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El lado oscuro de Pablo Neruda: la hija discapacitada que ocultó y abandonó

La edición en Europa de la novela Malva, de la holandesa Hagar Peeters, volvió a traer a la palestra una de las aristas más oscuras de la vida de Pablo Neruda: el ocultamiento y abandono de su hija discapacitada.


La pequeña Malva sufrió la frialdad de su padre.

El libro sigue como si estuviera relatado por la propia niña: Malva, fruto de su matrimonio del poeta chileno con Maria Hagenaar Vogelzang (más conocida por su apodo, Maruca), quien sufría hidrocefalia. 

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La relación de Neruda con Maruca también estuvo plagada de desprecio. "Era una mujer alta y suave, extraña totalmente al mundo de las artes y las letras", supo describirla él, quien -afecto a las mujeres y las fiestas- llenó el matrimonio de conflictos. 

"Vampiresa"

Malva nació en Madrid, donde el poeta y su esposa se mudaron luego de que él fuera nombrado como agregado en el departamento cultural de la embajada de Chile. 

Neruda y María Hagenaar, madre de Malva.

En principio, Neruda la describió como "una maravilla" y no parecía afectado por su discapacidad. Sin embargo, poco a poco se alejó no sólo de la niña sino también de Maruca. Al mismo tiempo, se rumorea que ya había comenzado un romance clandestino con la artista plástica argentina Delia del Carril.

"Oh, Rubia queridísima. La chica se moría, no lloraba, no dormía; había que darle con sonda, con cucharita, con inyecciones, y pasábamos las noches enteras, el día entero, la semana, sin dormir", le escribió el chileno a su amiga Sara Tornú en una carta. "Aquella cosa pequeñilla sufría horriblemente, de una hemorragia que le había salido en el cerebro al nacer. Pero alégrate, Rubia Sara, porque toda va bien; la chica comenzó a mamar y los médicos me frecuentan menos".

Las referencias del poeta a Malva se hicieron cada vez más crueles. La describía como "un ser perfectamente ridículo", "una especie de punto y coma" y "una vampiresa de tres kilos". Apenas dos años después de su nacimiento, se desentendió completamente de ella luego de separarse de Maruca

Luego de la ruptura, madre e hija tuvieron que vivir en pensiones. "Mi último centavo lo gastaré en enviar esta carta", le escribió ella a Neruda en una carta donde le suplica que le envíe dinero. 

La tumba de Malva en la ciudad holandesa de Gouda.

En 1943, finalmente, el sufrimiento de Malva llegó a su final con su prematura muerte cuando tenía apenas ocho años. Maruca anotició a Neruda del fallecimiento a través del Consulado de Chile en La Haya (Holanda). Él jamás respondió. 

Violación

Esta oscura arista de la vida de Neruda se suma a otro relato reflejado en sus propias memorias, Confieso que he vivido, donde confiesa abiertamente que violó a una joven que trabajaba en su hogar en la época en la que se desempeñaba como cónsul chileno en Colombo (hoy Sri Lanka).

"Una mañana, decidido a todo. la tomé fuertemente de la muñeca y la miré cara a cara (...). Se dejó conducir por mí sin una sonrisa y pronto estuvo desnuda sobre mi cama. Su delgadísima cintura, sus plenas caderas, las desbordantes copas de sus senos, la hacían igual a las milenarias esculturas del sur de la India. El encuentro fue el de un hombre con una estatua. Permaneció todo el tiempo con sus ojos abiertos, impasible. Hacía bien en despreciarme", escribió el poeta. 

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