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Cábalas, rituales y brujerías. decálogo de costumbres futboleras para atraer la suerte

Desde las increíbles costumbres de Bilardo a la astrología. Conocé los rituales más insólitos de los futbolistas para espantar la mala suerte.  

Carlos Salvador Bilardo, el amo y señor de las cábalas, no usaba nunca esa palabra. Las llamaba costumbres. Es decir, comportamientos nacidos azarosamente que debían repetirse para que la suerte no lo abandonara. La primera en trascender fue durante su etapa de jugador, con Osvaldo Zubeldía al mando del plantel, técnico mentor del narigón y cabulero por excelencia.

La cuestión salió a la luz tras dos derrotas consecutivas y una coincidencia: el menú. Un jugador había comido pollo en la previa de los dos partidos, y por ese motivo esa comida quedó prohibida para siempre en las concentraciones. El día antes de los encuentros, los planteles de Bilardo nunca más comieron pollo.

Las costumbres se fueron multiplicando y la vida del Doctor se transformó en una seguidilla estricta de rituales. En el Mundial 86, Ricardo Giusti era el encargado de dejar un caramelo en el medio de la cancha antes de los partidos, mientras que el Tata Brown, luego de los masajes, debía contestar un teléfono que siempre hacían sonar. 

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La hora del mate era siempre la misma, al igual que el colectivo que los trasladaba, el lugar que cada uno ocupaba en los asientos y la música que escuchaban: Gigante Chiquito, de Sergio Denis, era uno de los hits imprescindibles. Ya en el estadio, Diego Maradona era el primero en salir a la cancha, y Jorge Burruchaga el último. Fueron tantas las “costumbres” que implementó ese equipo, que el propio Jorge Valdano lo admitía: “Al final del campeonato había tantas cábalas que aquello parecía una obra de teatro ensayada mil veces”. 

Sin embargo, la obra maestra de Carlos Salvador Bilardo se llama Quiricocho, un término futbolístico utilizado por hinchas y jugadores que se expandió por todo el mundo. ¿El objetivo? “Mufar” al rival.

Quiricocho o Kiricocho

Juan Carlos Quiricocho, según contó el ex técnico campeón del mundo, “era un muchacho de La Plata que siempre estaba con nosotros, y que como ese año salimos campeones (1982) lo adoptamos como amuleto. Era un buen pibe pero después ya no lo vi más. La última vez que estuve dirigiendo a Estudiantes pregunté por él y nadie sabía nada”.

Este hombre del que poco se sabe, apodado Quiricocho, ganó fama de generar mala suerte, virtud o defecto que Bilardo utilizó su beneplácito. Así pues, este hincha era el encargado de recibir a los contrarios. De esta manera, el término comenzó a expandirse por distintas canchas hasta transformarse en una suerte tantra para la mala suerte.

Al propio Erling Haaland (el monstruoso delantero noruego que jugará en Manchester City la próxima temporada) se le escuchó repetir esta palabra segundos antes de patear por segunda vez un penal que había errado. Obviamente, la pena máxima terminó en gol. ¡Creer o reventar!

Astrología aplicada al fútbol

Otro loco lindo, no muy querido en su país, es el ex entrenador de la selección de Francia y finalista de la Copa del Mundo de Alemania 2006. Se trata de Raymond Domenech (70). Aunque sin una carrera universitaria como Bilardo (que es ginecólogo), el estratega galo aseguró que se basa en una pseudociencia para el armado de sus equipos. 

Lo confesó él en un programa de televisión. Dijo que estudiaba los signos del zodíaco de sus jugadores para decidir el once. Esta costumbre, por citar un caso, dejó sin mundial al exquisito Robert Pires. ¿El motivo? Ser escorpiano. Esto decía el jugador al respecto: “Domenech cree que los escorpio no son buenos para la selección. Dice que no son buenas personas y no pueden convivir con los demás, pero creo que conmigo se ha equivocado mucho”. 

No fue el único. Ludovic Giuly, ex jugador del Barcelona, sufrió la misma suerte que Pirés por ser de Cáncer, al igual que David Trezeguet, nacido bajo el signo de Libra. Al parecer, estos tres signos eran una mala influecia para sus equipos.

Arqueros de remate

En el fútbol, se sabe, para ser arquero hay que tener personalidad, una materia aprobada con la mejor de las notas por el colombiano René Higuita (55). El icónico arquero, creador del escorpión, tuvo que recurrir a una bruja para cambiar una racha negativa. Él lo cuenta:  

“A finales de los ochenta, Atlético Nacional no le podía ganar a Millonarios. En eso llegó Carlos Perea y juntos fuimos a ver a una señora que leía la suerte. Nos dijo que nos habían hecho alguna brujería y nos envió una correa y calzoncillos azules para todos los jugadores. Anduvimos bárbaro: ganamos todo y llegamos a conquistar la Copa Libertadores".

