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Ventajas y desventajas de la "comida rápida"

Aunque todo en su justa medida no genera necesariamente un trastorno en la salud, para los amantes de la comida rápida he destacado un análisis comparativo sobre las ventajas y desventajas que ofrece cada una de ellas —al menos las más populares—. El consumo de una comida rápida no debería superar un promedio de dos por semana. De esa manera protegemos al organismo de los excesos nutritivos que estas comidas esconden detrás de su apetitoso aspecto.

Hamburguesas con papas fritas
• Ventaja: poseen alto contenido de calorías que dan energía al cuerpo. Además provee hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales.
• Desventaja: la energía proviene de grasas saturadas y azúcares que, en exceso, son perjudiciales para la salud y carecen de otros nutrientes esenciales.

Pizzas
• Ventaja: importante fuente de hidratos de carbono. Una comida muy completa si no contiene fiambre entre sus ingredientes.
• Desventaja: alto contenido en grasas en comparación con otros alimentos grasos, sobre todo por el queso o la mozzarella.

Nuggets de pollo
• Ventaja: fáciles de preparar y las variedades con verduras (como espinaca) son ricas en nutrientes.
• Desventaja: no reemplazan las comidas grilladas y naturales, además aportan una importante cantidad de grasas por tratarse de una comida frita.

Hotdogs o Panchos
• Ventaja: no posee ninguna en comparación con otras comidas rápidas. La salchicha además es un alimento procesado aunque suele ser enriquecida con vitaminas y minerales.
• Desventaja: es un alimento con un nivel alto en grasas y peligroso para personas con trastornos gastrointestinales.

Sándwiches de Pollo
• Ventaja: si no poseen aderezos son una buena fuente de hidratos de carbono, proteínas y energía.
• Desventaja: si el pollo es sin piel pero rostizado contiene mayor cantidad de grasa que el pollo frito.

Bebidas carbonatadas (tipo cola)
• Ventaja: no poseen.
• Desventaja: contenido alto de azúcares nocivas para el estómago, sumado al gas que producen flatulencia. Suelen ser adictivas, sobre todo las bebidas cola.

Preparados instantáneos (purés, sopas, fideos, postres)
• Ventaja: resuelven un problema de tiempo. Suelen estar enriquecidos con vitaminas y minerales.
• Desventaja: alto contenido de sodio y aditivos no favorables para la salud. Lo instantáneo no es sinónimo de saludable.

Fiambres y embutidos
• Ventaja: acompañan muy bien como ingrediente de sándwiches y emparedados. Y son una buena opción combinados con verduras y aderezos naturales. Siempre su consumo debe ser muy limitado.
• Desventaja: alto contenido de sodio y condimentos no favorables para la salud. Además son muy ricos en grasas saturadas, por lo que resultan alimentos “pesados”.

Snacks (tipo cheetos y chips)
• Ventaja: no poseen.
• Desventaja: alto contenido en grasas y aditivos químicos. Suelen generar cierta adicción. No son recomendados ni como colación o tentempié. Encabezan la lista de alimentos artificiales.

"Es cierto que la comida rápida resuelve un problema de falta de tiempo, pero a largo plazo produce un problema mucho más serio: la falta de salud. Y sin salud, no hay nada que podamos hacer con el tiempo."


A MÁS SABORES, MÁS SALUD

La lengua detecta varios sabores: ácido, amargo, dulce, salado y umami (identificado por el investigador japonés Kikunae Ikeda, a comienzos del siglo XX, común en el sabor de los espárragos, tomates, quesos o carnes). Pues bien, faltaba uno muy importante en esta gama que podría definir nuestra calidad de vida dado a que marcaría nuestros hábitos alimenticios. La grasa es el sexto sabor según Russell Keast y sus colegas de la Universidad de Deakin en Melbourne (Australia).
De los 50 sujetos estudiados los que eran más sensibles al sexto sabor, tenían esta destreza relacionada con su peso corporal y hábitos alimenticios. En pocas palabras, eran más delgados que quienes tenían dificultades para sentirlo. Según este estudio, los sujetos más sensibles a las grasas, que las detectan en bajas concentraciones en los alimentos, consumen menos cantidades y son más delgados que quienes tienen dificultades para detectarla. No es entonces que nos guste la manteca chorreando en las distintas preparaciones, sino es todo lo contrario. Al no sentir su sabor, la consumimos en mayor cantidad.

La invasión de alimentos procesados ricos en sodio y azúcares ha polarizado la gama de sabores a sólo dos: dulce y salado. El problema es que los aditivos que contienen muchos alimentos industrializados “realzan su sabor”, por los que los convierten en extremo dulces o salados. Así nuestro paladar corre el riesgo de no poder identificar aquellos sabores suaves y sutiles, que nos proveen los alimentos naturales y sin aditivos. Es importante entonces reducir paulatinamente el consumo de los alimentos saborizados artificialmente, de manera que el organismo no sienta la abstinencia en su consumo, y al mismo tiempo recupere de a poco el abanico de gustos y olores no sólo más naturales, sino también más saludables.

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