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Un estudio confirmó qué vacunas protegen durante más tiempo contra el coronavirus

fue un descubrimiento de científicos de las universidades de Carolina del Norte y Yale. 

A más de dos años y medio del comienzo de la pandemia de coronavirus, el mundo cambió en todos los niveles. Y a nivel científico los descubrimientos se fueron multiplicando durante todos los meses. A la creación de vacunas contra el COVID-19 en todo el planeta, también se descubrió cuáles era más seguras y eficaces contra el virus. Ahora, una nueva investigación científica demostró cuáles son las que más protegen.

 

Los científicos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale y del Departamento de Bioinformática y Genómica de la Universidad de Carolina del Norte tomaron a las 12 vacunas contra el coronavirus que se aprobaron durante los últimos dos años y analizaron cómo es la protección de cada una de ellas y cuánto duran en comparación. 

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Desde la aplicación de todas ellas, los casos de enfermedades graves y también de muertes bajaron a niveles ínfimos en comparación con lo que ocurrió entre 2020 y 2021. Ahora, más allá de que se aplicaron dosis de refuerzo y hasta se sumará una quinta vacuna, los científicos querían tener en claro la duración concreta de una vacuna contra el riego de contagiarse y el momento exacto en el que los pacientes deben recibir un refuerzo. 

 

¿Qué reveló el estudio? Luego de analizar las vacunas de las empresas Moderna, Pfizer, Johnson & Johnson y Oxford-AstraZeneca, se determinó que la protección de una dosis contra el coronavirus es de corta duración. Aunque varía según la vacuna.  El resultado fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

 

Durante la investigación, los científicos demostraron que las vacunas de ARN mensajero son las que ofrecen la mayor duración de la protección. Es decir, las vacunas de Pfizer y Moderna tienen más protección que las vacunas de Johnson & Johnson y Oxford/AstraZeneca. 

 

En ese sentido, Jeffrey Townsend, titular de bioestadística en la Escuela de Salud Pública de Yale y autor principal del estudio explicó: “Las vacunas de ARN mensajero producen los niveles más altos de respuesta de anticuerpos y, en nuestro análisis, confieren una protección más duradera que otras vacunas o exposiciones”.

 

Y completó: “Sin embargo, es importante recordar que la inmunidad natural y la vacunación no son mutuamente excluyentes. Muchas personas tendrán una inmunidad parcial de múltiples fuentes, por lo que entender la durabilidad relativa es clave para decidir cuándo proporcionar un impulso a su sistema inmunológico. Una protección fiable contra la reinfección requiere un refuerzo actualizado con vacunas adaptadas para abordar los cambios del virus que se producen como parte de su evolución natural a lo largo del tiempo”.

 

Por su parte, Alex Dornburg, profesor adjunto de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte, que dirigió el estudio con el doctor Townsend, dijo: “Tendemos a olvidar que estamos en una carrera armamentística con este virus, y que éste evolucionará para evadir tanto nuestra respuesta inmunitaria natural como la derivada de las vacunas. Como hemos visto con la variante Ómicron, las vacunas contra las primeras variantes del virus se vuelven menos eficaces para combatir las nuevas variantes del virus”.

 

Por último, Townsend dijo: “El coronavirus SARS-CoV-2 es un reflejo de otros coronavirus endémicos que también evolucionan y nos reinfectan a pesar de la inmunidad natural a las variantes anteriores. La actualización continua de nuestras vacunas y refuerzos es fundamental para nuestra lucha contra el SARS-CoV-2″. 

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