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Los desolados frigoríficos de Mataderos: "Los productores siguen subiendo los precios"

El reclamo de los carniceros, el rebusque de la gente y el consumo de carne como un "lujo" en la Argentina de hoy.

Es viernes y son las 11 de la mañana en la esquina de José Enrique Rodó y Lisandro de la Torre, el centro geográfico del barrio porteño de Mataderos. Habitualmente, los días como hoy y los sábados, son los de mayor venta en lo que es el mercado frigorífico más grande del país. La gente suele acercarse de todas las localidades cercanas para ahorrarse algunos miles de pesos para el asado familiar o la compra semanal. Aunque la postal de hoy, parece la de un lunes o martes cercano a fin de mes. Hay muy poca gente.

Ayer se hicieron públicos los datos del INDEC, que arrojaron una cifra de 7,4% de inflación para julio y una interanual del 71%. De allí se desprende que sólo en los últimos meses, la carne vacuna aumentó hasta un 60%. Estos datos amenazan con dinamizarse mucho más si se tienen en cuenta los testimonios de los comerciantes y los clientes que estuvieron hoy en la zona.

"En cerdo venimos con un aumento de prácticamente el 60% en las últimas tres semanas", aseguró Matías del Frigorífico LGJJ de Omar. "Se nota mucho reflejado en el bolsillo del cliente, que ya no viene a comprar de a kilos, sino que pide de a 100 o 500 pesos. La gente se restringe mucho y también se ve que el bolsillo duele porque vienen cada vez más a Mataderos buscando precios mayoristas y juntándose con otras familias".

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En ese local ubicado sobre la calle Pilar se especializan en vender cortes de distintos animales que no se suelen ver en otros barrios: conejo, pato, carnero, cordero, cochinillo. Los precios no son muy diferentes a los que se consiguen respecto al novillo, y son una curiosidad que suele atraer a quienes buscan algo distinto en la mesa del fin de semana.

La actividad en estas cuadras arranca a las 5 de la mañana. Durante las primeras horas comienzan a preparar la mercadería para la primer oleada de clientes, que suelen ser dueños de restaurantes, rotiserías y hasta otras carnicerías de algún lugar lejano. Luego, mientras avanza el día, se acerca el público más minorista en busca de buenas ofertas.

"Al aumentar el cerdo y el pollo, el cliente se vuelca más a la carne vacuna", explicó Renzo del Frigorífico H&H. "Nosotros vendemos productos de buena calidad y buen número, pero se nota que la gente se inclina por los cortes más baratos. Pero tratan de abastecerse lo justo y necesario".

Enojo en los clientes

"Es especulación pura porque el dólar bajó, pero los productos no bajan. Saben que se vienen bonos para los jubilados y ya se preparan aumentando desde antes", protestó Pablo, un vecino que esperaba en la cola de un comercio. La sensación es compartida por muchos de los presentes que asienten ante sus declaraciones y protestan, aunque saben que venir al lugar sigue sirviendo respecto a otras carnicerías. "No nos queda otra", expresó.

BigBang también charló con María, una madre soltera de la localidad de Avellaneda. Ella tiene tres hijos y, para ir y volver a su casa, pierde dos horas de viaje. "Hay que ver la manera de generar un poco más de ingresos", explicó, dando a entender que el tiempo que se toma significa un ahorro real para su economía.

"Si esto sigue así, ni en foto vamos a ver la carne", reclamó Adrián, un vecino que decidió volverse a su casa sin nada. "Vine por la oferta de bife de chorizo de vaca a mil pesos, pero es sólo por pieza. ¿Quién puede gastar ocho mil pesos? Una locura, no tiene sentido".

Crece la bronca porque crece el hambre. Y a muchos les duele que en el país de las vacas, el menú sea polenta con pajarito. 

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