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Del "era por abajo" a la patada que le dio el Gato Sessa: Rodrigo Palacio dejó el fútbol

El delantero la rompió en todos lados, pero una mala definición en la final del Mundial 2014 lo condenó para siempre.

"Era por abajo, Palacio", fue una de las frases que más le quedaron a quienes sufrieron la final que perdió Argentina contra Alemania en el Mundial de Brasil  2014. Es que el delantero argentino Rodrigo Palacio pasó a la historia por tener en ese partido una de las pelotas que le podrían haber dado la Copa del Mundo a Lionel Messi, cuando tiró la bocha afuera por querer definir por arriba del arquero Manuel Neuer.

Hoy el bahiense de 40 años anunció que se despide del fútbol y la falta de tranquilidad en esa definición hizo que se empañen un poco los enormes logros de su carrera, como los ocho títulos y 82 goles en casi cinco años en Boca Juniors, y las 12 temporadas que jugó en la Serie A de Italia, donde marcó 116 tantos.

 

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Sus inicios

Palacio comenzó su carrera en Bella Vista de Bahía Blanca, que jugaba en la cuarta categoría del fútbol profesional, durante su debut en el segundo semestre de 2001. De allí pasó dos años en la segunda con Huracán de Tres Arroyos, y llegó a la Primera División en 2004 con los colores de Banfield.

"Pensá que un día en una mesa que compartía con amigos en el Club Social dije 'en Huracán hay un chico que va a jugar en la Selección. ¿Y cómo se llama?, me preguntaron. Rodrigo Palacio, fue mi respuesta, y se me reían, y al año y medio ya jugaba en la Selección", recordó durante una entrevista el entrenador Franklin Martínez, el hombre que sacó del fútbol amateur al delantero.

 

"Yo recuerdo que fui a la primera práctica, estábamos en el Nacional B, y la verdad que en la práctica pasaba a los defensores como quería, la tiraba larga, le tiraban patadas y no lo podían bajar. Y no porque ahora me haga el que sé todo, nosotros lo habíamos traído a préstamo y ese día le dije 'este chico no tiene techo, hay que comprarlo' y lo compramos. Y después la historia que todos conocen", relató el DT en el diario Compromiso.

 

Su éxito en Boca

Palacio alcanzó la gloria como deportista en Boca Juniors. Allí se haría conocido por su velocidad y sus desbordes con los que consiguió 82 goles en 186 partidos con el equipo, y pudo levantar una Copa Libertadores, una Sudamericana, tres Recopas y tres campeonatos locales.

 

Durante esos años parecía una máquina rapidísima e imposible de parar, o al menos eso creyó en 2007 el arquero que en aquel entonces vestía los colores de Vélez Sarsfield, Gastón "el Gato" Sessa, quien puso a prueba la resistencia del extremo con una patada voladora y unos taponazos bien plantados en la cara.

Esa maniobra de artes marciales pasó a la historia por su brutalidad, pero es un ejemplo de lo insoportable que significaba para los rivales defender a un punta tan explosivo e inagotable como Palacio.

 

Su consagración en Europa

Tal como sucede en el mercado de los futbolistas de elite, el desempeño del bahiense en el equipo de la Ribera lo depositó en el Genoa de Italia en 2009, desde donde comenzó todo un costado nuevo de su carrera en una liga italiana, mucho más competitiva que la actual.

Tras 38 goles en 100 partidos en ese club, pasó al Inter de Milán y también hizo de las suyas allí, jugando con Mauro Icardi y marcando 58 pepas en 169 encuentros.

Cuando para los grandes de Italia parecía que Palacio ya estaba agotado, jugó cuatro temporadas para el Bologna y, a comienzos de mayo de 2021, pasó a la historia por ser el futbolista más veterano en conseguir un triplete en la Serie A italiana, cuando empató tres veces consecutivas contra la Fiorentina.

 

¿Su retiro?

 

El último club de fútbol en donde jugó Rodrigo Palacio fue el Brescia, en la segunda categoría italiana. Allí colgó sus botines a los 40 años y luego de 31 partidos y seis goles. Paradójicamente, no es su último club deportivo, ya que antes de que se confirmara su retiro, pero cuando ya estaba sin contrato, jugó dos partidos para el Garegnano Milano, un equipo de básquet de la Serie D italiana.

 

Para el bahiense es un sueño -bastante promedio por esos lugares- jugar con la naranja. Un sueño que se le había frustrado en la juventud por no dar con la talla -mide 1,76-, pero que ahora en el ocaso de su actividad futbolística, está cumpliendo. El finde lo inscriben como jugador FIBA, y en estos dos partidos metió seis y catorce puntos. Nada despreciable.

La impresionante carrera futbolística de este delantero, se va empañada por una decisión mal tomada en la definición más importante de su historia. Aunque también fue parte de una generación a la que le fueron esquivos los éxitos deportivos con la Selección. A él más que a nadie, que con sus tres goles en 27 partidos, es el equipo en donde menos tantos metió.

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