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Dudas y misterio: qué se sabe y qué no se sabe sobre la tragedia del joven tatuador

"Reconocimos los tatuajes, estamos convencidos de que es Santiago", dijo poco antes de las 19 del viernes 20, Sergio Maldonado, el hermano del joven que estaba desaparecido desde el 1° de agosto y cuyo cuerpo fue encontrado el martes 17, en el río Chubut, flotando boca abajo.


Esa confirmación es el primer dato certero que se conoce en un caso que estuvo signado por toda clase de versiones. Desde que Maldonado había sido herido por un puestero días antes del desalojo de la ruta 40, hasta que se había refugiado en Chile, o que había viajo en camión a Entre Ríos. Nada de eso era cierto.

"El cuerpo encontrado en el Río Chubut es el de Santiago

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El primer juez de la causa, Guido Otranto, fue separado por la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia, tras haber sido recusado por la familia de Santiago. Otranto no fue alejado del caso por su actuación, sino por haber adelantado su opinión en un reportaje con el diario La Nación, donde dijo que creía que se había ahogado.

Cuando se conozcan los resultados de la autopsia se sabrá si Otranto tenía razón. O si Santiago fue muerto a golpes por los gendarmes que llegaron hasta la orilla del río, luego de haber desalojado a los 7 mapuches que habían ocupado la ruta el día anterior, en reclamo de la liberación de Facundo Jones  Huala, el líder de la comunidad mapuche.

"Las circunstancias del hallazgo del cuerpo nos generan muchas dudas

"El cuerpo encontrado en el Río Chubut es el de Santiago. La incertidumbre sobre su paradero ha terminado. El calvario que nuestra familia inició el mismo día en que supimos de su desaparición no terminará hasta obtener Justicia", sostuvo la familia en un comunicado.

El cuerpo fue encontrado después de un nuevo operativo ordenado por el juez Gustavo Lleral, quien reemplazó a Otranto. La aparición del cadáver en un lugar donde los mapuches que ocupan el terreno transitan a diario. Por eso están convencidos de que fue plantado. En un operativo llevado adelante por la Gendarmería, que siempre fue acusada por la familia.

"Las circunstancias del hallazgo del cuerpo nos generan muchas dudas. Creemos que es el momento de avanzar con firmeza en la investigación y dejar trabajar sin presiones al Juez Lleral. Necesitamos saber qué le sucedió a Santiago y quiénes son los responsables de su muerte. Todos. No sólo quienes le quitaron la vida sino los que, por acción u omisión, colaboraron en el encubrimiento y perjudicaron el proceso de búsqueda", dijo la familia en el comunicado.

Tras la confirmación de que el cuerpo es de Santiago Maldonado, Amnistía Internacional volvió a reclamar una investigación imparcial y eficaz. "Maldonado fue víctima de una desaparición forzada durante una protesta social el 1 de agosto cuando efectivos de Gendarmería Nacional ingresaron de forma violenta al territorio de una comunidad mapuche. Desde el momento del operativo, se desconocía su paradero", dijo la entidad.

La fuerza "estrella", apuntada por la desaparición

La Gendarmería quedó implicada en la causa por la desaparición de Maldonado desde el primer minuto. La fuerza fue la encargada del violento operativo de desalojo de la protesta mapuche el 1 de agosto sobre la ruta 40, a metros de la Pu Lof  de Cushamen, que había sido ordenado para el 31 de agosto por el juez federal de Esquel, Guido Otranto.

Una fotografía muestra al subalférez Emmanuel Echazú regresando del río Chubut con una herida cortante en el pómulo derecho, minutos después de la represión. El uniformado dijo en sede judicial que el corte fue producto de un piedrazo que recibió, arrojado por uno de los mapuches. Sin embargo, su versión no quedó esclarecida: Echazú aparece en fotografías en el interior de la comunidad mapuche. En la imagen se lo ve portando una escopeta, cuando regresa del río.

El gendarme Echazú, fotografiado con la herida en el pómulo derecho.

La Gendarmería siempre fue considerada : intervino en casos sensibles, durante los años de kirchnerismo duplicó su personal y desembarcó en municipios para combatir la inseguridad. En casi dos años de gestión, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, recurrió a esa fuerza para pomposos operativos anti-narco. Alrededor de la fuerza siempre hubo un mito de “incorruptibilidad”, muy cuestionado por los expertos en seguridad.

Las querellas de organismos de derechos humanos y de la propia familia la apuntaron como la responsable por haber realizado el violento operativo de desalojo de la comunidad mapuche donde según los testigos fue visto por última vez Maldonado. Sin embargo, el primer juez de la causa, Otranto, se negó a secuestrar elementos que podrían haber sido claves para la investigación en los dos escuadrones de Esquel y El Bolsón de la fuerza.

Aunque sí se realizaron inspecciones, las dependencias de la Gendarmería no fueron allanadas. Aunque se secuestraron teléfonos y algunas computadoras. Las camionetas que participaron del operativo en Cushamen fueron lavadas exhaustivamente: el magistrado no indagó acerca de por qué se había realizado esa tarea.

El mapuche Matías Santana declaró en la causa que había visto que la Gendarmería se llevaba a Maldonado. En esa versión coincidieron luego otros integrantes de la comunidad, que insistían en la responsabilidad de la fuerza de seguridad en la desaparición del joven de 28 años.

La contradicción de la fuerza de seguridad es otro dato clave: en un primer momento, los gendarmes que participaron del operativo dijeron que ningún vehículo llegó a la pendiente del río. Luego, un documento también elaborado por la fuerza apuntó que sí llegó a esa zona una camioneta Ford Ranger que utilizó Echazú, así como otra Ranger, conducida por el gendarme Martín Lozano, y un camión Eurocargo, manejada por Lucio Buch. Las contradicciones también se observaron en los informes redactados por los oficiales a cargo.

