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De Medio Oriente al mundo: el falafel celebra hoy su Día Internacional

Estas simples croquetas de garbanzos se convirtieron en una de las comidas árabes más difundidas en el mundo. 

Es sin duda uno de los platos árabes más difundidos en todo el mundo y hoy festeja su día internacional, con doodle de Google incluido. Hablamos del falafel, esa deliciosa y crocante croqueta de garbanzos que según la versión más difundida, nació en Egipto en épocas medievales. 

Se teoriza que fue el puerto de Alejandría el punto de difusión del plato hacia otros países de Medio Oriente donde también se volvió una popular comida callejera y encontró su definitiva versión hecha con garbanzos, ya que el falafel egipcio se hacía a partir de habas. Además, también terminó siendo adoptado por la cocina israelí. 

Desde los países árabes pronto se transmitió a Europa, donde es especialmente famoso en Alemania y -en particular- en la extensa población árabe de la zona oeste de Berlín. Sin embargo, Egipto, su lugar de nacimiento, sigue siendo la casa más cómoda para el falafel: McDonald's llegó incluso a servirlo como parte de su menú de desayuno en ese país.

El plato se come sólo, a manera de aperitivo, o también se sirve dentro de un pan pita acompañado con vegetales -frescos o en conserva- y salsas como el tahini (pasta de sésamo) o el yogur natural. Su alto nivel de proteínas lo ha convertido también en una de las comidas más queridas por veganos y vegetarianos, que muchas veces lo modifican para ponerlo como protagonista de hamburguesas y otros platos usualmente basados en carne vacuna. 

Fácil y delicioso

Ingredientes

Medio kilo de garbanzos (dejar en remojo desde la noche anterior)
2 o 3 cebollas picadas
1/2 taza de perejil fresco
1/2 taza de cilantro fresco
3 dientes de ajo, picados
2 cucharaditas de comino 
1 taza de pan rallado 
1 cucharada de bicarbonato
1 cucharadita de sal
1 pizca de pimienta negra
Aceite para freír

Preparación

Lavar  y escurrir los garbanzos. Procesarlos crudos junto con las cebollas, los ajos, el perejil, el cilantro fresco y una taza de agua. Añadir la sal, el comino, la pimienta negra y el bicarbonato. Dejar reposar la mezcla durante media hora. 

Formar pequeñas bolas, añadiendo pan rallado si la mezcla está demasiado húmeda. Freír en abundante aceite de girasol a fuego medio/fuerte unos cinco minutos hasta que queden dorados. 
 

 

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