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Viaje al camino del lúpulo: cómo se produce un ingrediente clave de la cerveza en el país

El auge de las cervezas artesanales no sólo cambió radicalmente el paisaje de muchos barrios porteños sino que también volvió más conscientes y curiosos a los consumidores tanto de pintas como de botellas.


Los campos de lúpulo que abastecen a Quilmes.

Es así que, poco a poco, los bebedores se interesan por los ingredientes que se unen en la alquimia de su bebida favorita: la malta, la levadura y el lúpulo.

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Y más allá de que la malta es la responsable de armar el cuerpo y parte del sabor de la bebida, es el lúpulo el que brinda el condimento final, ese que se mueve entre diferentes extremos del espectro de acuerdo a la naturaleza del aditivo. Tan grande es su importancia que para que la cerveza sea considerada como tal, por norma industrial debe contenerlo sí o sí.

El lúpulo puede brindarle diversos sabores a la cerveza.

“Nosotros usamos dos variedades: una aromático, que es cítrico y herbal, y otra que es amarga, que cuando tomás la cerveza la hace refrescante”, explica Luis Dimotta, maestro cervecero de Quilmes.

En las plantaciones de las que se provee, ubicadas en la ciudad rionegrina de El Bolsón, la marca cultiva principalmente la variedad cascade (ácida y floral) de lúpulo aunque también utiliza en su elaboración la nugget (de amargor profundo) y una variedad de desarrollo propio bautizada como mapuche.

 

Clima ideal

Si bien Argentina está lejos de ser una gran productora de esta materia prima -de hecho, su producción ni siquiera alcanza para abastecer la industria local- experiencias como las de El Bolsón buscan llamar la atención sobre la producción de lúpulo nacional poniendo acento en las condiciones climáticas ideales de la zona.

Las plantas crecen en guías de cinco o seis metros.

Es que la planta esencialmente crece entre los paralelos 40 y 50 sur o norte. Esa zona de la Patagonia se ubica en el paralelo 42, que ofrece la gran cantidad de horas de luz necesarias para alimentar su desarrollo.

De crecimiento perenne, es trepadora: en las plantaciones se la organiza en guías de cinco o seis metros que crecen hacia arriba. Al momento de la cosecha, se corta la base de la planta con machete y luego un tractor secciona la parte de arriba.

La extracción de las flores que luego servirán para la fabricación de cerveza se realizan con maquinaria especializada. La lupulina, el aceite obtenido de su interior, servirá para saborizar la cerveza.

Antiséptico y antioxidante

El sabor no es el único aporte del lúpulo a la cerveza: también la hace más resistente a las bacterias. “De hecho, la variedad IPA de cerveza nació cuando se le sumaron grandes cantidades de lúpulo como antiséptico para que resistiera el viaje entre Inglaterra y la India”, explica Dimotta.

El lupulo también se usa en tratamientos cosméticos.

Además, aporta beneficios adicionales insospechados: contiene polifenoles con efecto antioxidante que previenen el envejecimiento celular.

 

Esa característica, sumada a su gran contenido de zinc, la convirtió recientemente en un ingrediente de uso cosmético para cremas y llevó a la cerveza a ser utilizada como tratamiento en algunos spas que seguramente muchos tienen como destino vacacional soñado.

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