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Un clásico renovado: el origen de los churros y sus nuevas versiones porteñas

Los europeos los importaron desde China y la conquista los trajo a Sudamérica. Hoy son una tradición inoxidable. 

Nadie asociaría a un churro con China y, sin embargo, resulta que ese es el país de origen de la simple delicia que luego se convirtió en una de las dulzuras más populares de España, México y, por supuesto, Argentina. 

Los churros, una delicia que viajó desde Oriente.

En aquel lejano país de Oriente, se llamaban -y aún se llaman- youtiao. Eran un tentempié muy popular en la época medieval y actualmente, lo siguen siendo al momento del desayuno.

Los mercaderes portugueses habrían sido los encargados de llevarlos a Europa. Allí recibieron su nuevo nombre de la mano de los pastores españoles, quienes compararon su forma con la de los cuernos de la cabra churra. Fue ellos quienes le dieron la bienvenida más cálida: en las montañas era difícil acceder a pan recién hecho, y los churros tenían una fácil y rápida preparación, sin necesidad de amasar ni leudar. 

El youtiao, versión china del churro.

Vale recordar que en aquella época los churros eran salados y fue con la masiva llegada de azúcar luego de la conquista de América que florecieron las versiones dulces. Además, fue allí también cuando encontraron a su mejor compañero, el chocolate caliente. 

Fue también luego de la conquista que los churros se extendieron por Sudamérica, encontrando diferentes variaciones de acuerdo a cada país. En Argentina se los suele rellenar con dulce de leche, costumbre que también siguen mexicanos y brasileños. Los cubanos, mientras tanto, gustan de rellenarlos con dulce de guayaba. 

Los "nuevos" churros

Buenos Aires recientemente ha vivido una especie de "renacimiento" del churro de la mano de locales que ofrecen diferentes versiones con imaginativos agregados. En Caballito, Alain Delon Churrería ofrece desde los tradicionales sin relleno hasta versiones bañadas en chocolate con relleno de tiramisú o con maracuyá y chocolate blanco. 

Mientras tanto, Juan Pedro Caballero, en Palermo, también repasa una amplia variedad de churros incluyendo una con banana, maní y chocolate. Para beber, por supuesto, hay chocolate caliente. 

En el barrio de Recoleta, el restaurante El Burladero los sirve al estilo español -más delgados y cortos, y en porción de seis- mientras que La Churretería, en el Mercado de San Telmo, sirve tanto churros similares a los españoles como alguna que otra "locura", incluyendo versiones con masa de chocolate y rellenos con crema pastelera. 

Y el que tenga curiosidad por probar el youtiao, antepasado del churro, puede darse una vuelta por el restaurante Tora, que repasa diversos platos de la cocina asiática y lo sirve a modo de entrada acompañado por manteca con jengibre. 

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