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La pyme dirigida por una mujer que contrató personal en la pandemia y hoy exporta al mundo

Bedson es un laboratorio farmacéutico que tiene más de 40 años y tiene su planta en Pilar.

Tras las crisis económicas de 2018 y 2019, y la que generó la pandemia de coronavirus, Argentina comienza a ponerse de pie poco a poco. En medio de esas tormentas, hubo Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) que soportaron cada duro embate. Y otras, que con mucho esfuerzo, pudieron crecer y dar más trabajo.

Sobre ese último caso puede hablar Alicia Romero, quien es presidenta de Bedson S.A., un laboratorio farmacéutico veterinario, dedicado, desde hace 40 años, a la investigación, el desarrollo, la fabricación y la comercialización de sus líneas de productos para la salud y el bienestar animal.

En su planta de la provincia de Buenos Aires, donde trabajan 76 personas, cuentan con una línea de producción que incluye complejos antibióticos, protectores hepáticos, inmunoestimulantes, antitérmicos y polivitamínicos energizantes.

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A su rica historia, Bedson le suma diversos puntos que la colocan a la vanguardia de su rubro. En primer lugar, porque aplican un modelo de internacionalización por el que exportan un alto porcentaje de su producción. De hecho, venden el 90% de su producción a unos 50 países de América, Europa, Medio Oriente y Asia.

Por otra parte, las autoridades de la Pyme tienen como bandera la inclusión. Por eso, la empresa es una firme promotora de la igualdad de género en su organigrama, a través de capacitaciones permanentes de su personal y en todas las áreas de gestión. En ese sentido, un 33% del personal es femenino. 

Pero hay más, durante la pandemia de coronavirus, además de incorporar los protocolos necesarios para evitar la propagación de COVID-19 Y para continuar trabajando, sumaron más personal a su planta de empleados. Un logro destacado en tiempos duros. 

Además, en 2020 accedieron al financiamiento de $530.139 del Programa de Apoyo a la Competitividad (PAC) de la modalidad Transformación Digital con el cual pudieron automatizar y digitalizar el Sistema Administrativo del Circuito de Exportaciones a través de una plataforma web. El mismo fue otorgado por la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores a cargo de Guillermo Merediz, del Ministerio de Desarrollo Productivo conducido por Matías Kulfas.

Ese sistema les permitió incorporar trazabilidad a la Gestión de Exportaciones, y poder continuar trabajando a distancia. Además, la trazabilidad de las exportaciones (desde el pedido, producción, envío y cobro) les sirvió hacer más eficiente la producción, mitigar o reducir fallas que se pudieran generar, tanto por incumplimientos ante Organismos de Contralor como con los clientes.

En una entrevista con BigBang, Romero cuenta la historia de Bedson, que fue creada por su marido, el doctor Arnaldo Colusi, que falleció en 2006 y fue un destacado Dr. en medicina Veterinaria y profesor universitario: “Bedson es una empresa que arrancó con el doctor Colusi y fue quien desarrolló y trajo al país la vacuna contra el tifus en los pollos. Él había estudiado en Argentina, obtuvo una beca en Francia donde vivió dos años y regresó con el objetivo de devolverle todo lo que había aprendido al país y trajo ese desarrollo”.

Y completa: “Finalmente, a fines de 1978, realizó los primeros ensayos de la vacuna y sale al mercado, a su amigo el bioquímico Omar Romano Sforza. Para el productor avícola, eliminar el tifus cuando ingresa a una granja es muy complicado. Es decir, si entraba salmonela, temblaban. Era como estamos hoy con la pandemia en ese entonces. Así que el doctor salió con ese proyecto que fue rápidamente un éxito”.

-¿A partir de ahí crearon el laboratorio?

