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Parto respetado: la violencia obstétrica no cesa y la pandemia agravó la situación

A pesar de que en la Argentina existe una ley de parto humanizado, en muchos centros de salud no se respeta.

Desde el lunes 17 mayo hasta el día 22 se celebra en todo el mundo la Semana del Parto Respetado, una fecha instaurada desde el 2004 por iniciativa de la Asociación Francesa por el Parto Respetado (AFAR, por sus siglas en francés), y apoyada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Aunque es verdad que hoy en día se habla más del tema, sobre todo públicamente, la realidad es que todavía en muchos lugares de la Argentina no se respetan los derechos de las personas gestantes y los niños por nacer. Muy por el contrario, se vulneran sus deseos y los tiempos naturales del proceso de dar a luz.

Incluso, aunque en nuestro país existe la ley 25.929 de Parto Humanizado, aún son demasiados los centros de salud que no la cumplen, y la situación se ha visto agravada en el último año con la llegada de la pandemia, lo que no solo complicó las cosas sino que fomentó un aprovechamiento de parte de los profesionales de la salud que participan de los nacimientos.

El Parto Respetado es un derecho.

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En comunicación con BigBangSabrina Critzman, médica pediatra y directora de Jacarandá Salud, centro de acompañamiento profesional para la infancia, la adolescencia y la familia, comentó que a diario se entera de "situaciones de violencia obstétrica y de no respeto hacia los derechos de la persona", aunque también encuentra mucha falta de información alrededor de todo lo que implica dar a luz.

"Son pocas las mujeres que pueden decir que los nacimientos de sus bebés fueron respetados, y esto es triste, porque a veces lo que falla es la información y además hay todo un sistema médico hegemónico todavía muy prevalente que plantea esto de que 'hacen nacimientos' y le saca el protagonismo a la persona que está por parir o teniendo una cesárea. Se ven muchas situaciones de violencia obstétrica, de gritos, de humillación, de denigración, de infatilizar a la persona que está en el proceso de nacimiento y la verdad que es muy triste", comentó.

Aunque un parto respetado conlleva un sinfín de cosas, a grandes rasgos podría decirse que consiste en respetar los derechos de la persona gestante y la persona por nacer, y garantizar la plenitud del protagonismo de ese momento. Según la pediatra, los profesionales de la salud no hacen nacimientos ( como se suele decir muchas veces), sino que acompañan nacimientos.

En la Argentina muchas personas gestantes son violentadas al momento de parir.

"El nacimiento respetado implica también el cumplimiento de la ley de parto respetado, que le garantiza a la persona tener toda la información acerca del proceso de nacimiento, de poder elegir con quién estar acompañada y que se respeten todas las garantías de salud, tanto de ella como del bebé. El momento del nacimiento, va más allá de la vía. Un parto puede no ser respetado y una cesárea sí, por ejemplo. Va más allá del nacimiento, tiene que ver con el cumplimiento de las garantías. ¿Por qué es tan importante? Primero porque es un derecho y segundo porque hay un montón de evidencia científica alrededor de eso", agregó la pediatra.

"Tiene que ver con los circuitos hormonales que suceden en el cerebro del bebé y de la persona que va a dar a luz, tiene que ver con la microbiota de un nacimiento, con no inhibir procesos naturales, porque cuando una mujer está en trabajo de parto, de repente hay un montón de personas que le gritan, y hay una luz fuerte, y olor a remedio, y montón de situaciones de tensión, que hace muchas veces que se detenga el trabajo de parto porque de repente sube la adrenalina y no actúa la oxitocina, que es la hormona que actúa en el trabajo de parto", explicó.

Más allá de que en la Argentina la Ley Nacional de Parto Humanizado fue reglamentada en el año 2015, desde entonces y hasta ahora, siguen ocurriendo situaciones fuera de lugar tanto en ámbitos médicos privados como públicos. Las historias de mujeres que se sintieron maltratadas, humilladas y denigradas son muchas, y gracias a que se empezó a hablar del tema públicamente y en las redes sociales, varios de esos relatos salieron a la luz.

Aunque afortunadamente una gran cantidad de personas gestantes llegan a la hora del parto informadas y con sus deseos ya charlados con su equipo médico, esa no es la realidad de todo el país. Muchas mujeres aún no saben siquiera que existe una ley que las respalde, y creen que escuchar insultos, comentarios agraviantes y gritos a la hora de dar a luz es algo normal.

La violencia obstétrica es más común de lo que parece.

