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Con protocolo y cautela, los locales gastronómicos porteños comenzaron a funcionar con mesas en la vereda

La flexibilización incluye estrictas medidas de control y desinfección. 

En una nueva flexibilización del aislamiento social preventivo, el Gobierno porteño permitió este lunes que los locales con habilitación puedan recibir clientes en mesas ubicadas en espacios abiertos del exterior con distanciamiento social, uso obligatorio de tapabocas y un máximo de cuatro comensales por mesa.

El trabajo de adaptación de la jornada comenzó con mozos marcando la distancia entre las mesas con cinta, y desinfectando vajilla y superficies. 

"Estamos con mucha expectativa de incrementar las ventas y que se acerquen los clientes, fueron cinco meses de mucho sufrimiento", le señaló a Telam Daniel Romero, encargado del local de la cadena La Panera Rosa en Recoleta.

"Esperamos que se vaya acomodando de a poco y generar más trabajo. Vuelve la propina, que es clave para los mozos", agregó precisando que sólo dos de los 14 camareros que trabajaban antes de la pandemia cumple tareas actualmente. 

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Mientras tanto, en el local de la pizzería La Continental de calle Vicente López, en el mismo barrio, se ubicaron seis mesas en el espacio exterior donde antes había 12.

Cada una exhibía un código QR para que los comensales puedan escanearlo, ver el menú desde el celular y también hacer su pedido desde allí. "Los precios son los mismos que antes de la pandemia, queremos que se acerque la gente", advirtió el encargado Juan José López.

Para evitar contactos, un mozo acerca luego la comida a una mesa ubicada en la entrada, desde donde el público retira de a un pedido por persona. Los camareros sólo salen al exterior para desinfectar las mesas. 

"Venimos muy ajustados"

En Caballito, Pizza Pizza, un bar de las cercanías de Acoyte y Rivadavia, redujo a ocho sus usuales 30 mesas en la vereda. "Está mal que tengamos que hacer grandes gastos en armar todo de manera segura sin tener un ingreso antes, venimos muy ajustados", reprobó en diálogo con Telam Luciano, el encargado. "No contemplaron los metros cuadrados de los restaurantes, acá podría entrar gente adentro con las mesas bien separadas". 

El trabajador explicó que "casi no es redituable abrir por pocas mesas afuera para poner en funcionamiento todo el lugar". De todas formas, valoró el regreso a la actividad ya que "los mozos viven de la propina".

Vale recordar que el protocolo aprobado para esta etapa establece que no puede haber servicio alguno en los salones internos, que las mesas deben tener un radio propio libre de 1,7 metros cuadrados respecto de otras, que se debe colocar un elemento con alcohol en gel o sanitizante y que las mesas deben desinfectarse luego de que se retire cada comensal.

Además, los trabajadores no pueden usar el transporte público y deben extremarse las medidas de limpieza en cocinas y salones, el tratamiento de residuos y la recepción de mercaderías.

 

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