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La dura acusación de los piqueteros: "Nos quieren sacar de las calles, pero no de la pobreza"

Valeria Bibiano estuvo el miércoles en el acampe piquetero en Plaza de Mayo y se encargó de cocinar para sus compañeros del MST Teresa Vive. 

Los movimientos piqueteros en la Argentina tienen más de 25 años y fueron inaugurados en la pueblada de Cutral Có en Neuquén en 1996. En esos años de menemismo donde la desocupación tocó su punto más alto y las privatizaciones dejaron a millones en la calle, los nuevos desocupados cambiaron sus viejos métodos sindicales de hacer piquetes en las puertas de las fábricas, para pasarlos a las rutas. 

El último miércoles a la noche las organizaciones piqueteras -hijas de aquellas jornadas- realizaron un acampe en la Plaza de Mayo, frente al Gobierno Nacional. Allí llegaron miles de representantes de las distintas agrupaciones que pelean por más planes sociales y mejores condiciones de vida. 

"Anoche organizamos el tema comida desde CABA. Siete comedores nos facilitaron el poder cocinarle a nuestros compañeros. Fue una noche fría, así que algo calentito. Un rico guiso de arroz con pollo para nuestros compañeros, quienes estuvimos acá bancando el acampe, por la necesidad que hay. Necesidades que hay en todos lados", relató Valeria Bibiano. Ella es del MST Teresa Vive y fue una de las encargadas de que haya cena para todos en el lugar.

En un diálogo con BigBang, destacó la difícil situación que vive junto a sus vecinos en José C. Paz, en el noroeste del Conurbano Bonaerense, donde describió cómo los sectores más populares se van a trabajar a las 5 o 6 de la mañana, para que luego no les alcance para nada.

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"Cada vez hay más personas que vienen a nuestros comedores, gente que tiene trabajo pero que no les alcanza para vivir, porque lo que cobra es poco, porque tenemos ajuste. En la provincia de Buenos Aires los aumentos de luz van desde los 10 mil hasta los 20 mil", protestó la piquetera.

La política en su vida no cumple un rol como el que buscan retratar desde algunos canales de televisión que intentan explotar la imagen despreocupada de quienes cobran planes sociales. Cuando habla dice palabras como Fondo Monetario Internacional, ajuste, represión. Todo un catálogo de conceptos que incorporó durante su experiencia como militante desocupada.

"Nos viven hostigando a los pobres, pero ellos le siguen pagando al FMI. Entonces no va. Mi marido trabaja y gana 35 mil por mes. Pagamos 18 mil de luz. Tengo dos hijos, si le compro zapatillas a uno un mes, le compro al otro el siguiente", detalló. "Nos quieren sacar de las calles pero no de la pobreza".

Valeria es una de las personas que se animó a hablar y contar la realidad que vive. Muchos otros en el lugar dudaron de esto, por miedo a ser expuestos, como pasa tantas veces en los medios de comunicación. "La gente está nerviosa porque está pasando hambre. No estamos acostumbrados a que nos vengan a reportar, pero estoy cansada de vivir bajo la pobreza, de ver el día a día si tengo para darle de comer a mis hijos", indicó.

El final de su testimonio intentó ser lo suficientemente explícito, cuando señaló hacia la Casa Rosada y dijo: "Dejen de hostigarnos, porque los verdaderos ladrones están ahí adentro". La misma conclusión que tuvieron los primeros en pelear como ella hace 25 años.

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