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Es perrito pero no malvado

El drama de Coco, el perro varado en Ezeiza: no lo dejan ingresar al país y amenazan con sacrificarlo

Franco Gavidia llegó con su mascota hace 48 horas de Hungría, después de que el primer ministro, Viktor Orbán, declarara el estado de emergencia por la invasión rusa en Ucrania.

En las últimas horas, el nombre de Coco comenzó a cobrar cada vez más fuerza en las redes sociales hasta el punto que ya son cientos o miles las personas que piden por su liberación. ¿Pero quién es Coco? Se trata de un perrito, la mascota de Franco Gavidia, un cordobés que huyó de Hungría después de que el primer ministro, Viktor Orbán, declarara el estado de emergencia por la invasión rusa en Ucrania.

Tras haber viajado por Europa sin inconvenientes, Franco y su fiel perrito regresaron sanos y salvos a la Argentina, donde encontró el primer, único y gran obstáculo de su odisea. Desde hace 48 horas, ambos se encuentran alojados en el Aeropuerto Ezeiza debido a que las autoridades de Migraciones argumentaron que el can no puede ingresar al país debido a que tiene la vacuna antirrábica vencida desde hace ocho días.

Desde el Gobierno dieron a conocer que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) detectó en sus controles habituales en el aeropuerto internacional de Ezeiza "una mascota proveniente de Europa", que en su tránsito hizo escala en Colombia. "Llegó al país sin su certificación sanitaria y sin la protección antirrábica correspondiente", detallaron de manera oficial.

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Al mismo tiempo, resaltaron que el animal en cuestión es un perro de un año y medio, llamado “Coco”, "que tiene vencida la vacunación correspondiente y que por eso no puede ingresar a la Argentina". "Se le informó al pasajero que viajaba con el animal, del procedimiento y la necesidad de que vuelva al país de origen para completar la documentación faltante", detallaron, opción casi imposible de concretar debido al conflicto bélico que sacude al otro lado del mundo.

En ese sentido, desde el Gobierno avisaron que ya se trabajó en la tramitación del retorno del animal a su país de origen con la línea aérea, -que se realizaría en el día de hoy- y aclararon: "Desde el Senasa se avanzó en poner al perro en custodia dentro del aeropuerto, hasta que se resuelva su regreso a origen, salvaguardando su bienestar, brindándole los cuidados y el alimento necesario".

Visiblemente preocupados, desde el entorno de la familia Gavidia surgió la información que las autoridades supuestamente le habrían sugerido dos opciones: sacrificarlo o deportarlo. Sin embargo, desde Migraciones advirtieron que todo se trató de un "malentendido que tomó demasiada entidad". Sin embargo, desde la familia de Coco confirmaron que querían sacarlo del país hacia Colombia o Francia para realizar una cuarentena.

 

De hecho, el propio Gavidia, jugador profesional de handball y que llegó al país hace más de 35 horas y no se movió del aeropuerto, dialogó con los medios y explicó el calvario que su familia, él y, por supuesto, su mascota están viviendo. “El vencimiento debe tener de 8 a 9 días de vencido. Le falta también una autorización de un veterinario húngaro diciendo que el perro está sano”, explicó en diálogo con Mediodía Noticias, ciclo de El Trece.

Gavidia contó que en el exterior se dedica a jugar al handball y que la guerra irrumpió de manera inesperada. Además, dado que vive cerca de la frontera entre Hungría y Ucrania, recibió refugiados en su casa. “Lo que no entienden es que me fui de Hungría un poco también porque volvieron a declarar estado de alarma. Decidí venirme con mi mujer y mi hija que están acá, un poco a las corridas”, relató.

Y denunció: "No veo a mi hija hace 8 meses, hoy es su cumpleaños, le traje a Coco que es su perro también, y no me dejan pasar. Acá no me dijeron concretamente que lo van a matar, pero con estas opciones es prácticamente lo mismo. Porque no lo van a aceptar en ningún país, por la vacuna. Además no tendría tampoco a nadie para que lo reciba en Hungría. La jefa del Senasa acá en Ezeiza, con quien hablé desde el principio, me está tratando como un delincuente".

 

El cordobés aclaró que se ofreció a pagar un veterinario si es necesario, una multa o un lugar de cuarentena con tal de poder permanecer con su mascota. "Porque es algo que yo hice mal, pero quiero que se pueda solucionar acá. Pero Coco es parte de mi familia, no lo pueden deportar. Ahora no sé dónde está, porque se lo llevaron y no me dieron más información. Me sacaron como un delincuente”, aseguró.

En este sentido, también explicó que le negaron un espacio para que el perro pudiese esperar o realizar una cuarentena. “Es una vergüenza que no tengan lugar para un perro chiquito. Tiene un año, es cachorro, está estresado. Propuse todas las opciones. No me voy a mover de acá sin mi perro. Ahora está con desconocidos después de un viaje traumático. No pido que se haga nada ilegal, yo me hago cargo de todo, pero quiero que se quede en mi país conmigo”, imploró.

Desde Migraciones advirtieron que "es deber y responsabilidad del organismo, por Ley 27.233, bregar por el estatus sanitario del país, así como la prevención, el control y la erradicación de las enfermedades que afecten tanto a la sanidad de los animales y los vegetales, la producción agropecuaria, y a la salud pública en general". "Cabe destacar que la responsabilidad primaria en este caso compete a su dueño y a la compañía aérea, que lo trajo desde España a la Argentina, con escala en Colombia. Vale aclarar que el microchip (identificación individual de la mascota) de este animal donde se encuentran cargados todos sus datos sanitarios, corresponde a Hungría", sentenciaron. 

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