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Paloma Herrera, tras denunciar a los empleados del Teatro Colón: "De 100 bailarines sólo trabajan 50″

La ex bailarina le anunció a la directora general del Teatro Colón su renuncia como directora del Ballet Estable del Teatro debido a su mala relación con el director ejecutivo.

Luego de que trascendiera la carta que Paloma Herrera le envió a la directora general del Teatro, María Victoria Alcaraz, para notificarle su decisión de renunciar al cargo de directora del Ballet Estable del Teatro Colón, la propia ex bailarina acudió a las redes sociales para confirmar esta noticia: "Queridos seguidores, quería contarles que ayer renuncié al cargo de directora del Ballet Estable del Teatro Colón".

En su publicación, Herrera compartió la "carta original" que le envió a Alcaraz donde le explica los motivo de su renuncia. "Me voy del cargo después de 5 años, inmensamente agradecida al público que valoró desde el primer día mi gestión, demostrando siempre su enorme cariño y apoyo, y por supuesto a mi equipo de trabajo que estuvo a mi lado al pie del cañón ¡SIEMPRE !", le dijo a sus seguidores.

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En la carta que disparó su renuncia, Herrera le manifestó  a la directora general del Teatro su malestar al no poder coordinar una reunión con ella, la cual finalmente se terminó llevando a cabo el día de ayer y buscó poner fin -sin éxito- a la crisis desatada tras la renuncia. "Desde que asumí el cargo de Directora del Ballet Estable siempre hubo problemas muy graves que me afectaron muchísimo, nunca a lo largo de estos cinco años estuvo en mis planes renunciar", aclaró.

 

De acuerdo con la carta, la ex figura del American Ballet de Nueva York aseguró que redobló sus esfuerzos para "convertir al Ballet Estable del lamentable estado en el que se encontraba cuando llegué, en el espectáculo más taquillero de la Casa, superando con holgura a la Opera, históricamente espectáculo este último que por entonces vendía mayor cantidad de entradas." Prueba de ello es el denodado trabajo llevado adelante junto a mi equipo sobre el final de 2021", escribió.

Luego de enumerar sus logros, la ex bailarina afirma que fueron sus diferencias con el director ejecutivo del Teatro Colón, Martín Boschet, tanto en el plano de la programación para la temporada 2022 como en el de las audiciones, las que precipitaron su renuncia. "De la planta de 100 bailarines del Teatro, a duras penas los que trabajan llegan a 50. Por ese motivo había pedido organizar audiciones con alumnos y egresados del ISATC (Instituto Superior de Arte Teatro Colón) como hicimos en años anteriores para poder contar con ellos como refuerzos del cuerpo de baile. Sin embargo, el Director Ejecutivo increíblemente lo denegó", reveló.

Al mismo tiempo, citó una entrevista a Julio Bocca, de diciembre del año pasado, en la que el ex bailarín detalla las razones por las cuales no aceptó dirigir el Ballet Estable del Teatro Colón, para remarcar los problemas crónicos del Teatro. "Lo denegó, con pleno conocimiento de que no se puede poner sobre el escenario a bailarines que no están a la altura, además de hacer perder oportunidades a gente joven y talentosa con una carrera tan corta como la de bailarín, y pretender al mismo tiempo- tener una temporada como la programada. Aparece una total incongruencia entre la pretensión y la realidad", destacó.

 

 

La intención de Herrera era la de contratar “gente del Instituto, que es joven y quiere bailar”, señala. “Pero en lugar de eso me obligan a elegir gente de 45 años que está en su casa y que nunca vino al Teatro. Hay gente que no conozco, que no está bailando y cobra su sueldo. Todo eso, sumado a la presión constante a la hora de adjudicar roles a quienes se lo merecen, y a los últimos anuncios del Director Ejecutivo del Teatro, hicieron que mi ética profesional y mis convicciones determinen mi salida. Me resulta imposible seguir en las actuales condiciones", sentenció, sin antes aclarar que seguirá trabajando, pero "en lugares donde quieran superarse, donde se tenga como objetivo lograr la excelencia".

La carta completa de renuncia de Paloma Herrera

Estimada María Victoria:

Como hasta hoy no te fue posible confirmar la reunión que te pedí hace ya varios días, te escribo este e-mail para anticiparte por esta vía lo que intenté decirte en persona. De cualquier manera, la decisión ya está tomada.

Entonces, te anticipo mi decisión de RENUNCIAR al cargo de DIRECTORA DEL BALLET ESTABLE del TEATRO COLON con el que fuera honrada

Oportunamente recibirás mi renuncia de manera formal.

