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Una pierna para María Emilia: el pedido que conmueve

La historia de lucha y amor. María Emilia tiene 26 años y conmueve a todos en Facebook. Se trata de una sanjuanina que desde su niñez enfrenta la vida sin una pierna. Día a día cuenta cómo vive la espera por una prótesis de una pierna que su Obra Social no le reconoce como costo. "Persigo una causa importante: Mejorar Mi Calidad de Vida y la de Mi Hija", inicia un mensaje que se convirtió en viral para conseguir ayuda para obtener lo que tanto necesita. 


María Emilia sufrió la amputación de su pierna a los 11 años.

A los 11 años, María Emilia sufrió cáncer de hueso. Por esa enfermedad le tuvieron que cortar una pierna. Sin detenerse, la joven siguió adelante. Es madre, está a cargo del hogar y trabaja para mantener todos los gastos. Como sabe "rebuscárselas" María Emilia comenzó a pensar cómo obtener ayuda para que la Obra Social Provincia reconozca el costo de la prótesis.Mientras vende comidas, dulces y lo que sea que pueda sumar a su ahorro, trabaja para difundir su pedido. 

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"Cocino parada varias horas, preparo budines para vender, salgo a ofrecerlos en las tardes con una bandeja en la mano llevando las muletas con las axilas, junto a mi hija que me agarra de la muleta para acompañarme, me levanto todas las mañanas para trabajar, atiendo a mi hija, cuido y mantengo mi hogar", cuenta en el mensaje que utilizó para dar a conocer su historia. 

Cada mañana hornea budines y los vende casa por casa.

Mediante su mensaje en Facebook, logró conmover a más de 50 mil usuarios y su historia fue compartida más de 120 mil veces. Con su simpleza, cuenta cómo fue su infancia, cuando aún no se había enterado que debían amputarle la pierna.

"Cuando era una niña de 11 años, llegaba de la escuela me sacaba el uniforme y me iba a jugar, una infancia muy bonita, agarraba la bici y me iba a los parrales del fondo de la casa, corría, trepaba árboles y armaba casitas en ellos. En lo único que pensaba, como cualquier niño, era llegar de la escuela y salir a jugar..  Me acuerdo patente el día que corría con mi hermana y me frene porque me empezó a doler la pierna, era un dolor muy raro, como si me hubiera golpeado. Le comenté a mi papá de esto y no le dio mucha importancia pensando en que podía ser solo un golpe. Cada día el dolor empeoraba, así que mi papá empezó a medicarme con ibuprofeno, me ponía cremas mentoladas, etc. Pasaron un par de meses, comencé a renguear, y el dolor se puso insoportable. Un día me golpeé en esa zona y fue tanto el dolor que me llevó urgente a hacer una radiografía, era tarde noche. Cuando ven la radiografía automáticamente el Lic. habla con el y le dice que urgente la lleve al medico (...)". 

Asimismo, recuerda que sus padres no querían contarle que debían amputarle la pierna. "No me querían contar nada. Hasta qué finalmente me dice... Hija vas a conocer Buenos Aires! Yo cómo niño inocente y feliz pensaba voy a conocer el Parque de La Costa! Sí, me dijo, pero antes de eso tenemos que ir a una consulta médica al hospital Garrahan. Me hicieron estudios, biopsia, y me diagnosticaron un tumor óseo en el fémur. (...) Ese tiempo vi a mi papá preocupado, frustrado, enojado, por que no conseguía esos clavos y no tenía la plata para comprarlos, al ser importados eran caros (...) En la obra social daban vueltas, me daban alternativas, pero nunca lo solicitado. Pasaron meses y esos clavos no se pudieron conseguir. Mi papá reunió la plata y los compró de manera particular", cuenta y parece que la historia se repite. 

"Ya me cansé de tanto papeleo, burocracia, políticas, de los sí falsos, de las supuestas ayudas, y yo sigo así... sabiendo que hay algo que me cambiaría la vida pero que no lo puedo alcanzar. Por favor sólo pido que: La Obra Social a la que estoy afiliada y a la cual aporto todos los meses con mi trabajo AUTORICE LA PRÓTESIS SOLICITADA POR EL MEDICO. (...) Quiero dormir tranquila, sin pensar en esto, poder descansar después de 15 años. Terminar por fin con este "tratamiento" que empezó a los 11 años. Pido que me ayuden, háganlo público, quiero que dejen de mentirme y que de una vez por todas el Gobierno de San Juan se ponga una mano en el corazón y me ayude", finaliza aferrada a sus muletas y con la mirada llena de esperanza para lograr su objetivo.

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