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Incendios en los humedales del Delta: el riesgo que corren las familias isleñas y el daño que se genera en el ecosistema

Las primeras llamas aparecieron a mediados de mayo y en las últimas semanas el fuego se intensificó y ya afectó a más de 90.000 hectáreas.

Desde mediados de mayo la situación en los humedales del Delta es muy compleja debido a los grandes incendios que debieron soportar y que hoy en día afectan a las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe.

Aunque la problemática adquirió mayor visibilidad cuando el humo llegó a la ciudad de Rosario, y muchos de los vecinos compartieron en sus redes sociales imágenes del fuego que se veía del otro lado del río, lo cierto es que estos incendios son un riesgo enorme para las familias que viven en las islas casi aislados, y generan además un daño incalculable en la fauna y la flora del lugar.

Los humedales del Delta están prendidos fuego desde hace semanas.

Lo realidad es que el fuego no ocurrió por primera vez en estos últimos meses, sino que desde hace años la escena se repite entre los pastizales, bosques y lagunas de los humedales.

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Por esto mismo, en el 2018  la Legislatura de la Provincia de Entre Ríos sancionó la Ley Nº 9.868 para el manejo y prevención del fuego, una norma que establece la prohibición del uso del fuego en el ámbito rural y forestal sin autorización expresa de la autoridad de aplicación.

A pesar de eso, las quemas de pastizales se producen con regularidad en diferentes provincias, y de hecho a mediados de mayo el fuego empezó a aparecer en Entre Ríos, aunque un mes después la situación pasó a mayores y alcanzó a Buenos Aires y Santa Fe.

Se cree que los incendios son provocados por los dueños de los campos.

Según indicó hace unos días el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, la superficie afectada por la quema de pastizales en las islas del Paraná “es de unas 90 mil hectáreas” aproximadamente, aunque la situación es muy dinámica y todavía hay muchos focos encendidos.

Por esto mismo, el Gobierno de Entre Ríos declaró este miércoles la emergencia ambiental en la zona de islas del delta del río Paraná debido a "la degradación de los humedales y los efectos negativos en la salud", y a través del decreto 1.096, el gobernador Gustavo Bordet ratificó la prohibición de quemas en la zona.

Del mismo modo, Juan Cabandie, el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, informó que solicitó a la Justicia que los propietarios de las tierras afectadas por la quema de pastizales "se hagan cargo del costo operativo de 15 a 17 millones de pesos diarios" que le demandó al Estado nacional combatir el fuego.

"Acompañamos y trabajamos junto a las y los brigadistas en la lucha contra los incendios intencionales en el delta del Paraná. Los responsables de estas quemas tan brutales tienen que pagar por lo que han hecho. Esperamos que la Justicia actúe como corresponde", escribió en sus redes sociales, al mismo tiempo que aclaró que no se puede "seguir con prácticas de otro siglo que tanto daño le causan a las personas y al ambiente, como las quemas en el Delta del Paraná".

En comunicación con BigBang, la bióloga Natalia Morandeira explicó que estos incendios se dan en el contexto de "una bajante histórica del Paraná", lo que generó que todo estuviera extremadamente seco. "Como la zona estaba impactada por la sequía y el bajo nivel del Paraná, esto hizo que los incendios se propaguen más rápido”, indicó.

Sobre esto, dijo que contribuyó mucho a que el fuego se expandiera el hecho de que el suelo de la isla tiene un montón de materia orgánica y que los arroyos estaban muy angostos. "Los isleños ven como las chispas saltan de lado a lado y prenden partes del suelo del otro lado de los arroyos”, comentó apenada.

La investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, conoce muy bien a los habitantes de la localidad de Lechiguanas, en Entre Ríos, y describió que toda esa zona es "muy grande" y que hay entre cuatro y cinco casas en un área de 30.000 hectáreas.

