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Millones de dólares y denuncias por estafa: el triste final del “Elefante Blanco” de Avellaneda

Los adherentes fueron los grandes perjudicados ya que en muchos casos pagaron el 100% de las unidades, recibirán en pesos un 60% de lo que invirtieron tras la venta del edificio por U$S 10.050.000 mediante una subasta. 

Por Alejo Paredes

A comienzos de este mes, precisamente el jueves 4 de julio, el reconocido Elefante Blanco de Avellaneda, el complejo Estrella del Sur, encontró nuevo dueño. Luego de que dos remates fracasaran, la obra más grande de la zona sur de la provincia de Buenos Aires –detenida desde hace casi una década- quedó en manos de un grupo de empresarios locales a cambio de U$S 10.050.000.

Entre ellos, se destacó el empresario Carlos Alberto Dayan. Según le confirmaron a BigBang, el edificio –o proyecto- llamado “Estrella del Sur”, que arrancó en 2010 por medio de un fideicomiso en el que intervinieron el Círculo Inmobiliario Emprendimientos y Bainter y Bapro Mandatos, como también familias particulares, se encuentra al 40%.

Estos últimos, pusieron su “granito de arena” para hacerse con uno de los 900 departamentos de la gran mole de Avellaneda. Estas familias, inversoras en la obra, denunciaron ser víctimas de una  estafa de los principales inversores inmobiliarios. Alrededor de mil familias quedaron estafadas.

Se esperaba la construcción al costo de un edificio de 104.000 metros cuadrados, que incluiría cuatro torres de 27 pisos cada una, parque de juegos infantiles, dos piletas -una al aire libre y la otra interior climatizada-, gimnasio comunitario, sauna, guardería y jardín de infantes.

En 2010, cuando se inició la obra, el costo, rondó cerca de los 250 millones de pesos y en el 2014 se recalculó entre 900 y 1.000 millones de pesos finalizar la misma. Originalmente, el edificio iba a tener jardín de infantes y 22 ascensores para los más de 900 departamentos de dos y tres ambientes. Sin embargo, el edificio ubicado en la avenida Hipólito Yrigoyen al 800 lleva ya 9 años sin terminar.

Dos años después del inicio de la obra, comenzó a notarse el desfasaje entre el ritmo de actualización de las cuotas y la inflación, que no permitiría cumplir con los plazos e incrementaría el monto de los pagos mensuales, por lo que 287 beneficiarios abandonaron el proyecto.

En abril de este año, había fracasado el segundo remate del complejo de torres Estrella del Sur por ausencia de interesados. En aquel momento, un grupo de propietarios adherentes se congregó en la puerta de la Oficina de Subastas judiciales para presenciar el remate, pero no pudo ingresar porque el juez Hernán Papa dispuso que se tenían que anotar 12 horas antes de su inicio.

Alicia, una de las propietarias adherentes, buscó que el edificio no fuera rematado. “Como damnificada solicité que se nos devuelva la totalidad del dinero que hemos pagado año a año", sostuvo y agregó que la venta de las torres "fue una trampa pactada".

En total, la gran mayoría de los propietarios adherentes pusieron un total entre 900 mil y un millón de pesos en cuotas que cómodas cuotas que oscilaban entre las 100 y 120. Todo esto hace más de 6 años, cuando el valor del peso argentino no se había devaluado drásticamente.  El contrato estipulaba que a la mitad del pago de estas cuotas, en la N°60, les iban a dar el departamento.

Los propietarios cumplieron los planes de cuotas en tiempo y forma hasta que la obra se detuvo allá por el 2012.  “El problema fue que en 2012 se detiene la obra y ante la incertidumbre no se pagó nada", explicó Carolina, otra de las damnificadas.

En ese contexto, la mujer remarcó que "nos mintieron, nos dijeron que en 3 años teníamos la casa y no la tenemos. ¿Cómo íbamos a seguir con un plan de cuotas nuevo sin saber qué iba a pasar, con mucha desconfianza en el grupo Bapro?".

"Yo puse 900 mil pesos hasta 2013, pero si ahora me lo devuelven no vale lo mismo. Hoy en día quiero recuperar la plata porque no sé qué va a pasar y voy a seguir con las acciones por daños y perjuicios contra los culpables de esta gran estafa", agregó.

Al paralizarse la obra –según pudo saber este portal- los adherentes dejaron de pagar durante tres meses después de acordar esta medida de fuerza en una asamblea. Esto fue utilizado Bapro, quien les remarcó que como no habían pagado en ese tiempo “no tenía ningún ingreso” y directamente mandó el edificio a remate, situación que fue autorizada por el juez Papa en 48 horas.

El Elefante Blanco fue rematado por US$ 10.050.000 de una base de US$ 8,5 millones. La venta se concretó a casi la mitad de los US$ 20 millones con los que se había arrancado en abril. De ese total, este portal pudo saber que los adherentes, los grandes perjudicados ya que en muchos casos pagaron el 100% de las unidades, recibirán en pesos un 60% de lo que invirtieron.

Estas cifras ya estaban estipuladas por una sindicatura ordenada por el Juzgado Nacional en lo Comercial 12, que decretó en 2017 la liquidación del fideicomiso. Hasta el momento, más de 150 adherentes denunciaron por “daños y perjuicios por incumplimiento contractual” a Bapro Mandatos y Negocios por sumas que van de 300 mil a 1.5 millones de pesos.

Sin embargo, desde el Bapro Mandatos y Negocios son cautos, ya que desconocen la mayoría de los juicios realizados en su contra – según los estados contables de la empresa- y afirman que la obra se detuvo por culpa de una porción de los adherentes, quienes dejaron de aportar.  

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Los adherentes fueron los grandes perjudicados ya que en muchos casos pagaron el 100% de las unidades, recibirán en pesos un 60% de lo que invirtieron tras la venta del edificio por U$S 10.050.000 mediante una subasta.