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Mauro viale

Te quiero Mauro y te voy a extrañar mucho

La despedida a un grande del periodismo.

Disruptivo, receptivo, calentón, exigente, acostumbrado de morir con la suya; te puteabas, te amigabas, te volvias a putear. Escribo estas palabras todavía en shock por la muerte de quien fue uno de mis padres en la profesión. Bicho de gráfica, Mauro me llevó por primera vez a hacer televisión.

Me enseñó, me aconsejó, me hizo enojar, me hizo llorar de la emoción, me remarcó cómo pararme, a dónde mirar, como interactuar. Mil cosas. Fuera de la profesión fue un maestro de la vida. No conocía a nadie tan devoto por su familia. Vivía para su esposa, para sus hijos, y sobre todo para sus nietos.

Mauro era de esos periodistas que sabía lo suficiente de todo. No lo ibas a agarrar sin información sobre un tema. Creo que nadie entendió la televisión como vos. Una máquina constante de sacar ideas. Le tenías respeto al Covid. Te asustaba la cantidad de contagios y de muertos. No había forma de hacerte entender otra variable. "No me macanees", me decías. 

Mi primer contacto con Mauro fue una entrevista radial que me hizo. Me habían llamado de su producción por una nota. Nunca me había quedado en claro cuál, era una época en donde escribía mucho de temas muy diversos siempre vinculados a la política. Cuando me ponen al aire, ya no recuerdo cuál era la AM en la que él estaba, para mi asombro no era un nota que había escrito yo, ni siquiera era una nota que tengo la certeza de que se hubiera publicado. Era una información que estaba dando vueltas y Mauro quería hablar con algún periodista que manejara el tema.

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Duró menos de cinco minutos la nota. Pero hubo una palabra que a Mauro le quedó. Cuando le dije “lo que me dicen mis fuentes” algo le quedó dando vueltas en la cabeza. Esa noche, mientras estaba en la redacción recibí un llamado. “Hola Gonzalo, soy Mauro Viale”. Me quería conocer y ofrecerme trabajo. 

Trabajar con Mauro es un master en periodismo. Intensidad todo el día, todos los días. Como no podía ser de otra forma nos peleamos. Chocamos, le dije con respeto que renunciaba. Nuestros caminos se iban a volver a cruzar. “Mauro te exige porque sabe lo que podés hacer”, me repetía su productor. No lo entendía con mis 28 años. Después, con el tiempo, caí y me di cuenta. Cuando alguien que te quiere y sabe que podés rendir más te lo exige para que mejores, para que progreses. 

En enero de este año volvimos a trabajar juntos nuevamente. Yo no quería, porque sabía la exigencia que iba a tener y, teniendo en cuenta que era verano y no podía irme de vacaciones, esperaba tener unos meses tranquilos. En el primer contacto me dio una lección de humildad con un mensaje. Corto y al pie.

Lo que me divertí en ese verano no tiene nombre. El primer día nos sentamos a tomar un café. Lo que charlamos me lo voy a guardar Mauro. Gracias. Con Mauro no tenía secretos, te leía con solo mirarte. Esas charlas de verano me las guardo para siempre. El armado del programa, las ideas que teníamos, el envío de información, el sonido de tu teléfono que nos volvía loco porque no había forma de que te lo pudiéramos poner en vibrador. Voy a extrañar ver tus mañas, como cuando me preguntaste cómo sabía que ibas a pedir los “chivos”. Te respondí que esa hoja la tenías en el bolsillo interno del saco, entonces cuando la buscabas yo sabía que los ibas a pedir.

Ese mismo día amagaste todo el programa con ese gesto y mirabas a cámara riéndote. Después me cambiaron de rol. “Este es tu programa, es tu lugar, así que venís cuando quieras”. Con eso me liquidaste. Luego me tocó esta de nuevo mano a mano con vos en la pantalla. 

Gonzalito es un fenómeno, es de lo mejor entre los periodistas jóvenes de esta generación”. Eso dijiste al aire. Me lo dijiste a mí. Estaba Chris Martín también, desde Reino Unido, fue quien te dio el pie diciendo que yo “era un león”. Te quiero Mauro. No sé si te lo dije lo suficiente. 

Estabas en todo. Te acordabas de todo. Tenías presente todo. Me cuidaste y espero haberte cuidado yo también.

Me enseñaste a hacer periodismo en la televisión, llevar lo que te da la gráfica a otra plataforma. Me dejaste mil enseñanzas de cómo ser como hombre, como padre de familia, como persona. Te divertías conmigo, creo, y yo mucho con vos. Con todo tu equipo. Con Alexis, con Flor, con Jorge, con Lucas. Nos quedan las anécdotas.

Te quiero Mauro, te voy a extrañar mucho. Hoy me toca por cuestiones de la pandemia tener una labor por unos días de mucha responsabilidad. Ojalá pueda hacer.

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