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Miedo, depresión y soledad, las plagas que la pandemia desató: "La televisión es un constante motivador de estos males"

BigBang dialogó con el licenciado en psicología Daniel Dauria , quien explicó cómo la enfermedad que se busca combatir puede llegar a comprometer también la salud mental de los argentinos. 

El aislamiento social, preventivo y obligatorio que comenzó a regir en Argentina a las 00 horas del viernes 20 de marzo para controlar el avance de la pandemia -que tiene más de 25.987 infectados y 735 fallecidos en el país- y fortalecer el sistema de Salud en distintos puntos del país, llevó lógicamente a que los hábitos y las rutinas de la mayoría de las personas se vieran alteradas.

A más de 80 días del decreto de la cuarentena, el impacto psicológico -según los expertos- es amplio, trascendente y duradero en el tiempo. Sin ir más lejos, agencias de salud -como también el Centro Nacional para la Información Biotecnológica de los Estados Unidos o la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA)- advierten que se aproxima un aumento histórica de problemas de salud mental.

BigBang dialogó con el licenciado en psicología Daniel Dauria (MN 37695), quien además es uno de los titulares de la reconocida Casa Dauria, uno de los velatorios más importante de La Matanza y dirige un gabinete psicológico bautizado como Las Praderas. "Esta activo para asistencia al familiar antes, durante y después del acontecimiento funerario. Desde la implementación de la cuarentena, se duplicaron las consultas", sostuvo.

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Consultado por este portal, el profesional advirtió que este contexto atípico que engloba a toda la población mundial, lleva a que surjan diferentes estados anímicos y reacciones. "Hay gente que ya venia en tratamiento o con patologías previas antes de la cuarentena y hay otros que nunca pensaron en consultar a un psicólogo y que con todo esto se animaron. Las consultas aumentaron dramáticamente", señaló Dauria.

El licenciado en psicología Daniel Dauria (MN 37695).

Según explicó, el encierro y el aislamiento prolongado pueden comprometer la salud mental de los argentinos, aunque no de todos, y de esta manera el estrés, la ansiedad, el nerviosismo, la confusión y el temor por la situación sanitaria sumada a la lejanía de los afectos, la pérdida del trabajo, la incertidumbre por el futuro y la amenaza de la libertad individual, pueden derivar en trastornos en la forma de proceder ante las cosas cotidianas.

En ese sentido, uno de los problemas por el que más le consultaron durante estos últimos casi tres meses -explicó- es el insomnio. "El insomnio es el principal tema que me consultan. Hay gente que consume, en televisión o redes sociales, toda la problemática que arrastra esta pandemia y luego tiene pesadilla. Uno se va a dormir con miedos y eso afecta al sueño", explicó.

Y agregó: "La mayoría de los casos de insomnio están relacionados con hábitos inadecuados del sueño, como la depresión, ansiedad, falta de ejercicio, enfermedades crónicas o ciertos medicamentos. En este caso, los pacientes entienden que la pesadilla está dentro y fuera de su casa, y dentro de su cabeza. La televisión es un constante motivador del insomnio, mostrando constantemente cifras de muertos o infectados".

También explicó que la ansiedad y el estrés se ven acrecentados, a su vez, por los problemas laborales que atrajo la pandemia y la posterior cuarentena. En ese sentido, sostuvo que aquellas personas que viven solos y no están acompañadas en este proceso son los más vulnerables a sufrir este tipo de trastornos: "Están solos frente a una pantalla o red social y no pueden evitar vincularse a la información del COVID".

Dauria le explicó a este sitio que, por una cuestión de mayor uso tecnológico, los pacientes que le realizaron consultas en este último tiempo van de una franja de 20 a 50 años. "Está el adolescente tardío y los padres que también consultan por sus hijos. Hay padres que están preocupados por los trastornos alimenticios, de sueño o la rebeldía de los chicos a causa del encierro y el temor a la enfermedad", señaló.

Y sumó: "Hay chicos que se guardan en el silencio, pero siguen viendo o absorbiendo lo mismo que el resto a través de las redes o la televisión. Por lo general, los adultos mayores, que superan la edad de 60 años, tienen una estructura psíquica mucho más sólida para enfrentar esto. Por más que sean personal de alto riesgo en caso de contraer la enfermedad, están preparados emocionalmente para afrontar estos problemas". 

En este contexto, el licenciado remarcó que el encierro desorganiza la psiquis de cada persona. "Pierden la rutina y se levantan sin rumbo. Ahí está la trampa, pensar que siempre es lo mismo. Es entendible que una persona esté en situación de estrés a causa de la perdida de la libertad. Antes, preguntaban más por lo trascendental y hoy, en medio de la cuarentena, es por la supervivencia".

Sin embargo, Dauria resaltó que la cuarentena "es necesaria" para evitar un mal mayor, aunque aclaró que en ciertos casos particulares puede llegar a ser perjudicial. "Es necesaria para cuestiones de salud. Buenos Aires está llegando a su pico de contagios y muertes. No es recomendable que el sujeto esté encerrado, pero no va a llegar a ser dañino como la enfermedad que el Gobierno está tratando de combatir", dijo.

Y siguió: "Hay personas con problemas graves de salud, mentales y, sobre todo, económicas. La depresión económica es terrible. La pérdida de empleo, que se vio mucho en este último tiempo, genera esta clase de trastornos. El ser humano busca la conspiración pensando que cualquier medida que se tome es en contra de él. Es normal que se busque descargar ese enojo, pero hay que cumplir con las normas". 

En este marco, detalló que la "depresión a cauda de la pérdida del trabajo" es otro de los trastornos que atiende muy seguido: "Cuando uno se presenta, primero aparece el nombre y luego la profesión. Al ver que después de 80 días perdiste una vertiente de tu personalidad, que ya no está en juego, genera un profundo quiebre en la identidad de la persona. Se genera un vacío, miedo, angustia depresión e impotencia".

En ese sentido, el licenciado recordó una frase que le dijo uno de sus pacientes: "Me decía que prefería fundirse trabajando y morir de pie. Y hoy dice que perdió el partido sin jugarlo. Hay personas que no tenía antecedentes depresivos y hoy son pacientes. Si bien el Estado está ayudando, es insuficiente. Pero lo que intento que veas es que la ayuda, por más que aveces no alcance, existe". 

En esa línea, explicó que él intenta de concientizar en estos casos y hacerles ver a sus pacientes, con números y estadísticas, que el problema es mundial y no se trata de algo estrictamente en contra de ellos: "Como no saben qué va a pasar en el futuro, nadie lo sabe, empiezan a aparecer todos los fantasmas. Pero esto se va a terminar en algún momento y si el ciclo no se cierra, te sigue enfermando".

Por último, Dauria explicó que tuvo que amoldarse para seguir en contacto con sus pacientes. "Veníamos usando las plataformas online porque te permite tener contacto con aquellos pacientes que se mudaron a otras provincias. Indudablemente es mucho mejor el marco terapéutico personal. Se siente la diferencia del saludo, ver de forma directa la mirada de la persona y la presencia que no tenés de manera virtual", contó.

Y continuó: "Pero prefiero esta manera a dejar a un paciente sin asistencia. La tecnología una es herramienta fundamental, se convirtió en una aliada total. Me ha tocado pacientes contagiados en cuarentena y no tendrían ninguna posibilidad de ser atendidos por más que se flexibilice de no ser por las consultas a través de Zoom. En la funeraria no se permite a más de cuatro personas y se les transmite vía zoom la ceremonia. Se montó una cámara virtual con un programa de homenajes virtuales que te permite ver al fallecido en la capilla.Te hace presente estando en tu casa". 

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