-Sí, se instalaron en la zona de Pilar. La producción de vacunas fue un éxito porque no había nada en el mercado. En un momento, el doctor y Romano se plantearon qué seguir haciendo. Así que con el dinero que habían ganado durante esos dos años, compraron un lugar un poquito más grande, que es la actual planta de Pilar, y ahí empezamos a darle un formato de laboratorio más grande. Ahí trabajamos todas las líneas de vacunas. Seguíamos siendo un laboratorio biológico. Pero el doctor Colusi era una persona muy inquieta y nunca dejó de trabajar. Si bien su pasión era la universidad, él siempre que tuvimos gobierno democráticos trabajo en la universidad porque era su pasión, continuó investigando. Era un microbiólogo muy relevante. Y encontró un molécula que no la estaba trabajando nadie, ni tampoco la utilizaban en el mundo avícola. 

-¿Y qué pasó?

-Vio que la fosfomicina es un antibiótico que funcionaba muy bien. Que no dejaba casi nada de residuos en los animales y era totalmente innovador para el mercado argentino. Por reglamentación dejamos de ser biológicos para pasar a hacer fármacos, y comenzó una nueva etapa. Era el año 1985, y Bedson se volcó de lleno a esa molécula que andaba muy bien en el mercado. Después de eso, comenzamos explorar la exportación. Y en esos años, empezamos tímidamente por América Latina, nos fue en América Central y seguimos. En 1994, ganamos un premio que nos dio un impulso mayor y comenzamos a explorar mercados de diferentes partes del mundo. En 43 años, sufrimos distintos embates de las crisis. Hubo años muy buenos y otros muy malos. Hicimos una línea de vitaminas y otros productos que acompañaron lo que teníamos. Y nuestro caballito de batalla siempre fueron los productos de la fosfomicina. Después de eso, nunca dejamos de escuchar al mercado, y apuntamos al mundo natural. Y sacamos un producto basado en alcachofas, que es un hepatoprotector para el mercado avícola, con una visión desde la nutrición animal. Y nos fue muy bien también vinculados a las cuestiones más naturales. Y nosotros trabajamos en la línea avícola. Cuando crecimos también pasamos a los porcinos. Y en la línea de rumiantes, estamos más tímidos, pero tenemos un productor que sale ahora al mercado. 

-Bedson exporta la mayor parte de su producción a unos 50 países en tres continentes, ¿cómo fue ese trabajo?

-Hubo mucho trabajo. Suena muy lindo pero fueron muchos años de sacrificio porque conquistar un país no es ir, llegar y ya está, puedo vender el producto. En realidad, uno tiene que aceptar las reglas de ese país y, sobre todo, los entes de gobierno porque tiene que pasar por el SENASA de cada país, así que eso puede ser dos años. Tengo que conseguir además quién me va a distribuir, a quién capacito… después hacer los trámites dentro de ese país para registrarlo. Fue un trabajo bien repartido. Muy sacrificado. 

-En esta etapa, una nueva generación de su familia trabaja en la empresa. 

-En 2006, cuando el doctor falleció, sus cinco hijos, tres de su matrimonio anterior y dos que tuvo conmigo, aunque los cinco siempre estuvieron conmigo, ellos me nombraron empoderada en ese momento. Cuando mi hijo mayor, Eugenio Colusi, más grande, con más ganas de estar cerca, los hermanos le dieron la representación a él. Así que yo soy la presidenta y Eugenio es vicepresidente. Me hace muy feliz que la segunda generación haya ingresado en la empresa y también que nuestra familia es muy unida. 

-Otra particularidad de su empresa es que es promotora de la igualdad de género y el 33% de su planta son mujeres. 

-Eso es un estandarte que venimos levantando año a año. Lo bueno es que nosotros, durante la pandemia y a partir del año pasado, nuestro rubro pudo seguir trabajando e inclusive hemos incorporado personal en plena pandemia. Volvimos y en los lugares que pudimos cubrir, lo hicimos con mujeres. Ese fue un objetivo que nos planteamos: si podíamos cubrir un puesto con una mujer, lo íbamos a hacer. Estamos muy contentos porque pudimos llevarlo a cabo en plena pandemia. 

-¿Cómo surgió la idea de cubrir esos puestos con un cupo femenino?

