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La carta de Fernando Báez Sosa antes de morir: "Mi misión es conectar, amar, brillar y servir"

Sus padres subrayaron una vez más su búsqueda de justicia.

A poco mas de dos semanas del primer aniversario del homicidio de Fernando Báez Sosa a manos de una patota de rugbiers en Villa Gesell, dieron a conocer una carta que el joven escribió imaginándose su vida dentro de 10 años.

"Creo que dentro de 10 años voy a estar haciendo lo que me gusta y disfrutando mi vida. Poder cumplir los sueños, objetivos y expectativas que tengo, darles regalos a mis padres, tratando de darles lo que me dieron. Espero ya tener una pareja, una estabilidad y comodidad económica. Amor, familia, amistades, cariño, unión, felicidad, conocimiento. Viajar, conocer y conectarme. Mi misión es conectar, amar, brillar y servir. Mis valores centrales son: amistad, independencia, placer, relaciones valiosas y el tiempo libre al servicio de las personas, la exploración de la mente, los deportes y la autoayuda", escribió, en la misiva publicada por el diario Clarín

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"Inhumanos"

En diálogo con el mismo medio, Graciela Sosa, la madre de Fernando, calificó de "inhumanos" a los asesinos de su hijo. "Lo mataron de una manera brutal cuando nuestro hijo no les había hecho nada", se lamentó. 

"A partir de ese día, nuestra vida es un calvario", agregó Silvano Báez, padre del joven. "A Fernando no le dieron ni la más mínima oportunidad de defenderse, nada, lo mataron a traición. Por eso decimos que la única justicia posible es que los asesinos sean condenados a perpetua. Esto no puede quedar en el olvido, ni taparse porque ellos tienen dinero, por creerse superiores, porque nadie es más que nadie, todos somos iguales, todos terminamos en el mismo lugar, así que deben pagar por lo que hicieron". 

"Acá no es que mataron a Fernando nomás, nos mataron a nosotros también", agregó. "Nosotros no tenemos vida, perdimos la libertad. Antes ella podía ir a ver a su familia a Paraguay o yo ir a trabajar a alguna construcción afuera, porque siempre alguien se quedaba con Fernando. Pero ahora voy a trabajar a siete cuadras y quedo preocupado, porque mi mujer no se encuentra bien".

“Te voy a decir la verdad, a veces mi cabeza no está bien, me cuesta hasta cruzar la calle, porque me distraigo y no sé si el semáforo está en verde o en rojo. Estoy pensando en otra cosa, mi mundo está en otro lado", resumió Silvano.

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