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Salud para padres

La nutrición como eje en la búsqueda de un embarazo: una dieta mediterránea aumenta la fertilidad

Además, comer sano también ayuda a tener embarazos más saludables.

Aunque es poco lo que se habla de la nutrición a la hora de buscar un bebé, lo cierto es que tiene gran impacto en la fertilidad, y una buena alimentación mejora sin lugar a dudas las chances de tener embarazos saludables.

De hecho, hay muchos estudios y son varios los expertos que sostienen que llevar una dieta mediterránea muestra mejores tasas de nacidos vivos, nacidos a término, con peso correcto y sin retardo del crecimiento. Aún así, es necesario saber que con la alimentación no basta, y que en muchas ocasiones pueden haber enfermedades que cambien el panorama.

La comida a la hora de buscar un hijo

A pesar de eso, si se intenta lograr una búsqueda saludable y un embarazo también bueno, acompañar el proceso con una buena forma de comer puede hacer la diferencia. De hecho, la dieta y estilo de vida pueden influir en la calidad de los óvulos. El crecimiento folicular dura aproximadamente 3 meses y, en ese lapso, es posible trabajar para marcar una diferencia, con el objetivo de aumentar los nutrientes, reducir las toxinas ambientales y abordar el estrés diario.

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“La buena nutrición es fundamental para la fertilidad, búsqueda de embarazo y su desarrollo exitoso. Si no se consumen los nutrientes necesarios, si se sufre de algún trastorno alimenticio es probable que se complique el logro del embrazo y su evolución", explicó la doctora Bárbara Lotti, especialista en Medicina Reproductiva de WeFIV.

Con respecto a la calidad de los espermas, se recomienda una dieta que sea colorida. Puede incluir tomates, que contienen licopeno con poder antioxidante; también huevos que son una fuente de vitamina D; semillas de calabaza y omega 3 que es un ácido graso esencial.

Además, se recomienda el consumo de pescado graso, palta, aceitunas, frutos secos y aceite de oliva. “Otro aporte interesante es el zinc. Los hombres que tienen altos niveles de zinc en sus espermatozoides tienen mejores parámetros de semen, incluyendo niveles más bajos de fragmentación de ADN. Algunas fuentes de zinc son la carne roja, pollo, nueces y semillas de calabaza”, explicó la nutricionista Priscila Pedace.

Por ejemplo, la dieta mediterránea está compuesta de alimentos como frutas y verduras, los cuales son importantes para obtener todos los fitonutrientes que el cuerpo necesita. Esto incluye proteínas en los huevos, pescado, legumbres, porotos y carne magra orgánica. 

“Tanto las mujeres como los hombres que adoptan una dieta mediterránea aumentan sus chances de concebir y llegar a un embarazo a término. Adoptar este tipo de dieta es sin duda la mejor manera de ayudar a la fertilidad, tanto de forma natural como para encarar un tratamiento de reproducción asistida”, sumó la licenciada.

De todos modos, aclaró que siempre se planifica la alimentación personalizando un plan, ya que cada individuo es diferente y tiene distintas patologías, por lo que para lograr cambios significativos se debe estudiar cada caso

“Una manera fácil de lograrlo es comer proteínas en cada comida, llenar el plato con colores de distintas verduras y frutas, y comer grasas saludables”, dijo Pedace y agregó: “Los pescados grasos como el salmón, las sardinas, el arenque, caballa, carnes rojas, yema de huevo e hígado de carne son grandes aliados para mejorar la calidad ovocitaria”.

La importancia de la nutrición en el embarazo

Lo cierto es que la nutrición cumple un papel clave para el desarrollo de la gestante, la placenta y para evitar complicaciones como hipertensión y diabetes gestacional. “Ya sea que esté tratando de concebir naturalmente o preparando para una FIV, lo que se come prepara el escenario no solo para la mejoría de la salud del paciente, sino que también para la salud del futuro bebé”, comentó la profesional.

Lo importante es saber que nunca es tarde para cambiar los hábitos y sumar actitudes saludables de alimentación.

Sobre esto, la doctora Lotti contó: "El estado nutricional, tanto en la mujer como en el hombre, tiene un rol muy importante en reproducción. Un estilo de vida saludable y la incorporación de hábitos nutricionales adecuados, mejoran las chances reproductivas y disminuyen los riesgos obstétricos”.

Los trastornos alimenticios y los problemas en la fertilidad

Los trastornos de conducta alimentaria (TCA), como la bulimia y anorexia nerviosa, afectan a la fertilidad de la mujer. Por ejemplo, en el caso de quienes sufren anorexia, tienen un índice de masa corporal (IMC) por debajo de lo que la Organización Mundial de la Salud considera un peso saludable y eso no es nada bueno.

“La restricción en los alimentos que consumen las personas con TCA significa que no tendrán todos los nutrientes esenciales que se necesitan para tener un estado de fertilidad óptimo. Nutrientes como el hierro, vitaminas B, folato y magnesio. La falta de fibra y de diversidad de alimentos tendrán un impacto en las hormonas”, aclaró Pedace.

“Dado el inadecuado balance energético que presentan estas pacientes, existe mayor riesgo de complicaciones durante la gestación, originando mayores tasas de aborto espontáneo, mayor riesgo de parto prematuro y una mortalidad fetal incrementada”, sumó a su vez Lotti.

Por eso mismo, como en casi todo lo relacionado a la medicina, hay que saber que respecto a la nutrición cada persona requiere un abordaje particular que le permitirá adaptar la dieta a sus necesidades y contribuir a tener un embarazo sano. 

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