-Tenemos que entender que tiene que haber un espacio de igualdad. Nunca hubo una división tan fuerte en esta empresa. Sabemos que el trabajo dentro de la planta es duro. Pero hay muchos trabajos que pueden cubrir las mujeres. Además vimos que nos faltaban cargos en zonas gerenciales. No sólo en la parte de operarios. Cuando empezamos a ver que podíamos cubrir con mujeres, lo hicimos y nos ha ido muy bien. Por eso, nos pusimos como meta que en la medida que se puedan aplicar altos cargos, lo haremos con mujeres. 

-Durante la pandemia pudieron incorporar persona, ¿cómo fue que pudieron lograr eso?

-Como te dije, al poder seguir trabajando con las dificultades que trajo la pandemia, si bien en Bedson somos una Pyme lo que teníamos de ventaja fue que veníamos implementando con el home office. Lo veníamos experimentando con nuestra gente. ¿Por qué? Porque sabíamos que en algunos cargos, si hay responsabilidad y uno conoce a la persona, sabe que todo va a funcionar igual o mejor que de manera presencial. Entonces entregábamos los elementos, como las computadoras, las sillas ergonómicas y demás, y lo usaron personas claves que podían trabajar desde sus casas dos veces a la semana, sin necesidad de moverse a la planta. Ese trabajo en lo administrativo no fue difícil. Lo que sí veíamos fue que se nos empezó a complicar con los proveedores porque no todos podían trabajar igual. Entonces las dificultades comenzaron a aparecer. Y esto requería de más tiempo, más trabajo y seguimiento de todos los temas. Sobre todo en el área de Compras, donde se duplicó el trabajo. Entonces decidimos incorporar a más trabajadoras. 

-En cuanto al financiamiento del Programa de Apoyo a la Competitividad (PAC), ustedes lo usaron para hacer una transformación digital. ¿Cómo fue esa experiencia?

-Así es. Eso fue muy bueno porque nosotros tenemos que ir llevando todo al mundo digital. Se pudo desarrollar un software y nos permitió que los chicos del área de comercio pudieran seguir las exportaciones desde cualquier computadora. Eso es lo que nos interesa a nosotros porque pensemos que geográficamente Argentina está lejos del mundo y sabemos que el barco salió del puerto de Buenos Aires pero tiene que llegar a Tailandia. Antes no teníamos forma de controlar. Ahora podemos ir monitoreando y por este sistema que financiamos con el PAC, podemos saber dónde están nuestros buques y para nuestros clientes es muy importante, porque nos van requiriendo siempre para saber cuándo va a llegar. Y pueden estar permanentemente dándole apoyo al cliente. 

-Por otra parte, su empresa tiene un rol social muy importante.

-Bedson tiene muy desarrollada todo lo que es la responsabilidad social empresaria. Tanto como una mirada hacia adentro, hacia nuestros empleados, que tienen muchos beneficios que pueden tener las grandes empresas y aunque a nosotros nos cuesta, entendemos que si el empleado está bien, la respuesta es fabulosa. Y lo han demostrado cuando empezó la pandemia. Cuando comenzó la pandemia, pusimos el túnel sanitizante y aplicamos los protocolos sanitarios, y todos los empleados estuvieron siempre. Además la empresa les brinda una prepaga, de las mejores. Y también el comedor en planta es gratuito. Y además también hacia afuera tanto con el vecino cercano, con todo lo que es cuidado de la calle con un trabajo en conjunto con la municipalidad, y con una mirada hacia barrios periféricos, lo que tenemos es un comedor aquí cerca, que lo levantamos nosotros en 2002, y hasta que llegó la pandemia teníamos 90 chicos que iban a comer. Ahora van las familias a buscar la comida. Realmente es una mirada hacia afuera muy interesante. Y una escuela secundaria muy cerca de la empresa colocó el nombre del doctor Colusi. Tenemos un trabajo social muy importante más allá del trabajo de la empresa.

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