Debo aclarar que desde que asumí el cargo de Directora del Ballet Estable siempre hubo problemas muy graves que me afectaron muchísimo, nunca a lo largo de estos cinco años estuvo en mis planes renunciar, sino todo lo contrario. Redoblé mis esfuerzos y así pude convertir al Ballet Estable del lamentable estado en el que se encontraba cuando llegué, en el espectáculo más taquillero de la Casa, superando con holgura a la Opera, históricamente espectáculo este último que por entonces vendía mayor cantidad de entradas. Prueba de ello es el denodado trabajo llevado adelante junto a mi equipo sobre el final de 2021 que nos permitió armar una maravillosa temporada 2022, con figuras de renombre internacional que accedieron a venir porque se los pedí personalmente uno por uno. Ellos conocen mis valores y mi manera de trabajar que jamás antepongo mi interés personal por sobre el trabajo para el que fui convocada.

Como dije anteriormente, siempre hubo problemas graves, pero todo se precipitó a raíz de una reunión que tuve con el Director Ejecutivo del Teatro sobre el fin de año, con el objeto de conversar acerca de la temporada 2022 que ya estaba presentada, y de posteriores mensajes de WhatsApp intercambiados con él a mediados de enero (los tengo guardados por si los querés ver) donde, entre otras cosas, me hizo saber que para el 2022 tiene una lista de los maestros que vendrán; que se harán audiciones para las categorías de principales y solistas (pero solo para algunos). Los que él elija no harán audiciones y quedarán, y el resto que tenía la categoría por méritos ganados volverían a cuerpo de baile y audicionarían, pero sería YO quien debería hacerme cargo de esta decisión frente a los bailarines por ser la Directora; que tengo la obligación de hacer a bailar a todos los bailarines, más allá de su edad y su condición físico/técnica. Es de público conocimiento que de la planta de 100 bailarines del Teatro, a duras penas los que trabajan llegan a 50. Por ese motivo había pedido organizar audiciones con alumnos y egresados del ISATC (Instituto Superior de Arte Teatro Colón) como hicimos en años anteriores para poder contar con ellos como refuerzos del cuerpo de baile. Sin embargo, el Director Ejecutivo increíblemente lo denegó, con pleno conocimiento de que no se puede poner sobre el escenario a bailarines que no están a la altura, además de hacer perder oportunidades a gente joven y talentosa con una carrera tan corta como la de bailarín, y pretender al mismo tiempo- tener una temporada como la programada. Aparece una total incongruencia entre la pretensión y la realidad.

Los problemas crónicos que se vienen arrastrando y que nunca se solucionaron, sólo para mencionar algunos, están relacionados con la muy compleja dinámica que existe en el Teatro, la cual está reñida con la calidad del espectáculo que se pretende ofrecer y que los espectadores esperan. ¿Cómo puede ser posible que en el Teatro con la sala más importante del país no sea obligatorio tomar clases para los bailarines, que deban trabajar ocho horas diarias como mínimo como en cualquier otro deporte o disciplina de alto rendimiento, que no haya contratos anuales para que si una persona no está a la altura se pueda prescindir de ella? Pues bien, todo lo contrario. Las clases no son obligatorias, los horarios de trabajo son muy acotados, los bailarines son empleados públicos y como tales gozan de su estabilidad, -lo cual es cuestionable en este ámbito por la propia esencia de la disciplina, donde el rendimiento físico y técnico es fundamental-, traduciéndose esto en espectáculos que podrían llegar a un mejor nivel. Y esto no sólo lo digo yo. Fijate que Julio Bocca en una nota del Diario La Nación del 1º de diciembre de 2021 realizada por Constanza Bertolini titulada JULIO BOCCA: "CUANDO CONOCI A PIAZZOLLA LE DIJE QUE SU MÚSICA ERA COMO SANGRE EN MIS VENAS", al preguntársele qué condiciones había impuesto cuando se le ofreció dirigir el Ballet Estable del Teatro Colón dijo exactamente lo mismo. 

Todo eso, sumado a la presión constante a la hora de adjudicar roles a quienes se lo merecen, y a los últimos anuncios del Director Ejecutivo del Teatro, hicieron que mi ética profesional y mis convicciones determinen mi salida. Me resulta imposible seguir en las actuales condiciones.

Por supuesto que seguiré trabajando, pero en lugares donde quieran superarse, donde se tenga como objetivo lograr la excelencia y donde la gratitud no sólo sea del público y de algunos pocos bailarines sino de todos porque debe haber un ida y vuelta con lo que una da y lo que recibe, en todo sentido.

Me llevo como positivo el trabajo de mi equipo de maestros ensayistas, asistente de dirección, equipo de Kynet que, sufriendo los mismos padecimientos que yo, nunca bajaron los brazos y trabajaron codo a codo para poner al Ballet Estable en el digno lugar en el que hoy se encuentra. Les estaré eternamente agradecida.

Por todo lo expuesto y estoy siendo muy breve- me veo imposibilitada de seguir adelante en la dirección del Ballet. y en ello fundo mi renuncia.

Quedo a disposición para conversar personalmente cuando así lo desees.

Con el afecto de siempre,

PALOMA

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