Desde ese día, René Higuita jugó siempre con el mismo calzoncillo azul que le recomendó la señora.

Del otro lado del océano, el jugador que más veces vistió la camiseta de España en toda la historia, Iker Casillas (40), es uno de los futbolistas que más cábalas asume tener. Entre sus rituales se destaca el recorte de las camisetas (siempre en el mismo lugar), usar las medias dadas vueltas y hacer un pozo desde la medialuna del área hasta la línea de gol antes de empezar los partidos. Ya retirado de la actividad, nadie olvida su legado.

Por último, un arquero insoslayable en la historia de la selección argentina fue Sergio Javier Goycochea (58). Su participación en el Mundial 90 como titular, tras la intempestiva lesión de Nery Pumpido, le dio fama para siempre por su performance bajo los tres palos. De ser suplente, se transformó en el héroe de los penales, ayudando al equipo a pasar por esta vía en los cuartos y en la semifinal del torneo. Gracias a sus atajadas frente a Yugoslavia e Italia, el actual conductor de televisión llevó a la selección de Bilardo a su segunda final del mundial de manera consecutiva.

¿Cuál fue la fórmula? El ritual se basaba en hacer pis al lado del arco cada vez que el equipo llegaba a la instancia de definición por penales. Al no poder ir al vestuario, sus compañeros lo cubrían y el Goyco hacía lo suyo. Esa disciplina para respetar las costumbres dejaban tranquilo al Narigón.

El brujo Manuel

El tucumano Manuel Valdez, más conocido como el Brujo, trabajó para clubes como Independiente, Newell’s y Estudiantes de la Plata, e incluso para la Selección Argentina. Aunque él no se llamaba a sí mismo brujo, su presencia en las canchas generaba tranquilidad y buenos resultados. 

Entre sus logros deportivos, desde afuera de la línea de cal, se recuerda la Copa Libertadores que conquistó Estudiantes en el 2009, la Copa Sudamericana obtenida por Independiente en el 2017 y el partido que Argentina venció a Ecuador (con tres goles de Messi) y le otorgó el pasaje al Mundial de Rusia 2018. También estuvo presente con el plantel River cuando volvieron de la B en el 2012. 

Tan buen augurio generaba el Brujo Manuel, que el propio Chiqui Tapia decidió que viajara junto al plantel en un momento difícil de la selección nacional. Pero Juan Sebastián Verón, digno hijo pincharrata, fue más allá y lo contrató para que formara parte del staff de Estudiantes de la Plata. Tenía una oficina donde los jugadores lo visitaban ante cualquier problema. Así se definía él:

“Ya estoy acostumbrado, brujo no soy, nací así, no lo elegí. Rezo por dentro y hago mis cosas cuando están jugando. Yo ayudo, ellos hacen los goles. Trabajo con energía, no con animales o velas, nada de eso”.

El Brujo Manuel, o el Chamán, como también le decía, murió el 7 de mayo del 2021. La otra bruja, Verón, lo despidió con este mensaje:

"Descansá, Manu... Ayudabas y ayudaste a mucha gente. Te vamos a recordar todos acá. Gracias por acompañarnos en todo este tiempo. Siempre te dije que eras una persona muy especial. Nunca pediste nada y siempre estuviste atento a todo. Beso al cielo, amigo. Seguro, como hiciste siempre, nos vas a cuidar desde allá arriba. Te vamos a recordar así, con esa sonrisa".

Ingleses e Italiano cabuleros

Los inventores del fútbol y los italianos no se podían quedar afuera de este listado. Entre los players más cabuleros de Inglaterra, John Terry (41) se destaca por seguir muchos de los consejos que recomendaba (en off) Carlos Salvador Bilardo. Entre otras costumbres, el jugador con más títulos en la historia del Chelsea confesó que durante diez años usó el mismo vigitorio ubicado en el ala derecha del estadio de Stamford Bridge. Y dio más detalles:

“Me siento siempre en el mismo lugar del autobús, me pongo tres vueltas de cinta alrededor de las medias, escucho siempre el mismo CD camino al estadio y estaciono siempre en el mismo lugar antes de los partidos”.

Por último, un italiano de ley, Gennaro Gattuso (44). Fue campeón con la Azzurra en el Mundial de Alemania 2006 y ganó dos veces la Champions League con el Milán. Además de leer a Fyodor Dostoevsky antes de los partidos (práctica que inició en el Mundial que ganó), el mediocampista aguerrido también creía en las repeticiones (por más hediondas que fueran). 

"Llevaba cada día el mismo suéter que me puse el primer día. Sudaba a mares y tenía un humor de perros porque no podía quitármelo. Me obsesioné con las supersticiones. Antes del partido contra la República Checa, por ejemplo, hice el equipaje para volver a casa. Como ganamos, no dejé de hacerlo hasta que terminara el torneo".

Y vos, ¿qué ritual practicás?

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