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María Rosa y Carlos, los dos médicos porteños que murieron esperando la vacuna

Todavía hay un 30 por ciento de personal médico que no fue inoculado en la Ciudad.

Del fango político a la realidad. Después del fuerte cruce entre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el Ejecutivo nacional por la distribución de las dosis de las vacunas contra el Covid-19, la muerte de dos médicos porteños expuso el rostro visible detrás de aquel 30 por ciento del persona médico de la Ciudad que todavía no recibió la vacuna, pese a que las dosis están disponibles.

María Rosa Fullone tenía 56 años. Era médica generalista y especialista en Dermatología. Además, trabajaba como médica titular del Servicio de Emergencias y Urgencias del Hospital Fernández. Además, tenía su clínica de Dermatología y Medicina Estética que funcionaba en Devoto. "Era una mina súper sencilla, que se tomaba el tiempo de explicarles todo a sus pacientes. Amorosa y una excelente profesional", confió a BigBang Melody, quien trabajó con ella en el centro de estética.

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Fullone tenía tres hijos y dos nietos. Se había hecho conocida en el "rubro de las famosas" que se atendían en su centro. Iliana Calabró, Celeste Muriega, Noelia Marzol, Fabián Vena y Felipe Colombo son algunos de los pacientes que atendió. "Ella nos enseñó que la perfección no existía, que la perfección era anti estética; nos enseñó a resaltar siempre las bellas facciones, a mirarnos con amor y que de a poquito se podía mejorar todo lo que queríamos", señalaron los empleados del centro en un comunicado.

"No hacía distinciones. Para ella, un paciente era siempre una vida, era una familia entera; un paciente era alguien al que estaban esperando en una casa ese día y sea quien sea había que darlo todo. Ella no discriminaba por condición, al contrario; la bondad era su mayor cualidad. Médica de muchos y de muchas, aquella que no tenía horarios para ayudar. Hoy te recordamos con tristeza y con el corazón lleno de orgullo", cierra el comunicado, firmado también por sus hijos y sus nietos.

Fullone ingresó a terapia intensiva el 22 de febrero y cinco días más tarde recibió la confirmación del turno que había solicitado para inocularse contra el Covid-19. El dato no es menor si se tiene en cuenta la puja entre el Gobierno porteño y el Ejecutivo nacional por las dosis. De acuerdo a la cifra que difundió la Ciudad, hay una disponibilidad de 160 mil dosis para el personal de salud público y privado, pero todavía falta inocular al 30 por ciento del personal.

La muerte de Fullone se suma a la de Carlos Sereday, jefe de cirugía plástica del Hospital de Quemados. El profesional de 65 años llevaba tres décadas de profesión y además era el titular de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica y miembro del Burn Care and Reconstructive Surgery Medical Group. Trabajaba, además, como Coordinador de Cuidados de Pacientes Quemados de las prepagas OSDE y Swiss Medical.

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