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Torturas, asesinatos y horror: los dramáticos testimonios de los secuestrados en La Perla

 Los testimonios aportados por las víctimas de los centros clandestinos de detención son escalofriantes. La Perla fue una de las principales sedes del horror en la Argentina de la dictadura. Además de hacer Justicia, los juicios ayudaron a reconstruir lo ocurrido y a que nuestra sociedad lo conociera. Ahora nadie puede decir que no lo sabía. 


Menéndez durante el juicio.

En 2016, durante la megacausa de La Perla, declaró María del Carmen Pérez de Sosa, quien había tenido actividad política en 1973 con la Juventud Peronista y formó parte de la Coordinadora de Estudiantes de Córdoba. Fue secuestrada el 13 abril de 1978 y llevada a La Perla, después de que su amiga Irma Angélica Casas diera su nombre durante una sesión de tortura.

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En ese lugar sufrió todo tipo de torturas y fue obligada a responder preguntas sobre su actividad política, sus vecinos y su familia. En julio de 1978 fue trasladada al centro clandestino Malagueño, donde permaneció hasta el 29 de agosto siguiente, cuando la derivaron a la unidad penitenciaria número uno de Córdoba.

Pérez de Sosa, quien compartió su cautiverio con Hilda Cardozo, describió el estado en el que estaba Cardozo cuando la encontró en La Perla: "Sus pechos estaban totalmente quemados por picana y cigarrillos, despedían un olor nauseabundo debido al pus de las infecciones. La cara la tenia desfigurada y rugosa, con el aspecto del mondongo".

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A Cardozo la habían secuestrado en Rosario junto a su marido, Ramón Verón, quien cumplió una condena en la cárcel, pero ella nunca lo supo porque le habían informado que él estaba muerto.

"Me llevaron a la sesión de tortura y comenzó el interrogatorio; yo les dije que mi familia era peronista, pero insistieron en que no, que eramos subversivos y me acusaron de atea", relató. "El terror fue interrumpido cuando la espuma, los vómitos y una hemorragia persuadieron (a los que la torturaban); allí me revisó la doctora Dorita, que me acusó de mentir para salvarme. Fue hasta que Darío Mojado me pateó para constatar que mi pierna derecha no se movía", terminó su testimonio quebrada en llanto. 

Familiares de las víctimas del centro de detención La Perla. 

Luego se sumaron las palabras del albañil Francisco José Elena, quien fue secuestrado en dos oportunidades. Describió cada momento imborrable que debió soportar.

"La primera fue en 1976. Se presentó en mi casa un hombre que se identificó como el Capitán Bonet de las Fuerzas Armadas, que buscada a mi hija Rosario Elena y a mi yerno", afirmó y siguió. "La segunda vez fue en noviembre, me informaron que hasta no dar con el paradero de mi hija y mi yerno no me liberarían", finalizó Elena.

A su vez, un hombre que vivía cerca de La Perla, reveló lo que se veía y olía desde su casa: el arriero José Julián Solanille. Vio cosas que nunca olvidará. "Estaba con otro compañero en la Loma del Torito. Habíamos visto la fosa cavada. Unos cuatro metros por cuatro. Tenían a toda la gente en dos filas. No sé, eran muchas personas. Como cien. Algunos vestidos, otros totalmente desnudos. Estaba Menéndez. Él había llegado en un halcón blanco. Yo lo había visto. Sabía que se venía algo grande. Y ahí estaba, con su fusil. No lo vi disparar. Pero él dio la orden. La gente estaba encapuchada o vendada o tenían unos anteojos… Los que no tenían nada, los que podían ver, gritaban. Unos hasta corrieron. Pero los mataron por la espalda. Ahí nos rajamos con mi amigo. Estábamos cagados de miedo. Nos habíamos arrastrado hasta arriba de la loma, pero bajamos corriendo. Después se ve que los quemaron. Tiraron explosivos. El humo con ese olor espantoso se vino para mi casa. Era insoportable. Mi mujer y mis hijos se quejaban. Era horrible", relató. 

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