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Un estudio afirma que uno de cada tres recuperados sufre ansiedad, depresión o demencia

En los tres meses posteriores a la prueba positiva de COVID-19, se registró que 1 de cada 3 sobrevivientes tenía un diagnóstico por primera vez de ansiedad, depresión o insomnio.

Mientras que la Argentina se prepara para afrontar la segunda ola de la pandemia de coronavirus, en medio de una drástica suba de casos diarios en el país, y en Europa ya lidian con la tercera, la prestigiosa revista The Lancet Psychiatry informó que las secuelas del COVID-19 serán más graves de lo que se pensaba, luego de que un estudio revelara que uno de cada tres de los recuperados en los meses siguientes fue diagnosticado con un trastorno cerebral o psiquiátrico.

La investigación fue realizada en más de 230.000 pacientes, a gran mayoría personas oriundas de Estados Unidos, de los cuales al 34% se le habían diagnosticado enfermedades neurológicas o psiquiátricas en un lapso de seis meses. De acuerdo al informe, los trastornos fueron significativamente más frecuentes en los pacientes que habían superado el COVID-19 que en los grupos de comparación de personas que se recuperaron de la gripe u otras infecciones respiratorias.

Esto sugiere que el coronavirus tuvo un impacto específico con afecciones psiquiátricas como la ansiedad y la depresión. “Nuestros resultados indican que las enfermedades cerebrales y los trastornos psiquiátricos son más comunes después del Covid-19 que después de la gripe u otras infecciones respiratorias”, dijo Max Taquet, psiquiatra de la Universidad de Oxford y uno de los que dirigió el trabajo publicado en la revista.

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Según el estudio, el riesgo de diagnóstico neurológico o psiquiátrico es un 44% más alto tras contraer coronavirus, que después de sufrir una gripe o un 16% más alto que después de una infección de las vías respiratorias. La ansiedad, con un 17%, y los trastornos del estado de ánimo, con un 14%, fueron los más comunes y no parecían estar relacionados con lo leve o grave que había sido la infección.

Sin embargo, entre los enfermos que habían sido ingresados en cuidados intensivos, el 7% sufrió un accidente cerebrovascular en los seis meses siguientes y casi el 2% fue diagnosticado con demencia. “Desgraciadamente, muchos problemas identificados en este estudio tienen tendencia a hacerse crónicos o recurrentes, por lo que podemos anticipar que el impacto del covid-19 podría perdurar durante muchos años”, escribió el doctor Jonathan Rogers, de la Universidad de Londres.

El estudio no pudo determinar los mecanismos biológicos o psicológicos implicados, razón por la cual los científicos están llevando a cabo tareas de investigación para identificarlos “con vistas a prevenirlos o tratarlos”, a sabiendas además de que un estudio realizado por los mismos investigadores reveló el año pasado que el 20% de los sobrevivientes fueron diagnosticados con un trastorno psiquiátrico en los tres meses posteriores.

El estudio, publicado en la revista The Lancet Psychiatry, analizó los registros médicos electrónicos de 69 millones de personas en Estados Unidos, incluidos más de 62,000 casos de COVID-19. En los tres meses posteriores a la prueba positiva de COVID-19, se registró que 1 de cada 3 sobrevivientes tenía un diagnóstico por primera vez de ansiedad, depresión o insomnio.

Esto fue aproximadamente el doble de probable que para otros grupos de pacientes en el mismo período, dijeron los investigadores. El estudio también encontró que las personas con una enfermedad mental preexistente tenían un 65% más de probabilidades de ser diagnosticadas con COVID-19 que aquellas que no la tenían. Este hallazgo se suman a la creciente evidencia de que el COVID-19 puede afectar el cerebro y la mente.

De hecho, para los profesionales la enfermedad pandémica aumenta el riesgo de sufrir una variedad de enfermedades psiquiátricas. La ansiedad, la depresión y el insomnio fueron más comunes entre los pacientes recuperados de COVID-19 en el estudio que desarrollaron problemas de salud mental, pero también encontraron riesgos significativamente más altos de demencia, una condición de deterioro cerebral.

Paul Harrison, profesor de psiquiatría en Oxford, señaló: "A la gente le ha preocupado que los sobrevivientes de COVID-19 tengan un mayor riesgo de problemas de salud mental, y nuestros hallazgos ... muestran que esto es probable. Los servicios (de salud) deben estar listos para brindar atención, especialmente porque es probable que nuestros resultados estén subestimados (del número de pacientes psiquiátricos)".

Mientras que Michael Bloomfield, psiquiatra consultor del University College de Londres, agregó: "Es probable que esto se deba a una combinación de los factores estresantes psicológicos asociados con esta pandemia en particular y los efectos físicos de la enfermedad". En este contexto, Simon Wessely, profesor de psiquiatría en el King's College de Londres, dijo que el hallazgo se hizo eco de hallazgos similares en brotes anteriores de enfermedades infecciosas. "El COVID-19 afecta el sistema nervioso central y, por lo tanto, podría aumentar directamente los trastornos posteriores. Pero esta investigación confirma que esa no es toda la historia y que este riesgo se ve incrementado por problemas de salud anteriores", cerró.

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