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Coca Cola y la creación de Papá Noel: religión, publicidad y negocios millonarios

La corporación más famosa del mundo tuvo un rol decisivo en la figura navideña.

Desde su creación, la Coca Cola está rodeada de misterio. El mito más famoso asegura que la fórmula perfecta de la gaseosa era conocida solo por dos o tres personas en todo el mundo. Ninguno de ellos pueden compartir el mismo avión, ni el mismo edificio. Tampoco pueden estar todos juntos. o divulgar esa información. Creen que, en realidad, esos sujetos solo saben una parte de la receta y si se juntan, podrían revelar cómo nace el sabor de la gaseosa. La otra leyenda de la corporación más famosa del planeta es, tal vez, aún más llamativa y asegura que Coca Cola inventó a Papá Noel. 

 

Pero, ¿cómo puede ser que el ícono navideño por excelencia sea el invento de una empresa? Para desentrañar esa cuestión, hay que hacer un breve pero profundo recorrido histórico que incluye desde  un santo oriundo de Turquía, la inmigración de Países Bajos a New York, poemas surrealistas, dibujantes hundidos en la miseria, la crisis de la década del 30 y una debacle en las ventas.

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La historia de Papá Noel (también llamado Santa Claus en el hemisferio norte) está relacionada directamente a Nicolás de Myra, también conocido como Nicolás de Bari. Este hombre nació en el año 270 y era miembro de un familia rica. Pero cuando sus padres murieron en un fatal accidente, decidió donar todas sus pertenencias a los más pobres y se dedicó a ser sacerdote en el territorio que hoy es Turquía.

 

Tras la muerte del obispo, y ante sus conmovedoras acciones solidarias, el joven Nicolás se convirtió en la máxima autoridad eclesiástica. Murió en Myra el 6 de diciembre del 343. Pero tras su fallecimiento comenzó a ser venerado por lo que había hecho en la ciudad. En el año 700 había sido convertido en patrono de Turquía, Grecia y Rusia.

 

Por esos años comenzarían a tomar forma las leyendas y los milagros que lo unen con Papá Noel. Uno es que San Nicolás fue hasta una casa muy necesitada, donde vivía un padre con sus tres hijas, lanzó tres monedas de oro por la chimenea y estas cayeron dentro de tres medias. Otro mito dice que, el 6 de diciembre, día de su santoral, los mayores le daban regalos a los niños en homenaje a la solidaridad de Nicolás. Ambas historias suenan muy conocidas a nuestros tiempos.

La devoción por este santo sobrevivió a los siglos y llegó a la ciudad de New York a principios del Siglo XIX. Había arribado junto a los inmigrantes protestantes de los Países Bajos, donde San Nicolás era llamado Sinterklaas. En 1809, el escritor Washington Irving publicó la obra satírica Knickerbocker’s History of New York, en donde describió a las comunidades de la ciudad y le cambió el nombre al santo de los holandeses. En lugar de Sinterklaas lo bautizó Santa Claus. En 1823, en el poema Una visita de San Nicolás, de Clement Moore, también apareció el hombre que hacía regalos y era un santo. 

Hasta entonces la fisonomía de San Nicolás (Para entonces ya era Santa Claus) era la de cualquier otro santo. Era flaco, serio, barbudo y con sotana. Eso cambió con la publicación de los libros de Irving y Moore. Algunos dibujantes lo hicieron como un hombre mayor, barbudo, que montaba un caballo alado. En otra edición, apareció como un hombre grande, rechoncho, arriba de un trineo tirado por renos y con grandes medias donde dejaba los regalos. Pero, por ese entonces, la imagen más popular había dejado de ser la de un santo para convertirse en un duende. 

 

Desde 1920 la imagen de Papá Noel fue una creación exclusiva de Coca Cola. La primera ilustración fue creada por el dibujante Thomas Nast y fue publicada en The Saturday Evening Post. Era un Papa Noel serio. Los publicistas de la empresa de gaseosas, que eran y fueron los mejores de su época, innovaron y sumaron a Santa Claus a las gaseosa. En la Navidad de 1920, Papá Noel apareció por primera vez en un anuncio de Coca-Cola. Luego usaron las creaciones de otros ilustradores.

 

La debacle económica de 1929 logró que baje un poco la venta de las gaseosas. Así que los dueños de Coca Cola le pidieron otra movida a los publicistas. Ese año nació el Papá Noel que se conoce en la actualidad. El dibujante Haddon Sunblom, que estaba inmerso en la pobreza tras la crisis económica, creó un personaje entre lo terrenal y lo celestial. Y logró plasmar el espíritu navideño: sonriente, de cachetes colorados, con ojos simpáticos, aspecto bonachón, pelo y barba blanca, y vestido con ropa de abrigo. El color rojo llegaría con los años. El impacto fue inmediato en la sociedad.

 

 

Desde entonces, Papá Noel apareció en cada publicidad navideña de la marca. Y lo hizo crecer a nivel mundial. San Nicolás se multiplicaba en cada producto, los adultos se vestían con su traje rojo. Había nacido un símbolo. Cuando le preguntaron a Sundblom en quién se había inspirado respondió que en el poema de Moore y en su amigo Lou Prentiss, que era un jubilado con el que compartía salidas a un bar de New York. 

 

Los anuncios fueron tan exitosos que en Estados Unidos aguardaban a cada nueva edición anual. Sundblom trabajó para Coca Cola hasta 1964. Los colores en la indumentaria de Papá Noel fueron variando. Dejó la ropa de varios colores, la capa de obispo o las sotanas, y a fines de los 60, el color rojo era el predilecto para su traje. Para entonces, Coca Cola había globalizado a su gaseosa y a Santa Claus. Año a año, la popularidad del personaje fue en aumento hasta convertirse en la imagen más famosa de la Navidad. Las fiestas ya tenían un nuevo dueño y se llamaba Papá Noel. 

 

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