Santiago Maldonado fue visto por última vez el 1° de agosto.

El gesto político del Gobierno respecto a la fuerza no es un dato para nada menor. La ministra Bullrich primero defendió a la fuerza y dijo que no había indicios para involucrar a la fuerza en el caso. Aseguró que no tiraría “a un gendarme por la ventana”, y luego bajó su exposición, debido a las duras críticas que recibió. Sin embargo, el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, reconoció un mes y medio atrás que “la hipótesis más fuerte apunta a la Gendarmería”.

Una de las hipótesis que giraba en torno al caso en los despachos del poder estaba vinculada al accionar de un “gendarme aislado”: uno o un grupo de efectivos que accionaron. Esa “teoría” buscaría desactivar la hipótesis de desaparición forzada, que involucra a toda la fuerza y a la responsabilidad del Estado en la desaparición de Maldonado hace ochenta días.

Implicancia política

Mauricio Macri tardó poco más de un mes en mostrar un marcado interés en público por el caso Maldonado. Fue durante la primera semana de septiembre - cuando la trama que involucraba a un joven tatuador comenzó a ocupar la totalidad de la escena mediática del país – que el Presidente se volcó de lleno a la investigación.

Por aquellos días, un trabajo de focus group que circulaba entre los más altos funcionarios reveló que más del 60 por ciento de la población conocía el caso y de ellos, la mitad culpaba al Gobierno por la desaparición, mientras que el resto creía que la Casa Rosada debía hacer algo para hallar al joven tatuador que había sido visto por última vez en una manifestación mapuche reprimida por Gendarmería, pero no creían que la gestión Macri tuviera responsabilidad en lo sucedido.

A partir de ese momento, la lupa del Gobierno comenzó a posarse sobre el rol de Gendarmería, una hipótesis que durante el primer mes de investigación descartaban de plano en el Ejecutivo, ante la marcada defensa de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich sobre su desempeño en el operativo en Chubut, del que participó Pablo Noceti, jefe de Gabinete de esa cartera, y de quien poco se sabe por estos días.

Macri aún confía en la ministra Bullrich. 

Dos semanas atrás, el caso parecía haberse colocado a un costado del ranking de noticias calientes del prime time de la televisión. Es que a pasar de la falta de certezas en la investigación, el cambio de juez, las movilizaciones con destrozos provocadas por infiltrados en la Capital Federal y las marcadas críticas de la familia Maldonado para con Bullrich y el Gobierno, el caso ya no parecía tener la misma fuerza. Incluso, el apellido del joven tatuador ya no se mencionaba con tanta insistencia en la campaña: Cristina Kirchner había vuelto a colocar la economía como prioridad en su lista de cuestionamientos.

El hallazgo del cuerpo en el Río Chubut, alborotó la calma de un final de campaña que parecía propicio para las aspiraciones de Cambiemos. Todos los espacios suspendieron sus cierres de campaña y evitaron declaraciones tajantes sobre el lamentable hecho, con la excepción de Elisa Carrió, quien pronunció dos desafortunados comentarios que podría arrebatarle de las manos ese 55 por ciento que anhelaba obtener en la Ciudad. Y, como había ocurrido en la primera semana de septiembre, Macri volvió a sumergirse en las profundidades de la investigación. Pidió ser informado ante cualquier novedad y mantiene un flujo continuo con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, los ministros Germán Garavano (Justicia) y Patricia Bullrich.

La noticia sobre un cuerpo en el río lo impactó. El martes 17 de octubre estuvo despierto hasta las 23, mientras aguardaba por datos que confirmaran si se trataba de Maldonado. Las versiones acerca de la información que maneja Macri sobre el caso son diversas. Algunos sostienen que el mandatario recibió un informe privado en el que confirmaba la identidad del cadáver.

Por estas horas, en el Ejecutivo son dos las preocupaciones centrales. La primera, saber cómo impactará en la elección legislativa del domingo, ahora que se confirmó que el cuerpo corresponde a Maldonado a horas antes de los comicios, y la segunda, que las pericias permitan determinar que el artesano falleció producto de un balazo, un piedrazo o ahogado, y de esa forma eliminar la hipótesis de una “desaparición forzada”, como se lo acusa desde diversos organismos de Derechos Humanos.

El caso Maldonado podría perjudicar los planes electorales del macrismo.

Sobre la primera, el oficialismo lanzó una encuesta telefónica urgente sobre 1.200 casos en la provincia de Buenos Aires destinada a medir el efecto de la aparición del cuerpo en el río Chubut. El 79% de los consultados afirmó estar al tanto de la desaparición del artesano. De ellos, el 86% dijo que el cuerpo hallado es el de Santiago Maldonado. En ese mismo universo, para el 73% lo mató la Gendarmería y sólo el 12% respondió que esos sucesos podrían hacerle cambiar el voto.

Al consultar sobre a quién beneficia el hallazgo del cuerpo, la repuesta fue clara: 35% al Gobierno, 40% a la oposición y 25% a “otros”.

Por otra parte, el Gobierno espera la autopsia sobre el cuerpo para ratificar que no se trató de una desaparición forzada. En rigor, tras confirmase que se trata de Maldonado, quedan tres posibilidades: una bala de goma, un piedrazo (en ambos casos habrá que investigar la responsabilidad de la Gendarmería) o que se haya ahogado. Con este escenario el Gobierno intentará demostrar que la muerte de Maldonado se pudo haber producido por el mal accionar de un efectivo de la fuerza y no por una orden directa del Ejecutivo.

Otra cuestión deberá resolver el Presidente si la autopsia arroja la peor noticia: ¿sostendrá a Patricia Bullrich en su cargo?

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