimos la idea de volver. Por eso nunca perdí el contacto con mi directo de doctorado y él siempre tuvo la idea de que, cuando volviera a Argentina, estuviera trabajando en su laboratorio, ya no como estudiante sino como investigador en su grupo de trabajo. En el quinto o sexto año en Estados Unidos, comenzamos a acelerar el proceso para ingresar al CONICET como investigador y así volver a Argentina. 

-En ese contexto, ¿cómo entró el programa Raíces en tu vida?
-Cuando comenzamos a gestionar todo para volver junto a mi familia, empezamos a averiguar que mecanismos había para volver a Argentina como investigador del CONICET y nos enteremos de RAÍCES, que es para repatriar científicos que están en el exterior, que ayuda con dinero para los pasajes, para la familia y cierto dinero para pagar exceso de equipaje, cosas que uno trae cuando uno vuelve o una mudanza. 

-¿Cómo fue ese proceso?
-Primero tuve que inscribirme para entrar al CONICET y postularme para entrar a la carrera de investigador. Después de eso, me anoté al programa y obtuve la beca para volver a Argentina. Todo eso se dio en el contexto la respuesta para entrar como investigador, que finalmente se dio el año pasado.

-¿Qué significa para vos poder volver al país y poder desarrollar todo lo que sabés en tu tierra?
-Como te dije, mi idea siempre fue volver al país y seguir haciendo lo que hacía antes de irme pero con experiencias nuevas y nuevos contactos que tuve en Estados Unidos. Por eso es importante que existan este tipo de programas para investigadores como yo, que quieren regresar al país. Si bien, obviamente, no es que vas a hacer una diferencia económica, pero es muy importante saber que uno cuenta con este tipo de ayuda para el momento en que uno quiere volver. Siempre, obviamente, la idea de devolver lo aprendido siempre está vigente. Me formé en una escuela pública, estudié en una universidad pública y uno siempre estuvo presente devolver lo que me dio este país de manera pública y gratuita.  Y para colmo poder hacerlo en un lugar como el CONICET. 

 

-Estimo que durante tu experiencia en el exterior habrá quedado en evidencia la importancia y el valor de la universidad pública y gratuita en Argentina. 
-Totalmente. En Estados Unidos no es gratis. Cuando uno le intenta explicar a los compañeros de laboratorio que la universidad era gratis, no lo entendían. Se preguntaban: “¿Cómo puede ser que sea gratuita?”. Igualmente, lo que sucede en Estados Unidos, los estudiantes sacan hipotecas que luego pagan cuando trabajan. Es decir, pueden estudiar igual. Pero, por supuesto, en mi caso en particular, viniendo de una familia de clase media, de trabajadores, si la universidad no hubiese sido gratuita, hubiera sido muy difícil que mis padres pagaran la universidad para mí y para mis hermanos. 

-¿Qué investigación están realizando ahora?
-En Estados Unidos estuve estudiando el virus del Sarcoma de Kaposi, que produce un cáncer de piel que luego puede extenderse a órganos del cuerpo. Y ahora traje parte de esa investigación. Vamos a tratar de entender cómo es que un virus puede infectar a una célula y poder transformarla para producir un cáncer. Primero, la idea es entender cómo el virus puede generar eso. Cuando sepamos eso, uno podría comenzar a pensar en terapias, ya que para este tipo de cáncer en particular no existe ninguna terapia específica. Además, este virus es el principal virus que produce cáncer en los enfermos de SIDA, entonces es tan relevante a nivel mundial y nacional. Por otra parte, es importante porque si uno logra entender cómo el virus que la célula se transforme y produzca cáncer, también permite entender cómo una célula sin virus, se transforme y produzca cáncer. Entonces en ese contexto, en nuestro laboratorio estamos interesados en estudiar esos mecanismos para poder entenderlos por un lado y por otro lado, generar algún tipo de terapia para curar estos tipos de cáncer. 

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