"Si yo estoy en una situación de vulnerabilidad y de repente pasan estas cosas, alguien me está gritando e insultando y me dicen que no hay camas, y que me tengo que ir y volver y más cosas, sin un acompañamiento empático, obviamente el cuerpo responde pensando en huir y no en continuar ese trabajo de parto. Un montón de veces hay trabajos de parto que va todo bien y de repente terminan en cesáreas con toda la cormobilidad que puede traer, cuando no hubiera sido necesario se si hubieran respetado los tiempos y los procesos. Entonces es fundamental el acompañamiento del nacimiento, el garantizar un nacimiento respetuoso para ese bebé, con no separarlo de su madre y el permitirle que pasen el tiempo juntos estando piel a piel, en no apresurarse a cortar el cordón, por ejemplo, porque el corte tardío del cordón 1 o 3 minutos después de que deja de latir es una de las estrategias más importantes para prevenir la anemia infantil", explicó la profesional.

Critzmann se formó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y en el Hospital de Niños Pedro de Elizalde. Tras finalizar su residencia comenzó a estudiar Puericultura, y a su vez, hoy es Consultora de Porteo y está terminando la certificación como Educadora de Masaje Infantil. Con su amplía experiencia pudo darse cuenta de que muchas veces el no cumplimiento del parto respetado tiene que ver con el apresuramiento del sistema de salud, la falta de camas, la falta de personal  y otros factores sanitarios.

La pandemia complicó que se respete el parto humanizado.

Con la llegada de la pandemia, la situación se agravó. Según la pediatra, el coronavirus no mejoró las cosas, sino que las empeoró y las hizo más complicadas porque el personal de salud se encuentra con muchas situaciones que son difíciles de resolver.

Por ejemplo, el proceso de nacimiento puede verse alterado si una mamá es Covid positivo o la persona que quiere que la acompañe está infectada. "Hay que generar toda una estrategia para que eso suceda, y a veces no se puede, pero también hay un abuso con el tema del Covid, y hasta a veces dicen que no pueden entrar acompañadas porque hay coronavirus, cuando en realidad las normas desde el inicio de la pandemia, que salieron ciertas normativas del ministerio de Salud, hablan de cómo manejar estos casos, y del derecho de una persona que va a parir o tener una cesárea de estar acompañada. Está claro desde el principio que es importante que esté acompañada, y después se toman recaudos alrededor del tema Covid", aclaró.

La ley de parto respetado, además, menciona la necesidad de que las personas gestantes estén informadas sobre la importancia de amamantar, algo que muy pocas veces sucede, porque ninguno de los actores del sistema de salud le prestan la atención que deberían, y eso lleva a que luego una gran cantidad de madres desistan de dar la teta meses después de la llegada de su hijo.

Se puede denunciar si se fue víctima de violencia obstétrica.

"La lactancia es una incumbencia de los obstetras, obstétricas (parteras), puericultoras, enfermeras y en realidad de los pediatras y todos los actores del sistema de salud. Lamentablemente, sabemos poco de lactancia, decimos que es muy buena pero no sabemos nada más de eso y nos cuesta acompañar a las personas que desean amamantar porque nos falta la información para hacerlo y hay muchos prejuicios y mala información, y también hay mucho hablar desde la experiencia y no desde la ciencia. Entonces muchas veces no se le informa o se le mal informa a la persona acerca de la lactancia, y eso trae problemas. Lo vemos en la Encuesta Nacional de Salud del 2019, donde casi el 97% de los bebés sale de la maternidad tomando la teta, pero a los cinco meses es menos del 41% el que toma pecho, y las madres generalmente refieren que tuvieron que volver a trabajar, que nadie las asesoró, que en su trabajo no se pueden sacar leche, etc", indicó.

"No puede ser así, porque es un costo además a corto y largo plazo. Un bebé que no toma leche materna, tiene más riesgo de tener problemas respiratorios y gastrointestinales. Y esa familia tiene más riesgo de no poder ir a trabajar y de perder parte de su economía, por lo tanto es indispensable que esta ley se cumpla en todos los centros de argentina", agregó.

Convencida de que la realidad puede mejorar y cambiar si se informa más, Sabrina Critzman dijo que se puede hacer un plan de parto para presentar ante la institución de salud con el fin de evitar que estas cosas sucedan en el momento del parto. "Hay que saber igualmente que existe la posibilidad de que las cosas no ocurran como queremos. Y si lamentablemente una persona gestante sufre violencia obstétrica se puede denunciar en la página página web del Gobierno", cerró.

Qué dice la ley de parto humanizado

Desde al año 2004, en la Argentina rige la ley 25.929 (reglamentada recién en el año 2015), la cual garatinza que las mujeres tengan un parto humanizado y que las obras sociales y las entidades de medicina prepaga brinden obligatoriamente todas las prestaciones relacionadas con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el postparto. Entre otras cosas, la norma asegura que toda mujer gestante tiene derecho:

  • Al parto natural, respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o de la persona por nacer.
  • A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.
  • A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
  • A ser tratada con respeto, y de modo individual y personalizado que le garantice la intimidad durante todo el proceso asistencial y tenga en consideración sus pautas culturales.
  • A estar acompañada, por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto, parto y postparto.
  • A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pudieren tener lugar durante esos procesos de manera que pueda optar libremente cuando existieren diferentes alternativas.

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