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Historia de la historia

Grieta patria: la rebeldía de Belgrano y la primera bandera

Fue enarbolada por primera vez el 27 de febrero de 1812, pero su creación se celebra casi cuatro meses después. Tensión, polémica y la rebeldía de un prócer que cambiaron el rumbo de la insignia.

Corría el año 1812 y las tropas criollas se desplegaban por todo el territorio nacional para hacerle frente a las realistas en la Guerra de la Independencia. Identificados ambos bandos con insignias “rojas”, la idea de la creación de una primera escarapela distintiva surgió, en palabras de Manuel Belgrano, “para no equivocarse con nuestros enemigos”. Pero su pedido enfrentó al Triunvirato y el destino de la primera bandera quedó marcado a fuego por una carta que nunca llegó.

 

Belgrano solicitó la creación de la escarapela para evitar "confusiones" en las batallas.

 

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El siete de febrero de 1812, al frente de las tropas que enfrentaban a los realistas en el Litoral, Belgrano envió una carta al Triunvirato reclamando la creación de una insignia que los diferenciara del ejército que todavía luchaba por mantener a la corona española a cargo. “Me tomo la libertad de exigir que se declare una escarapela nacional para que no se equivoque con la de nuestros enemigos”, escribió.

Bernardino Rivadavia cruzó a Belgrano y lo acusó de desacatar a la autoridad.

La propuesta era elaborar una enseña azul y blanca para que los soldados las sumaran a sus uniformes y se evitaran trágicas confusiones en las batallas. Once días más tarde, Belgrano recibió la respuesta afirmativa del Gobierno de las Provincias Unidas del Sur. Los colores serían blanco, celeste y blanco, una combinación inversa a la actual.

El Monumento a la Bandera en Rosario se emplaza en el lugar del primer enarbolamiento.

Pero los tiempos de la campaña bélica no eran los mismos que los del Gobierno, quien lidiaba desde Buenos Aires con fracciones internas. “Siendo preciso enarbolas la bandera y no teniéndola, la mandé a hacer celeste y blanca, conforme a los colores de la escarapela nacional. Espero que sea de la aprobación de vuestra excelencia”, reclamó Belgrano desde el frente. Fue así como la bandera fue enarbolada por primera vez el 27 de febrero de 1812 en la Batería Independencia de Rosario.

La primera bandera desapareció, pero aseguran que tenía los colores invertidos.

Las noticias causaron conmoción en el Triunvirato y fue uno de sus históricos rivales, Bernardino Rivadavia, quien tomó de modo literal cartas en el asunto. “Haga pasar como un rasgo de entusiasmo el suceso de la bandera blanca y celeste enarbolada, ocultándola disimuladamente”, solicitó el hombre que 12 años más tarde juraría como presidente de las Provincias Unidas.

Las escarapelas se crearon para distinguir a los soldados realistas de los criollos.

Pero un giro del destino (o un acto de rebeldía jamás confirmado) hizo que Belgrano desoyera el pedido de Rivadavia. De viaje a Salta para ponerse al frente del Ejército del Norte, volvió a enarbolarla e hizo que sus tropas le juraran el 25 de mayo de 1812 lealtad a su bandera.

Las noticias llegaron rápido a Buenos Aires e indignaron a Rivadavia. “El Gobierno no hace más que dejar a la prudencia la reparación de tamaño desorden, pero debe prevenirle que esta será la última vez que sacrificará hasta tal punto los respetos de autoridad y los intereses de la nación que preside”, le disparó.

Primera bandera argentina izada el 2 de abril de 1982 en la Base Aérea Militar Malvinas.

Desde el frente, Belgrano respondió: “La bandera la he recogido y la desharé para que no haya ni memoria de ella”. Sin embargo, su acto de rebeldía la convertiría tiempo después en la insignia nacional.

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