"Son todos de la misma familia y viven hace años ahí, trabajan con el ganado de quienes arrendan la tierra o con la pesca, pero las casas están muy lejos, capaz hay media hora en lancha de casa a casa”, aclaró, y sobre ellos, añadió que hace pocos días una de las familias debió apagar con agua las llamas del fuego que estaba a punto de tocar su vivienda.

Los humedales tienen arroyos, pastizales y bosques.

Para los isleños la situación también es terrible, no solo porque viven sofocados por el humo, sino porque tienen mucho miedo de que el fuego llegue hasta ellos y les arruine sus casas y les mate a los animales con los que trabajan.

"A veces el fuego se utiliza como practica ganadera en algunas situaciones para generar pastura tierna para el ganado, pero ellos que viven en la isla saben que lo peor es quemar en un momento tan seco como ahora. De hecho hacían patrullas para que nadie se metiera", informó, y comentó que ahora los isleños están muy apenados por los campos quemados, y hasta decidieron traer hacia sus casas las vacas con las que trabajan para poder cuidarlas.

"Falta la necesidad de que trabajen en conjunto todas las jurisdicciones. Que se acerquen a las familias, tanto ahora como después para ver qué necesitan. Están muy solos", se lamentó Morandeira.

Estos son los focos de calor detectados en la última semana.

Por otro lado, la bióloga admitió que va a ser difícil encontrar a quiénes iniciaron el fuego, aunque algunos de los bomberos que trabajaron para apagar las llamas ya aportaron a la causa judicial existente fotos de ramas que no se llegaron a prender pero que estaban dispuestas para genera un incendio, lo que sugiere que se trato de un fuego provocado de manera intencional.

Respecto a este tema hay varias versiones, ya que en ocasiones se quema para despejar las zonas que están llenas de vegetación seca, o se genera un incendio accidental después de que algunos de los que fueron a pasar un día a la isla dejaron mal apagado el fuego.

Sin embargo, la mayoría de las veces lo que pasa es que los dueños de los campos inician llamas cuando tienen vegetación seca o que no le gusta al ganado, para que se queme y crezcan brotes tiernos. 

"Cuando ves la cantidad de quemas este año, hay un periodo de dos meses que casi no hay, y eso coincide con la fase más estricta de la cuarentena, después en un momento dado, hacia mediados de mayo empiezan a aumentar los incendios, y creo que eso sí se puede investigar”, manifestó la investigadora, quien además comentó que luego de que el humo llegara a Rosario, el Ministerio de Ambiente nacional intervino e hizo una denuncia penal contra los dueños de las tierras que potencialmente podrían haber iniciado el fuego, aunque la justicia tardó y recién hace poco tiempo llamó a estas personas a declarar.

Muchos animales han muerto al intentar escapar de los incendios.

En lo relacionado a la fauna que se ha visto perjudicada por las llamas, Morandeira dijo que los anfibios se han visto muy afectados, mientras que las aves van a tener a partir de esto menos hábitat para nidificar.

De igual manera, los sábalos, una especie de peces que abundan en la zona, usan las áreas vegetales e inundadas para poner sus larvas, actividad que no podrá desarrollarse del todo bien con estos incendios.

"La fauna está siendo muy afectada, han circulado videos de las nutrias y carpinchos tratando de escapar y tirándose al agua. Además, la vegetación que se está quemando va a tardar en recuperarse. El Delta está bastante adaptado a todo tipo de disturbio, porque a veces se inunda, pero uno de los impactos más grandes de recuperar es el suelo. Los suelos en el Delta tardan mucho en formarse porque tienen que pasar varios ciclos”, añadió.

Aunque en los últimos días llovió un poco y algunos focos se apagaron, la realidad de los humedales es muy mala, porque hace ya semanas que el fuego avanza y que a su paso se lleva vegetación y la vida de animales.

A pesar del esfuerzo que hacen los bomberos que todos los días son llevados en helicópteros o a través del río en embarcaciones hasta las zocas afectadas, la mayor esperanza de los isleños es que el viento cese y que la lluvia llegue para apagarlo todo.

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