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La tierna cartita del "Dibu" y la historia secreta de cómo lo encaró su mujer por tímido

El autor del "mirá que te como" se comió los mocos.

Qué hombre. Ese fue el leit motive que invadió las redes sociales desde que la Scaloneta se levantó de la primera derrota en el mundial y Emiliano "Dibu" Martínez comenzó a cobrar cada vez más protagonismos en cada uno de los encuentros del conjunto dirigido por Lionel Scaloni. Sus provocaciones al rival y sus épicas atajadas le concedieron la simpatía de la tribuna femenina y, hay que decirlo, hoy por hoy cotiza más que el "bello" Rodrigo De Paul.

El arquero de 30 años oriundo de Mar del Plata vive en Inglaterra junto a su mujer, Amanda Medinha Gama, y sus dos hijos: Santi y Ava. La pareja se conoció hace 14 años y, pese a su avasallante actitud en la cancha, lo cierto es que el "Dibu" casi se pierde la posibilidad de conquistarla porque se pasó de tímido. Sí, señores: se pasó de tímido.

"Mis padres tenían un restaurante en Londres, que era conocido por los jugadores del Arsenal y él empezó a venir cuando tenía 17 ó 18 años. En esa época, yo estaba en la universidad y venía a trabajar al restaurante para ayudar a mis papás. Entonces, los fines de semana estaba Emi. Fue muchas veces y yo estaba trabajando. Era muy tímido. Y yo también, un poco", reconoció Amanda, en un mano a mano con Telefe.

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Pese a que coincidían con frecuencia en el restó, el "Dibu" se pasó de tímido. "Conocía a un amigo de él y lo vi varias veces por la calle; como él es sudamericano pensé que me podía saludar. Mi departamento quedaba al lado del de Emi. Yo caminaba para ir a trabajar y pasaba caminando delante de él. Hasta que un día le pregunté a su amigo: '¿Por qué cada vez que me ve baja la cabeza?'. Yo pensaba que era agrandado, porque no te cuesta nada decir 'hola'. Así empezó, porque yo hablé con su amigo y al final Emi me mandó un mensaje para decir: 'No soy agrandado, tengo vergüenza, pero si querés vamos a tomar un café'".

Amanda le cantó retruco y si bien no le dijo que se lo iba a comer, le tiró un: "No, vení a mi departamento y tomamos un café'. Y bueno, tomamos un café; después salimos a cenar varias veces. La primera vez que entró en mi casa me acuerdo que era tan alto que pensé: 'No puedo estar con él, es súper alto, yo soy chiquitita'. Cuando entró me quedé como: '¡Qué grande que es!'. Él siempre fue muy dulce. Es muy lindo. Siempre pensé que era el más lindo del mundo. Pero siempre fue tan dulce conmigo. No es una persona que te regala cosas caras. Te da una flor, me escribía cartas. Tengo sus cartas guardadas".

 

Uno de los momentos más épicos del documental Sean Eternos lo tiene al Dibu como protagonista. Y es que, durante la Copa América, fue papá y no pudo conocer a su hijo hasta que se consagró campeón. Fue ese uno de los pilares de la arenga de Lionel Messi que se viralizó gracias a la serie. "Tuve a Santi en un hospital público de Londres, me hicieron esperar treinta horas. Treinta horas de trabajo de parto y después me dejaron esperando. Y el corazón de Santi se paró. Después de una cesárea de emergencia. Fue muy duro y un año muy difícil para mí", recuerda Amanda.

"No sé si fue porque fue el primero y ahora entiendo más, porque yo era una persona que trabajaba, tenía libertad, viajaba mucho y después de tener un bebé te sentís un poco presa. Con Ava, ahora que la tuve, aprendí que no fue por eso. Con Ava tuve un parto bien y estaba feliz. Emi estaba en todo momento, porque en el hospital me dejaron tenerlo a él en videollamada y sentí que él estaba, por eso fue muy lindo. Él lloraba y no paraba de comer", cerró.

 

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