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La desgarradora carta de un hijo de desaparecidos: "Mi mamá me parió atada en la ESMA"

Guillermo Pérez Roinsiblit es el nieto de la vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo y contó con lujo de detalles cómo sus padres, Patricia y José, fueron secuestrados un día como hoy, pero de 1978.
La desgarradora carta de un hijo de desaparecidos: "Mi mamá me parió atada en la ESMA"

La desgarradora carta de un hijo de desaparecidos: "Mi mamá me parió atada en la ESMA"

La historia de Guillermo Pérez Roinsiblit es, tal vez, una de las más conocidas de los nietos recuperados por las Abuelas de Plaza de Mayo. En simples y contundentes líneas, él es hijo de desaparecidos por la dictadura cívico-militar que hubo en el país y es el nieto de la vicepresidenta de esta organización de derechos humanos que busca restituir la identidad, Rosa Roisinblit.


Rosa Roisinblit y su nieto Guillermo Rodolfo Pérez Roisinblit,

Sin embargo, esta es la primera vez que Guillermo, quien adoptó hace 17 años el nombre de Rodolfo –el nombre que había soñado su mamá con ponerle al nacer- decide dar detalles en primera persona de todo lo que le tocó vivir a él y a su familia. “Un día como hoy, pero de 1978, yo  aún no había nacido. Cursaba mi 8vo mes de gestación”, comenzó con su relato.

A Patricia, la maná de Guillermo, la secuestraron el 6 de octubre de 1978 de su casa junto a Mariana, su beba de 15 meses. Estaba embarazada de ocho meses. Se los llevaron en un Falcon, que era seguido de un Jeep. Antes de llegar a destino, pasaron a buscar a José, el papá de Guillermo y marido de Patricia. Ambos tenían 25 años.

A más de 30 años de aquella época, Guillermo -quien además tenía por aquel entonces una hermana de 15 meses- contó que un “grupo de tareas nos secuestró, de nuestra casa, a mi mamá, a mí dentro de ella y nos llevó al local que tenía mi papá”. Allí, se lo llevaron a él y a su socio, y accedieron a que la menor de 15 meses quedara al cuidado de otros familiares.

No le quedó ninguna foto de sus padres, solo el dibujo de un amigo de la pareja. 

En su desgarrador descargo en las redes sociales, Guillermo señaló que luego de pasar por su papá y su socio, los llevaron a una casona de Morón -epicentro de la represión en la zona oeste- que estaba bajo el mando de la Fuerza Aérea: “Durante poco más de un mes, en ese lugar torturaron salvajemente a mi papá, mientras mi mamá oía todo desde el entrepiso de esa habitación.

Y continuó: “Mi papá sufrió todos los tormentos imaginables, pero no les daba el gusto ni siquiera de quejarse ante el dolor de las torturas. ¿Era un tipo rudo? Tal vez. Supongo que no se quejaba para que mi mamá, embarazada de mí, no sufriera por lo que le hacían. Ya habían planificado mi parto: sería en la ESMA. Supongo que también habían pensado mi destino”.

Fue entonces que dio escalofriantes de cómo su mamá dio a luz: “Mi mamá me parió atada, sobre una mesa. En el sótano y asistida por un genocida: Jorge Magnacco, obstetra de la Marina. Este personaje, delincuente uniformado, atendió muchos partos antes y después del mío. Felicitó a mi mamá por lo ´bien´ que se había portado”, explicó.

Todos los 6 de octubre, Guillermo recuerda a sus padres como puede. 

Según el propio Roinsiblit, permaneció solamente tres días junto a su mamá en la ESMA, mientras que ella “fantaseaba” con regresar al lado de su papá. “Después nos ´trasladaron´ y se perdió todo rastro de nosotros. Aún hoy no sé si mi papá llegó a conocerme y tenerme en sus brazos o si salimos juntos de ese infierno hacia el otro”, escribió.

Lo cierto es que el “otro” infierno del que habla Guillermo es la historia de la pareja que decidió adoptarlo como propio. Cayó en manos del matrimonio de Francisco Gómez y Teodora Jofre, una pareja que no podía concebir, y según remarca el hijo de desaparecidos: “Un personal de inteligencia de la Fuerza Aérea que mantuvo a sus padres secuestrados”.

“Crecí como hijo único y educado bajo los preceptos de la fe católica. Mi verdadera mamá era judía. Durante 21 años me ocultaron la verdad. Durante todo ese tiempo me buscaron mis abuelas, al principio y luego mi hermana mayor. Mis apropiadores fueron juzgados, pero era el 2004. Sólo les dieron 10 años a él y 3 y medio a ella. Aún existían las leyes de OD y PF”, detalló.

Fue su hermana Mariana, quien lo fue a buscar un día al trabajo y le dio una carta que decía: “Mi nombre es Mariana Pérez, soy hija de desaparecidos, estoy buscando a mi hermano y es muy posible que seas vos”. Pese a que Guillermo no le creyó, de a poco fue dándose cuenta de la verdad a partir de pruebas y datos falsos sobre su nacimiento.

“Se hizo justicia, pero paradójicamente no fue justo. Aún no sabemos nada de mis padres. Continúan desaparecidos desde hace 39 años. Un día como hoy, definieron nuestro destino. Y continúa doliendo porque aún me faltan mis viejos, y saber dónde están sus restos. Hoy duele todo, hasta gritar ´presentes´”, relató.

Al final de su conmovedor descargo, Guillermo –o mejor dicho, Rodolfo- recordó a Santiago Maldonado, el joven de 28 años que fue visto por última vez durante un operativo de desalojo llevado adelante en Chubut por la Gendarmería Nacional el primero de agosto y cerró: “Tenemos otro desaparecido y hasta se duda de su existencia, exigen pruebas y se investiga a los familiares”.

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